(Versión corregida con IA)
+++Miss Carol (Foto: Chloe Fineman):
🏫 UN REGRESO INESPERADO EN EL COLEGIO Y EL NUEVO RUMBO DE ANA LU
Ana Lu camina con paso ligero y una sonrisa radiante por los pasadizos de la escuela, disfrutando de su primer día oficial como docente permanente. Sin embargo, al cruzar el umbral del salón de clases, se detiene en seco al descubrir que una mujer desconocida ocupa su lugar frente al pizarrón. Los alumnos permanecen dispersos y visiblemente aburridos con la densa explicación de la recién llegada; pero, en cuanto notan la presencia de Miss Ana Lu en la entrada, el aula estalla en vítores y aplausos de genuina emoción.
La desconocida interrumpe su monólogo y se gira hacia la puerta. Con una postura rígida y un aire de superioridad, se presenta ante Ana Lu en un marcado idioma inglés como Miss Carol, la profesora titular de la materia de Historia.
—I’m Miss Carol, History teacher —declara la mujer, acomodándose los anteojos con frialdad—. You must be... Miss Smith, my substitute.
Ana Lu experimenta un vuelco en el estómago y una profunda frustración la invade; comprende al instante que su anhelada permanencia se ha esfumado y que está a punto de quedar desempleada una vez más. A pesar del trago amargo, mantiene la educación y estrecha la mano que Miss Carol le extiende con firmeza.
—Yes, I’m Ana Lu Smith.
—Nice meeting you, Ana Lu. You did a good job with the students while I was away. I see that there are new students in the classroom, too.
—I’m Miss Carol, History teacher —declara la mujer, acomodándose los anteojos con frialdad—. You must be... Miss Smith, my substitute.
Ana Lu experimenta un vuelco en el estómago y una profunda frustración la invade; comprende al instante que su anhelada permanencia se ha esfumado y que está a punto de quedar desempleada una vez más. A pesar del trago amargo, mantiene la educación y estrecha la mano que Miss Carol le extiende con firmeza.
—Yes, I’m Ana Lu Smith.
—Nice meeting you, Ana Lu. You did a good job with the students while I was away. I see that there are new students in the classroom, too.
Miss Carol señala con la mirada los asientos de los dos nuevos alumnos del ciclo: la pequeña Lillwsisa y el carismático Deniz Cihan. Ana Lu, tragándose las lágrimas, se acerca brevemente para darles algunas instrucciones pertinentes sobre el ritmo de las clases y el cuidado de los niños. Con una sonrisa forzada, Miss Carol pide permiso para reanudar su cátedra y se despide de Ana Lu cerrando la puerta con un golpe seco y rotundo: ¡¡¡SLAM!!! Desde sus pupitres, Deniz Cihan, Noelia y Lillwsisa contemplan con profunda tristeza la silueta de la maestra Ana Lu a través del cristal.
Confundida, dolida y buscando una explicación lógica a la promesa rota de estabilidad, Ana Lu se encamina a grandes zancadas hacia la oficina de la dirección para encarar a la tía de Lorena Lucía, Miss Halsey.
Al ingresar a la oficina, encuentra a Miss Halsey tarareando una melodía mientras poda meticulosamente las ramas de su preciado árbol bonsái. Al notar la agitación de la joven, la directora la invita a sentarse con amabilidad.
Confundida, dolida y buscando una explicación lógica a la promesa rota de estabilidad, Ana Lu se encamina a grandes zancadas hacia la oficina de la dirección para encarar a la tía de Lorena Lucía, Miss Halsey.
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Al ingresar a la oficina, encuentra a Miss Halsey tarareando una melodía mientras poda meticulosamente las ramas de su preciado árbol bonsái. Al notar la agitación de la joven, la directora la invita a sentarse con amabilidad.
—Oh, sí, entiendo perfectamente tu confusión, Ana Lu —comenta Miss Halsey, dejando las tijeras de jardinería a un lado—. Mi sobrina Lorena Lucía me comentó sus intenciones de darte la plaza de Historia. Pero debes comprender que Carol insistió formalmente en regresar a sus labores tras su baja médica. Y legalmente ella tiene todo el derecho de exigir su puesto de vuelta. Lo siento muchísimo.
—Lo entiendo perfectamente, directora. No se preocupe —responde Ana Lu con la voz entrecortada—. Supongo que eso significa que mi tiempo en esta institución ha terminado. Gracias por la oportunidad de todos modos.
—¡¡¡Wait!!! ¡Espera un segundo, no te me adelantes, muchacha! —exclama Miss Halsey, deteniéndola con un ademán—. Tú puedes continuar trabajando en este colegio si de verdad lo deseas.
—No la comprendo, directora. ¿A qué se refiere?
—Lo que pasa es que yo necesito con urgencia contratar a una profesora de planta para el área de Matemáticas. La maestra que teníamos asignada presentó su renuncia irrevocable esta misma mañana porque planea retirarse para escribir un libro de ciencias. ¿Qué dices, Ana Lu? ¿Aceptas el reto de ser la nueva profesora de Matemáticas del grupo?
Ana Lu sabe perfectamente bien que los números y las ecuaciones complejas jamás han sido su fuerte en la vida; sin embargo, está consciente de que cualquier reto pedagógico es mil veces mejor que regresar a casa con las manos vacías y desempleada. Con determinación, asiente y acepta el puesto. Tras recibir su nuevo horario de trabajo por parte de la directora, la joven se encierra en la sala de maestros para preparar su primera clase de inmediato, recuperando la alegría de permanecer cerca de sus niños.
—Lo entiendo perfectamente, directora. No se preocupe —responde Ana Lu con la voz entrecortada—. Supongo que eso significa que mi tiempo en esta institución ha terminado. Gracias por la oportunidad de todos modos.
—¡¡¡Wait!!! ¡Espera un segundo, no te me adelantes, muchacha! —exclama Miss Halsey, deteniéndola con un ademán—. Tú puedes continuar trabajando en este colegio si de verdad lo deseas.
—No la comprendo, directora. ¿A qué se refiere?
—Lo que pasa es que yo necesito con urgencia contratar a una profesora de planta para el área de Matemáticas. La maestra que teníamos asignada presentó su renuncia irrevocable esta misma mañana porque planea retirarse para escribir un libro de ciencias. ¿Qué dices, Ana Lu? ¿Aceptas el reto de ser la nueva profesora de Matemáticas del grupo?
Ana Lu sabe perfectamente bien que los números y las ecuaciones complejas jamás han sido su fuerte en la vida; sin embargo, está consciente de que cualquier reto pedagógico es mil veces mejor que regresar a casa con las manos vacías y desempleada. Con determinación, asiente y acepta el puesto. Tras recibir su nuevo horario de trabajo por parte de la directora, la joven se encierra en la sala de maestros para preparar su primera clase de inmediato, recuperando la alegría de permanecer cerca de sus niños.
Al salir de la zona de oficinas, Ana Lu se topa de frente con la hermosa Lorena Lucía, quien camina por el pasillo con un fajo de folletos en las manos.
—¡Hola, Ana Lu! Qué alegría verte. ¿Cómo has estado?
—Hola, Lorena. Pues, para serte sincera, hace unos minutos estaba sumamente confundida y asustada porque la profesora titular de Historia regresó de su licencia de improviso.
—Oh, sí, mi tía me comentó ese contratiempo hace un rato. Te pido una enorme disculpa si mis palabras de ayer te causaron falsas expectativas o te confundieron, no era mi intención.
—No te preocupes por eso, ya quedó en el pasado. Afortunadamente la directora me ofreció cubrir una vacante fija como profesora de Matemáticas. Y aunque admito que no soy un genio con los números, al menos es mejor que estar desempleada en casa.
—Me alegra infinitamente saber que todo se solucionó de la mejor manera para ti, Ana Lu. ¿Y qué vas a hacer ahora?
—Pues ir directo a la biblioteca a preparar el material didáctico. En un par de horas tengo mi primera clase con los niños. Con permiso, Lorena.
—¡Espera! Solo una cosa más: esta noche me presentaré en el bar restaurante del centro, daré un concierto acústico y estrenaré una canción inédita de mi autoría. Estás cordialmente invitada, me encantaría que fueras.
—Vaya, muchísimas gracias por la invitación, Lorena. Intentaré darme una vuelta.
Lorena Lucía le entrega un elegante volante con los detalles del evento musical. Ana Lu lo recibe con una sonrisa y se retira a toda prisa por el pasillo.
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Horas más tarde, durante el bullicio del recreo, los pequeños de la clase se reúnen alrededor de las mesas del patio para debatir sobre el repentino cambio de docentes.
—Si les soy sincera, yo extraño con todo mi corazón las clases de la profesora Ana Lu —comenta la pequeña Lillwsisa, cruzándose de brazos—. Esta nueva maestra de Historia no me gusta absolutamente nada. Siento que es una mujer sumamente fría, aburrida y fingida al hablar.
—That’s right... Tienes toda la razón, Lillwsisa —concuerda la pequeña Noelia, asintiendo con la cabeza—. Miss Ana Lu es una mujer muchísimo más sweet, cariñosa y comprensiva con todos nosotros.
—Pues a mí sí me gusta bastante la nueva profesora Carol —interviene el pequeño Deniz Cihan con una sonrisa pícara—. Me parece que es una mujer sumamente guapa y elegante.
—Oye, Deniz... ¿Acaso no te parece que esa profesora es ya demasiado mayor para un niño de tu edad? —lo cuestiona Lillwsisa, soltando una risita.
—Para el amor verdadero no existe la edad, muchachas, jejeje —responde Deniz Cihan, guiñándoles un ojo con picardía.
—Pues a mí sí me gusta bastante la nueva profesora Carol —interviene el pequeño Deniz Cihan con una sonrisa pícara—. Me parece que es una mujer sumamente guapa y elegante.
—Oye, Deniz... ¿Acaso no te parece que esa profesora es ya demasiado mayor para un niño de tu edad? —lo cuestiona Lillwsisa, soltando una risita.
—Para el amor verdadero no existe la edad, muchachas, jejeje —responde Deniz Cihan, guiñándoles un ojo con picardía.
En ese momento, el fuerte timbre del colegio resuena por todo el patio, anunciando el fin del recreo. A los niños les corresponde ingresar al salón para la temida clase de Matemáticas y caminan arrastrando los pies, frustrados porque odian las operaciones numéricas. Sin embargo, al cruzar el umbral del aula, todos los alumnos estallan en gritos de júbilo y emoción al descubrir a la amada profesora Ana Lu sentada detrás del escritorio principal. Con una tiza en la mano, la joven se presenta oficialmente como su nueva maestra de Matemáticas, asegurándoles que los acompañará diariamente hasta que concluya el ciclo escolar.
A la hora del almuerzo en el comedor de docentes, Ana Lu se sirve una bandeja de comida y se ubica en la mesa central al lado de sus colegas: el profesor Erwin Sear, el maestro de música Jack Finn y la recién llegada Miss Carol. Con educación y profesionalismo, Ana Lu se introduce formalmente ante el cuerpo docente como la nueva encargada del área de números de la primaria.
Al finalizar la jornada laboral y regresar a su hogar, Ana Lu se reúne en el comedor con sus padres para darles los pormenores de su accidentado día y su nuevo nombramiento escolar.
A la hora del almuerzo en el comedor de docentes, Ana Lu se sirve una bandeja de comida y se ubica en la mesa central al lado de sus colegas: el profesor Erwin Sear, el maestro de música Jack Finn y la recién llegada Miss Carol. Con educación y profesionalismo, Ana Lu se introduce formalmente ante el cuerpo docente como la nueva encargada del área de números de la primaria.
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Al finalizar la jornada laboral y regresar a su hogar, Ana Lu se reúne en el comedor con sus padres para darles los pormenores de su accidentado día y su nuevo nombramiento escolar.
—Pero, hija mía... Si tú jamás has sido buena para las Matemáticas, siempre se te han complicado los números —comenta doña Lydia con preocupación en el rostro.
—Lo sé, mamá, pero peor era quedarme de brazos cruzados y desempleada en estos tiempos —argumenta Ana Lu, sirviendo el café.
—No te preocupes por eso en absoluto, mi princesa. Si en algún momento llegas a necesitar ayuda con las ecuaciones o las planificaciones de números, yo mismo me ofrezco para ser tu tutor —interviene don Bob con una sonrisa protectora.
—Muchísimas gracias, papá. De verdad lo aprecio.
—No es nada, hija mía. Ya sabes perfectamente bien que este viejo está dispuesto a ayudarte y sacrificarse en todo lo que necesites para verte triunfar.
Don Bob se inclina con ternura y deposita un cariñoso beso en la frente de Ana Lu. En medio de la emotiva escena familiar, las puertas del apartamento se abren e ingresan Jelly Lorena junto a Neville. Ana Lu corre a abrazar a su media hermana y le comparte con entusiasmo la noticia de su nuevo empleo. Mientras conversan, la mirada de Jelly Lorena se clava con extrañeza y fijeza sobre el volante que descansa en la barra de la cocina.
—Lo sé, mamá, pero peor era quedarme de brazos cruzados y desempleada en estos tiempos —argumenta Ana Lu, sirviendo el café.
—No te preocupes por eso en absoluto, mi princesa. Si en algún momento llegas a necesitar ayuda con las ecuaciones o las planificaciones de números, yo mismo me ofrezco para ser tu tutor —interviene don Bob con una sonrisa protectora.
—Muchísimas gracias, papá. De verdad lo aprecio.
—No es nada, hija mía. Ya sabes perfectamente bien que este viejo está dispuesto a ayudarte y sacrificarse en todo lo que necesites para verte triunfar.
Don Bob se inclina con ternura y deposita un cariñoso beso en la frente de Ana Lu. En medio de la emotiva escena familiar, las puertas del apartamento se abren e ingresan Jelly Lorena junto a Neville. Ana Lu corre a abrazar a su media hermana y le comparte con entusiasmo la noticia de su nuevo empleo. Mientras conversan, la mirada de Jelly Lorena se clava con extrañeza y fijeza sobre el volante que descansa en la barra de la cocina.
—¿Y de quién es ese volante publicitario que tienes ahí, Ana Lu? —pregunta Jelly Lorena, sintiendo un escalofrío.
—¿Esto? Me lo entregó la sobrina de la directora hace unas horas en el pasillo, me invitó a un concierto acústico que dará esta noche en el centro.
—Y déjame adivinar... Esa muchacha también se llama Lorena, ¿verdad? —deduce Jelly Lorena con un tono de profunda desconfianza.
—Así es, su nombre completo es Lorena Lucía —responde la maestra sin darle importancia.
—¡Ajá! Ahí lo tienen —sentencia doña Lydia, entrelazando las manos—. Mi intuición mística no se equivoca; esa chica forma parte de la profecía de las Lorenas que les advertí ayer.
—¡¡¡Puras tonterías y supersticiones tuyas, Lydia!!! —exclama don Bob, soltando una carcajada—. ¡¡¡Lorena es un nombre sumamente común en cualquier parte del mundo!!!
—Estoy totalmente de acuerdo con el señor Bob —secunda Neville, intentando apaciguar el pánico de su novia—. No tienen absolutamente nada de qué preocuparse, es una simple coincidencia de nombres. Y para demostrarles a todos que no pasa nada malo y romper con esos miedos, ¿qué les parece si nos arreglamos y vamos todos juntos a apoyar la presentación musical de Lorena Lucía esta noche?
Tras unos instantes de deliberación, la familia completa acepta la propuesta de Neville y acuerdan reunirse en el bar del centro para disfrutar de la velada musical.
🏥 EL ALTA DE GALA LORENA Y UNA CITA POR CONVENIENCIA
Mientras tanto, en las instalaciones del hospital de la ciudad, los médicos firman finalmente el alta médica de Gala Lorena tras comprobar su milagrosa recuperación del atropello. Sin perder el tiempo, la calculadora mujer se comunica telefónicamente con José Emilio para suplicarle que pase a recogerla en su automóvil. El caballeroso hombre acepta la petición y, a los pocos minutos, se encuentra con ella en el vestíbulo del centro médico. Al verlo llegar, Gala Lorena adopta una postura coqueta y le lanza un pícaro guiño de ojo.
—¿Esto? Me lo entregó la sobrina de la directora hace unas horas en el pasillo, me invitó a un concierto acústico que dará esta noche en el centro.
—Y déjame adivinar... Esa muchacha también se llama Lorena, ¿verdad? —deduce Jelly Lorena con un tono de profunda desconfianza.
—Así es, su nombre completo es Lorena Lucía —responde la maestra sin darle importancia.
—¡Ajá! Ahí lo tienen —sentencia doña Lydia, entrelazando las manos—. Mi intuición mística no se equivoca; esa chica forma parte de la profecía de las Lorenas que les advertí ayer.
—¡¡¡Puras tonterías y supersticiones tuyas, Lydia!!! —exclama don Bob, soltando una carcajada—. ¡¡¡Lorena es un nombre sumamente común en cualquier parte del mundo!!!
—Estoy totalmente de acuerdo con el señor Bob —secunda Neville, intentando apaciguar el pánico de su novia—. No tienen absolutamente nada de qué preocuparse, es una simple coincidencia de nombres. Y para demostrarles a todos que no pasa nada malo y romper con esos miedos, ¿qué les parece si nos arreglamos y vamos todos juntos a apoyar la presentación musical de Lorena Lucía esta noche?
Tras unos instantes de deliberación, la familia completa acepta la propuesta de Neville y acuerdan reunirse en el bar del centro para disfrutar de la velada musical.
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🏥 EL ALTA DE GALA LORENA Y UNA CITA POR CONVENIENCIA
Mientras tanto, en las instalaciones del hospital de la ciudad, los médicos firman finalmente el alta médica de Gala Lorena tras comprobar su milagrosa recuperación del atropello. Sin perder el tiempo, la calculadora mujer se comunica telefónicamente con José Emilio para suplicarle que pase a recogerla en su automóvil. El caballeroso hombre acepta la petición y, a los pocos minutos, se encuentra con ella en el vestíbulo del centro médico. Al verlo llegar, Gala Lorena adopta una postura coqueta y le lanza un pícaro guiño de ojo.
—Muchísimas gracias, guapo... Eres un verdadero caballero por tener la amabilidad de venir a recogerme en este estado —comenta Gala Lorena con voz sugerente.
—No es nada, Gala... Es lo menos que podía hacer tras enterarme del accidente —responde José Emilio, un tanto nervioso y encogiendo los hombros—. Pero dime... ¿qué fue exactamente lo que pasó esa tarde bajo la lluvia?
—Pues imagínate que un conductor completamente irresponsable no se fijó en el cruce de peatones y me embistió con su vehículo en medio de la tormenta. Así que, lamentablemente, mientras termino de recuperarme de las lesiones, tendré que andar de arriba abajo usando estas espantosas muletas. ¡¡Y no sabes lo aburrido y frustrante que resulta esto para una mujer como yo!!
—Bueno, lo importante es que estás viva. Sube al auto, te llevaré directo a tu apartamento para que descanses.
—Más que ir a mi casa, la verdad es que me encantaría que me invitaras a comer algo delicioso esta tarde... Claro, si es que eso no representa una molestia para ti, mi amor —pide ella con una mirada seductora.
—Lo siento, Gala, pero es imposible. Tengo el tiempo medido porque debo pasar de inmediato al colegio a recoger a mi pequeña hija Noelia.
—Oye... ¿Y por qué no dejas por una vez que tu hija viaje de regreso en el autobús escolar como todos los demás niños normales? Te preocupas demasiado por ella.
—Para serte sincero, prefiero recogerla personalmente todos los días. Siento que no puedo estar ni un solo minuto alejado de ella sin preocuparme.
—Vaya... De verdad que quieres con locura a esa escuincla, ¿no?
—Noelia es lo único valioso que me queda en esta vida, Gala. Con permiso, subiré las muletas al maletero.
—Está bien, te acompaño.
—No es nada, Gala... Es lo menos que podía hacer tras enterarme del accidente —responde José Emilio, un tanto nervioso y encogiendo los hombros—. Pero dime... ¿qué fue exactamente lo que pasó esa tarde bajo la lluvia?
—Pues imagínate que un conductor completamente irresponsable no se fijó en el cruce de peatones y me embistió con su vehículo en medio de la tormenta. Así que, lamentablemente, mientras termino de recuperarme de las lesiones, tendré que andar de arriba abajo usando estas espantosas muletas. ¡¡Y no sabes lo aburrido y frustrante que resulta esto para una mujer como yo!!
—Bueno, lo importante es que estás viva. Sube al auto, te llevaré directo a tu apartamento para que descanses.
—Más que ir a mi casa, la verdad es que me encantaría que me invitaras a comer algo delicioso esta tarde... Claro, si es que eso no representa una molestia para ti, mi amor —pide ella con una mirada seductora.
—Lo siento, Gala, pero es imposible. Tengo el tiempo medido porque debo pasar de inmediato al colegio a recoger a mi pequeña hija Noelia.
—Oye... ¿Y por qué no dejas por una vez que tu hija viaje de regreso en el autobús escolar como todos los demás niños normales? Te preocupas demasiado por ella.
—Para serte sincero, prefiero recogerla personalmente todos los días. Siento que no puedo estar ni un solo minuto alejado de ella sin preocuparme.
—Vaya... De verdad que quieres con locura a esa escuincla, ¿no?
—Noelia es lo único valioso que me queda en esta vida, Gala. Con permiso, subiré las muletas al maletero.
—Está bien, te acompaño.
Gala Lorena se desliza coquetamente al asiento del copiloto al lado de José Emilio. Al llegar a las afueras de la escuela primaria, se observa el bullicio habitual de la salida; los pequeños Lillwsisa y Deniz Cihan se despiden alegremente y abordan el autobús escolar, mientras la pequeña Noelia permanece de pie en la acera esperando la llegada de su progenitor.
Poco después, José Emilio arriba al lugar en compañía de Gala Lorena y, para intentar suavizar las tensiones, decide llevar a la niña a un restaurante de McDonald's para tomar un refrigerio vespertino. Durante la merienda, Gala Lorena intenta mostrarse sumamente cariñosa, atenta y maternal con la pequeña; sin embargo, la inteligente Noelia la observa con recelo y desconfianza, rechazando sutilmente cada uno de sus gestos falsos.
🛍️ SECRETOS COMPARTIDOS EN EL CENTRO COMERCIAL
Mientras tanto, en los pasillos de un concurrido centro comercial, Lorena Lucía camina de tiendas acompañada de su primo hermano, el astuto Gerardo.
Poco después, José Emilio arriba al lugar en compañía de Gala Lorena y, para intentar suavizar las tensiones, decide llevar a la niña a un restaurante de McDonald's para tomar un refrigerio vespertino. Durante la merienda, Gala Lorena intenta mostrarse sumamente cariñosa, atenta y maternal con la pequeña; sin embargo, la inteligente Noelia la observa con recelo y desconfianza, rechazando sutilmente cada uno de sus gestos falsos.
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🛍️ SECRETOS COMPARTIDOS EN EL CENTRO COMERCIAL
Mientras tanto, en los pasillos de un concurrido centro comercial, Lorena Lucía camina de tiendas acompañada de su primo hermano, el astuto Gerardo.
—Hola, primito... Qué bueno que aceptaste acompañarme. ¿Cómo has estado estos días?
—Para serte sincero, Lorena... Estoy sumamente preocupado y con los nervios de punta porque las autoridades acaban de hallar el cadáver inerte de esa mujer, Vanessa Lorena, en el canal de la ciudad.
—¿Y quién se supone que era esa tal Vanessa Lorena de la que hablas?
—Era la muchacha con la que Aleysha Lorena me sorprendió en la cama aquella noche... La misma mujer a la que Aleysha asesinó en un ataque de celos enfermizo. Pero eso no es lo peor de todo, prima... Ayer apareció también el cuerpo sin vida de la propia Aleysha Lorena en un motel.
—¡¿Qué?! ¡¿Aleysha Lorena está muerta?! ¡¡¡Dios mío, no puedo creer semejante atrocidad!!!
—Pues créelo, porque es la cruda realidad. Ahora la policía judicial está investigando a fondo si existe una relación criminal directa entre ambos homicidios de las Lorenas.
—Dime la verdad, primo... ¿Tú tuviste algo que ver, directa o indirectamente, con la misteriosa muerte de Aleysha Lorena?
—¡¿Pero por qué clase de monstruo me estás tomando, Lorena Lucía?! ¡¡¡Yo te juro por lo más sagrado que no soy ningún asesino de mujeres!!!
—Disculpa, primo, de verdad... Pero es imposible no ponerse nerviosa y recordar lo que sucedió en el pasado con el tío Emilio...
—¡¡¡Te he dicho mil veces que lo del tío Emilio fue un maldito accidente de tránsito, carajo!!! No vuelvas a tocar ese tema.
—Está bien, disculpa, no te alteres. Bueno, cambiando drásticamente de conversación, te cuento que hace unas horas me encontré en el colegio con Ana Lu, la hermosa profesora que te gusta.
Al escuchar el nombre de Ana Lu, los ojos de Gerardo brillan con una intensa mezcla de obsesión y emoción.
—Para serte sincero, Lorena... Estoy sumamente preocupado y con los nervios de punta porque las autoridades acaban de hallar el cadáver inerte de esa mujer, Vanessa Lorena, en el canal de la ciudad.
—¿Y quién se supone que era esa tal Vanessa Lorena de la que hablas?
—Era la muchacha con la que Aleysha Lorena me sorprendió en la cama aquella noche... La misma mujer a la que Aleysha asesinó en un ataque de celos enfermizo. Pero eso no es lo peor de todo, prima... Ayer apareció también el cuerpo sin vida de la propia Aleysha Lorena en un motel.
—¡¿Qué?! ¡¿Aleysha Lorena está muerta?! ¡¡¡Dios mío, no puedo creer semejante atrocidad!!!
—Pues créelo, porque es la cruda realidad. Ahora la policía judicial está investigando a fondo si existe una relación criminal directa entre ambos homicidios de las Lorenas.
—Dime la verdad, primo... ¿Tú tuviste algo que ver, directa o indirectamente, con la misteriosa muerte de Aleysha Lorena?
—¡¿Pero por qué clase de monstruo me estás tomando, Lorena Lucía?! ¡¡¡Yo te juro por lo más sagrado que no soy ningún asesino de mujeres!!!
—Disculpa, primo, de verdad... Pero es imposible no ponerse nerviosa y recordar lo que sucedió en el pasado con el tío Emilio...
—¡¡¡Te he dicho mil veces que lo del tío Emilio fue un maldito accidente de tránsito, carajo!!! No vuelvas a tocar ese tema.
—Está bien, disculpa, no te alteres. Bueno, cambiando drásticamente de conversación, te cuento que hace unas horas me encontré en el colegio con Ana Lu, la hermosa profesora que te gusta.
Al escuchar el nombre de Ana Lu, los ojos de Gerardo brillan con una intensa mezcla de obsesión y emoción.
—¿Ah, sí? ¿Y qué fue lo que te dijo mi hermosa Ana Lu?
—Pues resulta que ya no es la maestra sustituta de Historia. Nuestra tía Halsey le acaba de otorgar una plaza fija como la nueva profesora de Matemáticas. Así que, afortunadamente, tendremos a Ana Lu rondando por los pasillos del colegio por muchísimo tiempo más. Por cierto, esta noche daré un concierto acústico en el bar del centro y estrenaré una canción inédita. Espero que no me falles y vayas a apoyarme, primito... Quién sabe, tal vez Ana Lu decida asistir al evento.
—Sería un absoluto y verdadero placer ver a Ana Lu esta noche... —responde Gerardo en un susurro, mostrando una mirada cargada de lascivia mientras traga saliva con dificultad.
Internamente, Gerardo desea poseer el cuerpo de Ana Lu con todas las fuerzas de su ser, soñando despierto con el momento en que la dulce maestra caiga rendida ante sus redes y sea completamente suya.
💊 CONFRONTACIONES EN LA FARMACIA Y EL EMBROLLO DE SOFÍA
Por otra parte, en los pasillos de la farmacia local, Viviana se encuentra revisando los estantes para comprar algunos jabones y champús para el uso diario, cuando de pronto se topa de frente con la imponente figura de Sofía.
—Pues resulta que ya no es la maestra sustituta de Historia. Nuestra tía Halsey le acaba de otorgar una plaza fija como la nueva profesora de Matemáticas. Así que, afortunadamente, tendremos a Ana Lu rondando por los pasillos del colegio por muchísimo tiempo más. Por cierto, esta noche daré un concierto acústico en el bar del centro y estrenaré una canción inédita. Espero que no me falles y vayas a apoyarme, primito... Quién sabe, tal vez Ana Lu decida asistir al evento.
—Sería un absoluto y verdadero placer ver a Ana Lu esta noche... —responde Gerardo en un susurro, mostrando una mirada cargada de lascivia mientras traga saliva con dificultad.
Internamente, Gerardo desea poseer el cuerpo de Ana Lu con todas las fuerzas de su ser, soñando despierto con el momento en que la dulce maestra caiga rendida ante sus redes y sea completamente suya.
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💊 CONFRONTACIONES EN LA FARMACIA Y EL EMBROLLO DE SOFÍA
Por otra parte, en los pasillos de la farmacia local, Viviana se encuentra revisando los estantes para comprar algunos jabones y champús para el uso diario, cuando de pronto se topa de frente con la imponente figura de Sofía.
—¿Ah, sí? ¿Así que tú eres la nueva conquista de turno de Marcelo? Pues mira, niña, que te aproveche y disfrútalo mientras puedas, porque ese hombre es sumamente voluble, inmaduro y acostumbra cambiar de novias con la misma facilidad con la que se cambia los calcetines a diario. Así que te aconsejo que te cuides las espaldas de él.
—Te equivocas por completo, Viviana. Marcelo me quiere de verdad y nuestro compromiso es serio.
—Ojalá que sea como dices, niña, de verdad lo deseo por tu bien... Pero conociendo su historial, lo dudo mucho. Con permiso, debo pagar esto rápido porque tengo que regresar a casa para encontrarme con mi pequeña hermanita.
—¿Tu hermanita menor? —pregunta Sofía con una sonrisa sarcástica.
—Sí, hablo de Lillwsisa, mi hermosa hermanita menor.
—¡¡¡Ejem!!! —exclama Sofía, cruzándose de brazos con superioridad—. Deja de fingir conmigo, Viviana... Yo ya sé perfectamente cuál es tu gran secreto guardado. Sé de muy buena fuente que esa niña no es tu hermana, sino tu verdadera hija biológica... Y sé también que Marcelo es el padre de esa criatura.
—¡¿Qué?! ¡¿Pero cómo... cómo demonios te enteraste de eso?! —reacciona Viviana, quedándose completamente atónita y pálida.
—Lo escuché sin querer el otro día en una conversación privada —revela Sofía con desdén—. Pero puedes tranquilizarte, no tienes de qué preocuparte conmigo. No pienso abrir la boca ni decirle absolutamente nada de esto a Marcelo, porque considero que no me corresponde a mí revelarle esa verdad del pasado. Con permiso, tengo prisa.
—Te equivocas por completo, Viviana. Marcelo me quiere de verdad y nuestro compromiso es serio.
—Ojalá que sea como dices, niña, de verdad lo deseo por tu bien... Pero conociendo su historial, lo dudo mucho. Con permiso, debo pagar esto rápido porque tengo que regresar a casa para encontrarme con mi pequeña hermanita.
—¿Tu hermanita menor? —pregunta Sofía con una sonrisa sarcástica.
—Sí, hablo de Lillwsisa, mi hermosa hermanita menor.
—¡¡¡Ejem!!! —exclama Sofía, cruzándose de brazos con superioridad—. Deja de fingir conmigo, Viviana... Yo ya sé perfectamente cuál es tu gran secreto guardado. Sé de muy buena fuente que esa niña no es tu hermana, sino tu verdadera hija biológica... Y sé también que Marcelo es el padre de esa criatura.
—¡¿Qué?! ¡¿Pero cómo... cómo demonios te enteraste de eso?! —reacciona Viviana, quedándose completamente atónita y pálida.
—Lo escuché sin querer el otro día en una conversación privada —revela Sofía con desdén—. Pero puedes tranquilizarte, no tienes de qué preocuparte conmigo. No pienso abrir la boca ni decirle absolutamente nada de esto a Marcelo, porque considero que no me corresponde a mí revelarle esa verdad del pasado. Con permiso, tengo prisa.
En ese preciso instante de tensión, el teléfono celular de Sofía comienza a sonar ruidosamente; al responder, la voz de Marcelo se escucha al otro lado de la línea, invitándola a disfrutar de una cena romántica y exclusiva en un lujoso restaurante del prestigioso barrio de Brickell. Viviana experimenta una intensa puñalada de celos y despecho al escuchar el tono sumamente amoroso, meloso y cariñoso con el que Sofía le habla a su ex pareja por el auricular, por lo que decide retirarse a toda prisa del establecimiento con el corazón destrozado. Viviana se encuentra atrapada en una encrucijada emocional desgarradora: ¿será que ya es el momento de armarse de valor y confesarle a la pequeña Lillwsisa que ella es su verdadera madre biológica antes de que alguien más lo haga?
🚪 UNA VISITA AMENAZANTE Y PASIÓN EN EL APARTAMENTO
Minutos más tarde, tras un largo trayecto, José Emilio estaciona su vehículo frente al edificio de Gala Lorena y la ayuda a subir a su apartamento con las muletas. A pesar de los insistentes ruegos de la seductora mujer para que se quede a hacerle compañía en la alcoba, el hombre rechaza firmemente la invitación y se retira del lugar en compañía de la pequeña Noelia. Sin embargo, apenas unos instantes después de quedarse sola, el timbre de la residencia de Gala Lorena vuelve a sonar con insistencia. Al abrir la puerta esperando ver de regreso a José Emilio, se topa con la amenazante silueta de Gerardo.
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🚪 UNA VISITA AMENAZANTE Y PASIÓN EN EL APARTAMENTO
Minutos más tarde, tras un largo trayecto, José Emilio estaciona su vehículo frente al edificio de Gala Lorena y la ayuda a subir a su apartamento con las muletas. A pesar de los insistentes ruegos de la seductora mujer para que se quede a hacerle compañía en la alcoba, el hombre rechaza firmemente la invitación y se retira del lugar en compañía de la pequeña Noelia. Sin embargo, apenas unos instantes después de quedarse sola, el timbre de la residencia de Gala Lorena vuelve a sonar con insistencia. Al abrir la puerta esperando ver de regreso a José Emilio, se topa con la amenazante silueta de Gerardo.
—¿Quién es usted y qué se le ofrece en mi propiedad privada? —pregunta Gala Lorena, apoyándose en sus muletas con molestia.
—¡¡¡Ejem!!! —exclama Gerardo, dando un paso al frente sin pedir permiso—. Mi nombre es Gerardo, señorita... Y resulta que yo era el novio formal de la difunta Aleysha Lorena. ¿Le suena de algo ese nombre o necesita que le refresque la memoria?
—Mire, jovencito, en esta ciudad existen miles de mujeres llamadas "Lorena". ¿Se puede saber qué es exactamente lo que quiere de mí?
—Pues verá... Un informante muy cercano que tengo dentro del departamento de la policía judicial me confesó que, analizando los registros de las cámaras del motel de la noche del asesinato de Aleysha Lorena, se llegó a la conclusión de que usted se encontraba con ella en esa misma habitación de hotel horas antes de su muerte.
—¡¿Qué estás queriendo insinuar con eso, estúpido?! ¡¿Acaso pretendes acusarme de haber asesinado a tu novia?! ¡¡¡Yo no soy ninguna asesina de nadie, entiéndelo!!! Al contrario, si quieres saber la verdad, la verdadera loca y asesina de esta historia era tu maldita novia, porque esa misma noche me confesó con total descaro que había asesinado a sangre fría a una mujer llamada Vanessa solo porque la descubrió acostada en la cama contigo.
—O sea que... acabas de admitir explícitamente que sí estuviste reunida con Aleysha Lorena esa noche en el motel, ¿verdad?
—Sí, lo admito, estuve con ella platicando en esa habitación... ¡Pero yo no tuve absolutamente nada que ver con su muerte, te lo juro!
—Bueno... Eso ya lo averiguarán los detectives de las autoridades en su debido momento, hermosa. Pero déjame confesarte algo con total franqueza: la verdad es que la muerte de Aleysha Lorena representa un enorme alivio para mi vida. Esa mujer ya se estaba volviendo completamente insoportable, asfixiante y posesiva con sus malditos celos enfermizos de siempre. Así que, en realidad, quienquiera que haya sido el que la borró del mapa, me terminó haciendo un enorme favor...
—¡¡¡Ejem!!! —exclama Gerardo, dando un paso al frente sin pedir permiso—. Mi nombre es Gerardo, señorita... Y resulta que yo era el novio formal de la difunta Aleysha Lorena. ¿Le suena de algo ese nombre o necesita que le refresque la memoria?
—Mire, jovencito, en esta ciudad existen miles de mujeres llamadas "Lorena". ¿Se puede saber qué es exactamente lo que quiere de mí?
—Pues verá... Un informante muy cercano que tengo dentro del departamento de la policía judicial me confesó que, analizando los registros de las cámaras del motel de la noche del asesinato de Aleysha Lorena, se llegó a la conclusión de que usted se encontraba con ella en esa misma habitación de hotel horas antes de su muerte.
—¡¿Qué estás queriendo insinuar con eso, estúpido?! ¡¿Acaso pretendes acusarme de haber asesinado a tu novia?! ¡¡¡Yo no soy ninguna asesina de nadie, entiéndelo!!! Al contrario, si quieres saber la verdad, la verdadera loca y asesina de esta historia era tu maldita novia, porque esa misma noche me confesó con total descaro que había asesinado a sangre fría a una mujer llamada Vanessa solo porque la descubrió acostada en la cama contigo.
—O sea que... acabas de admitir explícitamente que sí estuviste reunida con Aleysha Lorena esa noche en el motel, ¿verdad?
—Sí, lo admito, estuve con ella platicando en esa habitación... ¡Pero yo no tuve absolutamente nada que ver con su muerte, te lo juro!
—Bueno... Eso ya lo averiguarán los detectives de las autoridades en su debido momento, hermosa. Pero déjame confesarte algo con total franqueza: la verdad es que la muerte de Aleysha Lorena representa un enorme alivio para mi vida. Esa mujer ya se estaba volviendo completamente insoportable, asfixiante y posesiva con sus malditos celos enfermizos de siempre. Así que, en realidad, quienquiera que haya sido el que la borró del mapa, me terminó haciendo un enorme favor...
Gala Lorena analiza las palabras y la imponente y varonil figura del joven delincuente; seducida por el peligro y la amoralidad de Gerardo, decide dejar las muletas a un lado y se desliza felinamente hacia él, acariciándole el pecho con atrevimiento. Gerardo, respondiendo al estímulo, la toma por la cintura y ambos se desploman sobre la cama para dar rienda suelta a sus instintos, haciendo salvajemente el amor en la penumbra de la alcoba. Mientras sus cuerpos se funden con pasión criminal, en el ambiente comienza a resonar la dramática melodía de "Total Eclipse of the Heart" de Bonnie Tyler:
" (Turn around, bright eyes) / Every now and then, I fall apart / (Turn around, bright eyes) / Every now and then, I fall apart..."
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🎹 UNA MANIFESTACIÓN ESPIRITUAL Y LAS NOTAS DEL PASADO
Esa misma noche, en el bar del centro, Marcelo logra convencer a José Emilio de salir a tomar unas copas y asistir juntos a la velada musical de Lorena Lucía. Para poder salir tranquilos, Magdalena, la joven tía de veintidós años de Noelia, en complicidad con su mejor amiga Fer, aceptan con gusto oficiar como las babysitters encargadas de cuidar a la pequeña Noelia en el penthouse. Para hacerles compañía, las jóvenes reciben también la visita de la pequeña Lillwsisa, cuyos abuelos le otorgaron permiso para pasar la velada jugando con su mejor amiga.
Al enterarse de la plática que Lillwsisa es originaria del hermoso Perú, Fer da un grito de emoción al descubrir que es su compatriota andina. Con entusiasmo futbolero, Fer le pregunta de qué equipo de la liga peruana es seguidora; sin embargo, la niña le responde con inocencia que a ella no le agrada mucho el fútbol. Fer, golpeándose el pecho con inmenso orgullo patriótico, confiesa a los cuatro vientos que ella es una fiel y apasionada seguidora "blanquiazul" del legendario club Alianza Lima, y de inmediato comienza a entonar a viva voz los cánticos de la barra de su equipo. La pequeña Lillwsisa no puede evitar estallar en tiernas carcajadas al ver las ocurrencias y los bailes de Fer en medio de la sala.
Más tarde, las jóvenes y las dos niñas se acomodan en el sillón principal para disfrutar de la clásica película animada "Lilo & Stitch" a través de una plataforma de streaming. Mientras Fer y Magdalena recuerdan con nostalgia su propia infancia viendo el filme, las niñas confiesan que es la primera vez que observan la historia del tierno extraterrestre azul. De pronto, justo en el momento en que Magdalena se pone de pie para preparar palomitas de maíz en la cocina, un viento gélido y sobrenatural barre la sala de estar, erizando la piel de los presentes.
Más tarde, las jóvenes y las dos niñas se acomodan en el sillón principal para disfrutar de la clásica película animada "Lilo & Stitch" a través de una plataforma de streaming. Mientras Fer y Magdalena recuerdan con nostalgia su propia infancia viendo el filme, las niñas confiesan que es la primera vez que observan la historia del tierno extraterrestre azul. De pronto, justo en el momento en que Magdalena se pone de pie para preparar palomitas de maíz en la cocina, un viento gélido y sobrenatural barre la sala de estar, erizando la piel de los presentes.
—Oye, Magdalena... ¿De casualidad dejaste alguna ventana abierta de par en par en el pasillo? Qué frío hace de repente —comenta Fer, frotándose los brazos.
—No, por supuesto que no, Fer —responde Magdalena, extrañada—. Recuerda que jamás abrimos las ventanas de la sala para no forzar el sistema del aire acondicionado.
En ese preciso instante, la pequeña Lillwsisa se pone de pie sobre el sofá, con los ojos abiertos de par en par y apuntando con su dedo índice en dirección al gran ventanal que da al balcón.
—¡Miren ahí!... ¡¿Quién es esa hermosa y radiante mujer vestida de blanco que está parada flotando junto a la ventana?! —pregunta Lillwsisa, atónita.
Magdalena y Fer se giran de inmediato hacia el lugar, pero sus ojos mortales son incapaces de percibir silueta alguna en la penumbra. Sin embargo, la pequeña Noelia voltea con el corazón acelerado y una enorme sonrisa ilumina su rostro infantil al reconocer la aparición.
—No, por supuesto que no, Fer —responde Magdalena, extrañada—. Recuerda que jamás abrimos las ventanas de la sala para no forzar el sistema del aire acondicionado.
En ese preciso instante, la pequeña Lillwsisa se pone de pie sobre el sofá, con los ojos abiertos de par en par y apuntando con su dedo índice en dirección al gran ventanal que da al balcón.
—¡Miren ahí!... ¡¿Quién es esa hermosa y radiante mujer vestida de blanco que está parada flotando junto a la ventana?! —pregunta Lillwsisa, atónita.
Magdalena y Fer se giran de inmediato hacia el lugar, pero sus ojos mortales son incapaces de percibir silueta alguna en la penumbra. Sin embargo, la pequeña Noelia voltea con el corazón acelerado y una enorme sonrisa ilumina su rostro infantil al reconocer la aparición.
—¡¡¡¿Mami?!!! —exclama la pequeña Noelia con alegría.
—Hola, mi hermosa y preciosa hijita... Sí, soy tu mamá —responde el espíritu resplandeciente de Noelia madre, flotando con dulzura en la estancia—. Veo que esta noche tienes la compañía de una amiguita sumamente especial en casa.
—Sí, mami, se llama Lillwsisa y vino de visita desde el Perú —explica Noelia, platicando con la aparición ante la mirada incrédula de las niñeras.
—Hola, Lillwsisa... Un placer saludarte —comenta el alma de Noelia madre, fijando sus ojos espirituales en la niña—. Qué hermoso nombre de origen quechua posees, pequeña. He tenido la oportunidad de observarte muchas veces desde el más allá protegiendo y jugando con mi hija en el colegio.
—Así es, señora —responde Lillwsisa con total naturalidad—. Mi nombre significa "flor brillante" en el idioma quechua. Y sí, Noelia y yo somos las mejores amigas de todo el mundo, siempre nos cuidamos.
—Escúchame con mucha atención, Lillwsisa... —pronuncia el espíritu de Noelia madre con un tono de profunda compasión—. Muy pronto en tu vida terrenal te vas a enterar de una amarga y dolorosa verdad familiar que te romperá el corazón. Pero cuando ese momento llegue, te pido de todo corazón que no juzgues ni guardes rencor contra nadie en este mundo. Recuerda siempre que las personas que te rodean tenían poderosas e importantes razones para hacer lo que hicieron en el pasado con tal de protegerte.
—¿De qué verdad oculta me está hablando, señora? No entiendo... —pregunta la niña Lillwsisa con confusión.
—Ya lo comprenderás todo en su debido momento, mi niña... Por ahora, solo concéntrate en agradecer que tienes a unos padres maravillosos que darían la vida entera por ti.
—Sí, eso es verdad, mis padres son los mejores de todo el planeta Tierra —asiente Lillwsisa con orgullo.
—Hola, mi hermosa y preciosa hijita... Sí, soy tu mamá —responde el espíritu resplandeciente de Noelia madre, flotando con dulzura en la estancia—. Veo que esta noche tienes la compañía de una amiguita sumamente especial en casa.
—Sí, mami, se llama Lillwsisa y vino de visita desde el Perú —explica Noelia, platicando con la aparición ante la mirada incrédula de las niñeras.
—Hola, Lillwsisa... Un placer saludarte —comenta el alma de Noelia madre, fijando sus ojos espirituales en la niña—. Qué hermoso nombre de origen quechua posees, pequeña. He tenido la oportunidad de observarte muchas veces desde el más allá protegiendo y jugando con mi hija en el colegio.
—Así es, señora —responde Lillwsisa con total naturalidad—. Mi nombre significa "flor brillante" en el idioma quechua. Y sí, Noelia y yo somos las mejores amigas de todo el mundo, siempre nos cuidamos.
—Escúchame con mucha atención, Lillwsisa... —pronuncia el espíritu de Noelia madre con un tono de profunda compasión—. Muy pronto en tu vida terrenal te vas a enterar de una amarga y dolorosa verdad familiar que te romperá el corazón. Pero cuando ese momento llegue, te pido de todo corazón que no juzgues ni guardes rencor contra nadie en este mundo. Recuerda siempre que las personas que te rodean tenían poderosas e importantes razones para hacer lo que hicieron en el pasado con tal de protegerte.
—¿De qué verdad oculta me está hablando, señora? No entiendo... —pregunta la niña Lillwsisa con confusión.
—Ya lo comprenderás todo en su debido momento, mi niña... Por ahora, solo concéntrate en agradecer que tienes a unos padres maravillosos que darían la vida entera por ti.
—Sí, eso es verdad, mis padres son los mejores de todo el planeta Tierra —asiente Lillwsisa con orgullo.
Fer, completamente pálida y petrificada en su asiento, se inclina hacia Magdalena para hablarle en un susurro cargado de pánico.
—Oye, Magdalena... Te lo ruego, dime qué está pasando aquí. ¡¿Con quién se supone que están platicando las niñas en este momento?! Yo no logro ver absolutamente a nadie en esa ventana.
—Están platicando directamente con el alma de mi difunta cuñada, Fer... La verdadera madre de Noelia —revela Magdalena con los ojos cristalinos.
—¡¿Qué?! ¡¿Tú también eres capaz de verla ahora mismo, Fer?!
—No... No puedo ver su silueta con mis ojos, pero te juro que puedo sentir su inconfundible y cálida presencia espiritual inundando toda esta sala de estar.
—Oye, Magdalena... Te lo ruego, dime qué está pasando aquí. ¡¿Con quién se supone que están platicando las niñas en este momento?! Yo no logro ver absolutamente a nadie en esa ventana.
—Están platicando directamente con el alma de mi difunta cuñada, Fer... La verdadera madre de Noelia —revela Magdalena con los ojos cristalinos.
—¡¿Qué?! ¡¿Tú también eres capaz de verla ahora mismo, Fer?!
—No... No puedo ver su silueta con mis ojos, pero te juro que puedo sentir su inconfundible y cálida presencia espiritual inundando toda esta sala de estar.
El resplandeciente espíritu de Noelia madre desvía su amorosa mirada hacia Magdalena, transmitiéndole una inmensa paz y alivio espiritual que hace desaparecer todo rastro de frío en la estancia. Con un ademán celestial, la aparición extiende sus manos para otorgarles su bendición mística a ambas niñas y a la joven tía, para luego desvanecerse lentamente en el aire de la noche. Fer parpadea repetidas veces, incapaz de asimilar lo que acaba de presenciar. La pequeña Noelia corre hacia su tía con entusiasmo.
—¡¡¡Tía Magdalena!!! ¡¡¡¿Viste a mi mami?!!! ¡¡¡Me acaba de confesar al oído que su más grande deseo es que me organices una enorme fiesta para celebrar mi próximo cumpleaños!!!
—Lo sé perfectamente bien, mi hermosa sobrinita... —responde Magdalena, acariciándole el cabello—. Tu mami ya se había encargado de comunicarme ese mismo deseo a través de mis sueños hace unos días.
—Pues si les soy completamente sincera, yo no entiendo absolutamente nada de lo que pasa en esta casa —admite Fer, intentando calmar los latidos de su corazón—. ¡¿De verdad acaban de platicar con un fantasma real?! ¡Uy, qué miedo sobrenatural! Oh, esperen, me está entrando una llamada de Domingo al celular.
Fer responde el teléfono de inmediato, transformando su semblante y comenzando a platicar de forma sumamente amorosa, tierna y coqueta con el muchacho. Al notar la escena, una expresión de profunda tristeza y celos cruza el rostro de la joven Magdalena, un detalle que no pasa desapercibido para la astuta e intuitiva Noelia, quien se acerca a consolar a su tía.
—¡¡¡Tía Magdalena!!! ¡¡¡¿Viste a mi mami?!!! ¡¡¡Me acaba de confesar al oído que su más grande deseo es que me organices una enorme fiesta para celebrar mi próximo cumpleaños!!!
—Lo sé perfectamente bien, mi hermosa sobrinita... —responde Magdalena, acariciándole el cabello—. Tu mami ya se había encargado de comunicarme ese mismo deseo a través de mis sueños hace unos días.
—Pues si les soy completamente sincera, yo no entiendo absolutamente nada de lo que pasa en esta casa —admite Fer, intentando calmar los latidos de su corazón—. ¡¿De verdad acaban de platicar con un fantasma real?! ¡Uy, qué miedo sobrenatural! Oh, esperen, me está entrando una llamada de Domingo al celular.
Fer responde el teléfono de inmediato, transformando su semblante y comenzando a platicar de forma sumamente amorosa, tierna y coqueta con el muchacho. Al notar la escena, una expresión de profunda tristeza y celos cruza el rostro de la joven Magdalena, un detalle que no pasa desapercibido para la astuta e intuitiva Noelia, quien se acerca a consolar a su tía.
—Tía... Dime la verdad. ¿A ti te gusta mucho ese chico Domingo, verdad? —pregunta la niña en voz baja.—Eso es un amor totalmente imposible para mí, mi pequeña Noelia... Él ya tiene una relación formal con Fer y debo respetarlo —responde Magdalena con un suspiro de resignación—. Bueno, ¿qué les parece si dejamos los temas tristes a un lado, regresamos al sofá a ver la película animada y nos terminamos de comer estas deliciosas palomitas de maíz?
—Oye, tía Magdalena... ¿Y por qué mejor, en lugar de ver la tele, no nos deleitas tocando una hermosa pieza musical en el piano? —propone Noelia con los ojos iluminados.
—¿Tocar el piano yo? ¿Ahora mismo, Noelia? —se sorprende la joven—. Pero si hace años que no práctico...
—¡Sí, hazlo, por favor! —insiste Noelia—. Mi mami me acaba de decir que tú tienes un talento maravilloso para tocar el piano y que lo haces espectacular.
—Vaya, yo me acuerdo perfectamente de aquella hermosa noche de bohemia en la que tocaste para nosotros, Magdalena, ¿te acuerdas? —apoya Fer, dejando el celular a un lado—. Por mi parte, yo no me opongo en absoluto a que nos deleites con tu talento musical esta noche.
—Les agradezco el cumplido, muchachas, pero hay un pequeño e importante detalle: en este penthouse no tenemos ningún piano instalado en la sala —argumenta Magdalena.
—¿Y qué pasa entonces con ese hermoso pianito portátil que tienes celosamente escondido en el fondo de tu clóset en tu habitación, tía? —revela la pequeña Noelia con una sonrisa cómplice.
Magdalena se queda completamente estupefacta. ¿Cómo era posible que la pequeña Noelia supiera de la existencia de ese instrumento musical si jamás se lo había mencionado a nadie en la familia? La niña, apuntando al cielo, le confiesa con una sonrisa que fue su mami Noelia quien se lo reveló desde el más allá. Conmovida hasta las lágrimas, Magdalena se encamina a su alcoba y, tras rebuscar en el fondo del armario, extrae su viejo teclado electrónico portátil. Tras soplar la superficie para remover el polvo acumulado por los años, conecta el cable al tomacorriente de la pared y, para sorpresa de todas, el instrumento enciende de inmediato emitiendo una luz azul: ¡¡¡WUAO!!!
Magdalena se sienta frente a las teclas, ensaya algunos acordes básicos para calentar los dedos y, de pronto, comienza a interpretar la hermosa pieza instrumental del tema de amor de la famosa película de los años ochenta, "St. Elmo’s Fire", compuesta por el maestro David Foster.—Vaya... Es una melodía verdaderamente hermosa, pero la verdad es que no la conozco para nada —comenta Fer, aguzando el oído.
—Es una melodía clásica y bastante antigua, Fer... Pero es mi pieza favorita de toda la vida y me fascina tocarla en los momentos de paz. Escuchen...
Magdalena cierra los ojos y permite que la dulce y nostálgica melodía fluya con una facilidad asombrosa a través de las yemas de sus dedos sobre las teclas. Por primera vez en muchos años, al evocar el recuerdo de su difunta cuñada Noelia, Magdalena ya no experimenta el desgarrador dolor de la pérdida o la ausencia; en su lugar, una inmensa gratitud la invade al recordar todos los momentos de felicidad que compartieron en vida. Mientras las notas musicales llenan la habitación, la joven piensa en el futuro de su hermosa sobrina Noelia, en la estabilidad de su hermano José Emilio, en el amor de sus padres y, finalmente, visualiza el rostro del apuesto Domingo en su mente. Las pequeñas Noelia y Lliwsisa contemplan el espectáculo con los ojos iluminados de pura emoción, mientras que Fer se sensibiliza profundamente al descubrir la inmensa belleza espiritual y el talento oculto de su gran amiga.
+++
🍻 CONFESIONES EN LA BARRA Y LOS RECUERDOS DE BAHAMAS
Al mismo tiempo, en el bar restaurante del centro de la ciudad, José Emilio y Marcelo hacen su arribo al establecimiento. Ambos se acomodan en los taburetes de la barra principal y le solicitan al cantinero que les sirva dos cervezas bien heladas para iniciar la noche. En medio de la plática entre los dos amigos, un hombre de aspecto extranjero se aproxima al lugar; se trata de Cihan, el respetable ciudadano turco, esposo de la doctora Alya y padre del pequeño Deniz Cihan.
Cihan reconoce de inmediato la silueta de José Emilio de sus breves encuentros previos. José Emilio experimenta una fuerte oleada de incomodidad y tensión ante la presencia del turco, ya que le resulta inevitable recordar que el hombre es el esposo de la ginecóloga que estuvo a cargo del fatídico parto donde su amada esposa Noelia perdió la vida hace ocho años; sin embargo, Marcelo le propina un sutil codazo de contención en las costillas para que guarde la compostura. Buscando romper el hielo y entablar una conversación amena de caballeros, Cihan comienza a relatar los pormenores de sus experiencias de vida en el continente americano.
El hombre turco explica con lujo de detalles cómo él y su esposa realizaron un viaje de beneficencia médica a la mística ciudad del Cuzco, en el Perú, lugar donde el destino les brindó la hermosa oportunidad de asistir de urgencia el parto complicado de una joven adolescente desamparada.
—Me acuerdo perfectamente bien de los detalles de esa muchacha de aquella tarde... —comenta Cihan, dándole un trago a su bebida—. Su nombre es Viviana y era originaria de Colombia. Y miren lo increíble y pequeño que resulta ser este mundo: hace apenas unos días nos topamos de frente con ella aquí en la ciudad, y resulta que la niña que nació esa tarde es ahora compañera de estudios de mi propio hijo, Deniz Cihan, en el colegio.
—Perdón que interrumpa su relato, caballero... —interviene Marcelo, sintiendo que el corazón le da un vuelco salvaje—. ¿Usted acaba de pronunciar el nombre de Viviana?
—Sí, por supuesto, ese es su nombre. Ella dio a luz a una hermosa pequeña criatura esa tarde en el Cuzco. La niña tiene un nombre de origen indígena bastante peculiar... Creo que se llama Lillwsisa, o algo muy parecido a eso.
—¿Lillwsisa? —pregunta Marcelo, quedándose completamente atónito, pálido y con el vaso suspendido en el aire—. Pero... Pero eso es imposible, caballero. Viviana me aseguró textualmente que Lillwsisa era su hermosa hermanita menor, no su hija...
—¿Su hermana menor? —se ríe Cihan, negando con la cabeza—. No, muchacho, estás completamente equivocado en tus datos. Viviana es la verdadera madre biológica de esa criatura. Mi esposa Alya y yo fuimos los médicos encargados de atender quirúrgicamente el parto y recibir a esa bebé en este mundo. No hay lugar a dudas.
—Perdón que interrumpa su relato, caballero... —interviene Marcelo, sintiendo que el corazón le da un vuelco salvaje—. ¿Usted acaba de pronunciar el nombre de Viviana?
—Sí, por supuesto, ese es su nombre. Ella dio a luz a una hermosa pequeña criatura esa tarde en el Cuzco. La niña tiene un nombre de origen indígena bastante peculiar... Creo que se llama Lillwsisa, o algo muy parecido a eso.
—¿Lillwsisa? —pregunta Marcelo, quedándose completamente atónito, pálido y con el vaso suspendido en el aire—. Pero... Pero eso es imposible, caballero. Viviana me aseguró textualmente que Lillwsisa era su hermosa hermanita menor, no su hija...
—¿Su hermana menor? —se ríe Cihan, negando con la cabeza—. No, muchacho, estás completamente equivocado en tus datos. Viviana es la verdadera madre biológica de esa criatura. Mi esposa Alya y yo fuimos los médicos encargados de atender quirúrgicamente el parto y recibir a esa bebé en este mundo. No hay lugar a dudas.
Marcelo experimenta una tremenda confusión mental y un torbellino de emociones sacude su ser: ¡Viviana era la madre de Lillwsisa, lo que significaba que esa niña era, en realidad, su propia hija de sangre! Justo en medio de su conmoción, el respetable don Bob, padre de Ana Lu, ingresa al establecimiento y se acomoda en el taburete contiguo al grupo, habiendo escuchado las últimas palabras de la plática.
—Vaya... Qué historia tan verdaderamente fascinante y dramática acabo de escuchar —interviene don Bob, acomodándose el saco—. Les pido una enorme disculpa, caballeros, pero este viejo no pudo resistir la tentación de escuchar su conversación desde la entrada. De verdad que ese relato parece extraído directamente del guion de uno de esos apasionantes melodramas de la televisión... La hermana mayor que resulta ser la verdadera madre... Sumamente interesante.
—Dicen por ahí los sabios que la vida real de los seres humanos es, en realidad, la mejor de las telenovelas escritas, caballero —responde Cihan con una sonrisa cordial.
—Así es, no cabe la menor duda —concuerda don Bob, extendiendo la mano—. Pero qué descortés de mi parte, olvidé por completo presentarme ante ustedes: mi nombre es Bob Smith. Y ya que estamos en confianza compartiendo anécdotas impactantes, permítanme relatarles los pormenores de mi propia historia de amor de juventud.
Tras solicitar una bebida al cantinero, don Bob transporta su mente al pasado a través de un emotivo flashback ambientado hace exactamente veinte años atrás. El hombre recuerda el preciso instante en que recibió una invitación formal por parte de su grupo de amigos de la universidad para pasar unas vacaciones de fin de semana en las paradisíacas playas de las Bahamas. Al principio, relata Bob, la estancia transcurrió de forma sumamente relajada y salvaje, disfrutando de las noches de copas en los bares y discotecas locales, y manteniendo romances fugaces y apasionados con diversas turistas extranjeras de la zona. Entre sus memorias, evoca con picardía el rostro de una joven de origen cubano... una mujer sumamente sensual, exótica y voluptuosa que lucía como una auténtica diosa caribeña ante sus ojos, y con la cual se entregó a los placeres de la carne durante un par de noches; sin embargo, Bob se apresura a aclarar un punto importante ante los caballeros de la barra:
—Eso sí, quiero que les quede claro que, tras la marea alta de la pasión, este viejo se dio cuenta perfectamente de que aquello era simplemente sexo por diversión... No era amor verdadero ni de cerca... —explica don Bob, suspirando con nostalgia.
El hombre continúa con el hilo de su relato, rememorando el preciso instante en que la verdadera mujer de su vida cruzó su camino en las Bahamas: doña Lydia González, una hermosa y misteriosa turista que acababa de arribar a las islas proveniente de Colombia.
—Vaya... Qué historia tan verdaderamente fascinante y dramática acabo de escuchar —interviene don Bob, acomodándose el saco—. Les pido una enorme disculpa, caballeros, pero este viejo no pudo resistir la tentación de escuchar su conversación desde la entrada. De verdad que ese relato parece extraído directamente del guion de uno de esos apasionantes melodramas de la televisión... La hermana mayor que resulta ser la verdadera madre... Sumamente interesante.
—Dicen por ahí los sabios que la vida real de los seres humanos es, en realidad, la mejor de las telenovelas escritas, caballero —responde Cihan con una sonrisa cordial.
—Así es, no cabe la menor duda —concuerda don Bob, extendiendo la mano—. Pero qué descortés de mi parte, olvidé por completo presentarme ante ustedes: mi nombre es Bob Smith. Y ya que estamos en confianza compartiendo anécdotas impactantes, permítanme relatarles los pormenores de mi propia historia de amor de juventud.
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—Eso sí, quiero que les quede claro que, tras la marea alta de la pasión, este viejo se dio cuenta perfectamente de que aquello era simplemente sexo por diversión... No era amor verdadero ni de cerca... —explica don Bob, suspirando con nostalgia.
El hombre continúa con el hilo de su relato, rememorando el preciso instante en que la verdadera mujer de su vida cruzó su camino en las Bahamas: doña Lydia González, una hermosa y misteriosa turista que acababa de arribar a las islas proveniente de Colombia.
—Muchos científicos e incrédulos insisten en que el amor a primera vista no existe en este mundo, caballeros... Pero yo soy la prueba viviente de que eso es una absoluta mentira. La atracción y la conexión mística entre Lydia y yo fue algo instantáneo, un chispazo fulminante de energía. Me acuerdo perfectamente que en todas las estaciones de radio del hotel no paraba de sonar la famosa canción "Stuck with You", interpretada por Huey Lewis & The News...¿Huey Lewis?, pregunta Cihan con curiosidad. Bob asiente con entusiasmo, explicando que se trataba de uno de los cantantes de rock pop más famosos y exitosos de la gloriosa década de los ochenta, y de inmediato comienza a tararear el pegajoso coro de la melodía con una sonrisa nostálgica:
" (Ooh) yes, it's true (yes, it's true) / I'm so happy to be stuck with you / (Ooh) 'cause I can see (I can see) / That you're happy to be stuck with me..."
—Lydia y yo disfrutamos cada segundo de nuestra romántica estancia en las Bahamas —continúa Bob, con la mirada fija en su vaso—. Ella me confiaba los secretos de su vida y yo le abría las puertas de mi corazón, teniendo únicamente como fieles testigos de nuestro idilio al inmenso mar azul, las palmeras caribeñas y la arena blanca de la playa. Como era de esperarse, nos entregamos salvajemente al amor verdadero... Y fruto de aquel hermoso encuentro pasional, Lydia quedó embarazada. ¡Sí, caballeros, iba a tener un hijo con el gran amor de mi vida! Yo me encontraba en la cima de la felicidad absoluta. Sin embargo, existía un terrible impedimento místico que amenazaba con destruir nuestra felicidad: Lydia me ocultaba aterrada que había heredado un extraño "poder sobrenatural" por parte de sus ancestros chamanes... Y temía con todas las fuerzas de su alma que la criatura que llevaba en su vientre heredara esa misma maldición...
—¿Un poder sobrenatural? —interrumpe José Emilio, enderezándose en su asiento con intriga—. ¿De qué clase de poder se supone que está hablando, don Bob?
—Mi amada Lydia poseía la capacidad mística de poder ver, escuchar e interactuar directamente con las almas de los difuntos que aún deambulan por la tierra —revela Bob con total seriedad—. Y su más grande temor era que nuestros hijos heredaran esa pesada carga espiritual.
José Emilio se queda completamente helado y mudo en su sitio; experimenta un intenso déjà vu, un presentimiento cósmico que le sacude el alma al recordar el preciso instante en el que la hermosa Ana Lu le confesó con total timidez que ella poseía la extraña habilidad de ver espíritus del más allá.
—Y bueno... El destino no se equivoca, caballeros —concluye don Bob, dándole un trago a su bebida—. Mi hermosa hija me acaba de confesar hace apenas unos días que, en efecto, heredó al cien por ciento el don místico de su madre. De hecho, me platicó que mantiene conversaciones diarias con el alma en pena de la difunta madre de una de sus pequeñas alumnas del colegio...
—¡¡¡Noelia!!! —reacciona José Emilio en un grito ahogado, poniéndose de pie de golpe.
—Mi amada Lydia poseía la capacidad mística de poder ver, escuchar e interactuar directamente con las almas de los difuntos que aún deambulan por la tierra —revela Bob con total seriedad—. Y su más grande temor era que nuestros hijos heredaran esa pesada carga espiritual.
José Emilio se queda completamente helado y mudo en su sitio; experimenta un intenso déjà vu, un presentimiento cósmico que le sacude el alma al recordar el preciso instante en el que la hermosa Ana Lu le confesó con total timidez que ella poseía la extraña habilidad de ver espíritus del más allá.
—Y bueno... El destino no se equivoca, caballeros —concluye don Bob, dándole un trago a su bebida—. Mi hermosa hija me acaba de confesar hace apenas unos días que, en efecto, heredó al cien por ciento el don místico de su madre. De hecho, me platicó que mantiene conversaciones diarias con el alma en pena de la difunta madre de una de sus pequeñas alumnas del colegio...
—¡¡¡Noelia!!! —reacciona José Emilio en un grito ahogado, poniéndose de pie de golpe.
Don Bob lo observa con absoluta extrañeza y confusión al escuchar el nombre de la difunta cuñada de su hija, percatándose de que el nombre coincide también con el de la alumna del salón. Cihan y Marcelo se quedan boquiabiertos ante la increíble revelación mística de don Bob. José Emilio, con el corazón latiendo a mil por hora, le interroga de inmediato por el nombre de su hija.—Mi adorada hija se llama Ana Lucía Smith... Pero todos sus conocidos, amigos y alumnos de la escuela le dicen cariñosamente Ana Lu —responde don Bob con orgullo paternal.
—¡¿Ana Lu?! —interviene José Emilio, con los ojos abiertos de par en par—. ¡Pero si así se llama la hermosa profesora de mi pequeña hija Noelia!
—Y resulta que también es la maestra permanente de mi hijo Deniz Cihan —añade Cihan, asombrado por la casualidad.
—Y la maestra de la pequeña Lillwsisa... La... ejem... supuesta hermana menor de Viviana —concluye Marcelo, uniendo las piezas del rompecabezas.
—Así es, caballeros, estamos hablando de la mismísima Ana Lu Smith —asiente don Bob con una gran sonrisa—. Esa hermosa maestra es mi hijita adorada. Porque para este viejo, a pesar de que ya es toda una mujer profesional, todavía sigue siendo mi pequeña y tierna bebita de cuna. Me entienden perfectamente a lo que me refiero, ¿no, caballeros?
José Emilio y Cihan asienten con la cabeza, esbozando sonrisas de total empatía; comprenden a la perfección el sentimiento de don Bob ya que ellos experimentan ese mismo e incondicional instinto protector de padres con sus propios hijos. Marcelo, por su parte, permanece sumergido en su propio universo mental, ignorando la plática de los hombres al concentrarse en la abrumadora y hermosa posibilidad de tener una hija de ocho años en este mundo, y que esa niña fuera la dulce Lillwsisa.—Mi hermosa Ana Lu es una mujer excepcional —presume don Bob, señalando hacia la entrada del local con entusiasmo—. Es mi más grande orgullo en esta vida... Miren, qué oportuno, ¡allí viene ingresando mi hermosa hija en este momento!
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🌹 UN REENCUENTRO ROMÁNTICO BAJO LAS NOTAS DE LOS BEE GEES
En ese preciso y mágico instante, las puertas principales del bar restaurante se abren de par en par, permitiendo el ingreso simultáneo de Ana Lu en compañía de su madre doña Lydia, su hermana Jelly Lorena y el fiel Neville. José Emilio clava sus ojos en la silueta de Ana Lu, contemplándola con una desmedida y evidente fascinación romántica que le hace olvidar el resto del mundo. Al mismo tiempo, Cihan se pone de pie para recibir con un tierno beso a su amada esposa, la doctora Alya, quien acaba de unirse al grupo familiar. De fondo, inundando la atmósfera del bar con una calidez inigualable, comienza a reproducirse la romántica melodía de "Rest Your Love on Me", en la emblemática versión interpretada por la legendaria banda británica de los Bee Gees:
"Lay your troubles on my shoulders / Put your worries in my pocket / Rest your love on me awhile..."
Don Bob intenta con todas sus fuerzas controlar una repentina oleada de celos paternales al descubrir la intensa y evidente mirada de amor que su "bebita" le lanza al apuesto José Emilio; sin embargo, doña Lydia le toma la mano con dulzura y le propina un tierno apretón de consuelo para calmarlo.
—Hola, Ana Lu... Qué alegría tan inmensa encontrarte aquí esta noche —saluda José Emilio, rompiendo la distancia.
—Hola, José Emilio... —responde Ana Lu con las mejillas encendidas por los nervios—. Vaya, qué agradable sorpresa coincidir contigo en este lugar.
—Bueno, la verdad es que Marcelo me insistió muchísimo para que lo acompañara a tomar unas copas esta noche. Y qué fortuna, porque gracias a eso acabo de conocer a tu señor padre, don Bob, y a esta hermosa dama que es tu madre, doña Lydia.
—El placer es completamente mío, caballero —responde José Emilio, inclinándose con suma elegancia para depositar un respetuoso beso en el dorso de la mano de doña Lydia—. Su esposo nos deleitó hace unos momentos con la hermosa historia de cómo se conocieron en las Bahamas. Sin duda alguna, un romance digno de admiración.
—Y ellos de aquí son Jelly Lorena y Neville —introduce Ana Lu, señalando a la pareja—. Son mis mejores amigos de la estancia en las Bahamas y, bueno... Jelly Lorena es mi media hermana por parte de padre.
—Así es, muchachos, no hay por qué ocultarlo —añade don Bob con orgullo—. Jelly Lorena también es mi hija de sangre.
—Oigan... Esperen un segundo —intervienen Cihan y Marcelo con una sonrisa pícara—. Si Jelly es tu hija de sangre y estuviste en las Bahamas hace veinte años... Eso significa entonces que ella es la hija de la famosa y escultural turista cubana de la historia, ¿verdad, don Bob?
—¡Exactamente, caballeros! Dieron en el blanco —admite Jelly Lorena con una sonrisa caribeña—. Mi madre es una orgullosa y hermosa mujer cubana.
Doña Lydia hace una sutil mueca de incomodidad y desvía la mirada al escuchar la mención de la exuberante cubana que formó parte del pasado de su marido; sin embargo, el astuto don Bob lo nota de inmediato y, para disipar cualquier rastro de inseguridad, toma a su amada por la cintura y le planta un tierno y apasionado beso en los labios, reafirmándole que ella es la única dueña de su corazón.
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🏎️ CONFRONTACIONES Y EL BESO DE LA VERDAD EN EL CUZCO
De pronto, aprovechando el revuelo de los saludos familiares, Marcelo toma a José Emilio del brazo con firmeza y lo arrastra hacia un rincón apartado y silencioso del establecimiento para hablar a solas. José Emilio le pide una breve disculpa a Ana Lu antes de retirarse.
—¡¿Puedes dimensionar la magnitud de lo que acabo de descubrir, José Emilio?! —exclama Marcelo, con los ojos desorbitados por la emoción—. ¡Lillwsisa puede ser mi hija legítima de sangre... fruto de mi antiguo amor con Viviana!—Te comprendo perfectamente bien, amigo... —responde José Emilio, colocándole una mano en el hombro—. Es una revelación sumamente impactante. Es el equivalente a que yo me enterara de la noche a la mañana que mi hermana Magdalena es en realidad mi hija y no mi hermana.
—¿Y... y acaso lo es, José Emilio? —pregunta Marcelo, confundido.
—¡¡¡Por supuesto que no, estúpido, es solo un ejemplo!!! —exclama José Emilio, soltando una ligera risa—. Pero entiendo perfectamente el torbellino de emociones que estás experimentando en este momento, Marcelo. Mi consejo es que dejes de perder el tiempo aquí y vayas de inmediato a resolver esta situación directamente con Viviana. Con permiso, debo regresar al lado de Ana Lu y sus padres.
—Oye, espera... ¿De verdad crees en todas esas locuras que contó don Bob sobre los poderes místicos de Ana Lu y su capacidad de hablar con los muertos?
—Pues, para serte sincero, Marcelo... Ahora que escuché la historia de su padre, absolutamente todo cobra un sentido perfecto en mi vida.
—¿A qué te refieres con eso, José Emilio?
—¿Recuerdas que te platiqué que el otro día soñé de forma sumamente vívida con mi difunta esposa Noelia? Ahora comprendo que no fue un simple sueño; ella siempre ha estado aquí, protegiéndonos desde el más allá a nuestra pequeña hija y a mí a través de Ana Lu. ¿Puedes creer semejante milagro? Con permiso, Marcelo... Tengo una conversación muy importante que mantener con la profesora.
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José Emilio se retira con paso firme de la presencia de su amigo. Mientras tanto, en otra zona del bar, Sofía observa la escena con una expresión de profunda indignación y despecho al sentirse ignorada por Marcelo; sin embargo, al girarse, se percata de la presencia del apuesto Rigo, quien la contempla con una sonrisa seductora desde una mesa cercana. Rigo le hace una seña con su vaso invitándole un trago de cortesía. Sofía, buscando despejar la mente y desquitarse de su pareja, acepta la invitación con una coqueta sonrisa y se aproxima al muchacho.
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En ese mismo instante, Sofía intercepta a Marcelo justo antes de que este cruce la puerta de salida del local. Al notar la profunda seriedad y la mirada desencajada del joven, la mujer decide confrontarlo con preocupación.
—¿Te sucede algo malo, Marcelo? Te noto sumamente extraño y ausente esta noche —pregunta Sofía, tomándolo del brazo.
—Acabo de enterarme de la verdad absoluta, Sofía... Me enteré de que la pequeña Lillwsisa no es la hermana menor de Viviana, sino su verdadera hija biológica —revela Marcelo, clavando su mirada en ella.
—¡¿Qué?! ¡¿Pero cómo... cómo demonios te enteraste de eso aquí?! —reacciona Sofía, fingiendo una total sorpresa y quedándose atónita.
—Dime la verdad, Sofía... ¿Tú ya estabas enterada de este secreto familiar, verdad?
—Por favor, perdóname, Marcelo... Sí, me enteré por pura casualidad el otro día en la farmacia —admite ella, bajando la mirada—. No sabía si tenía la obligación moral de decírtelo o no. Consideré que era un asunto sumamente delicado del pasado y que no me correspondía a mí revelarte una verdad de ese tamaño. Espero de todo corazón que no estés enfadado conmigo por haber guardado silencio.
—Por supuesto que no estoy enojado contigo, Sofía. Comprendo perfectamente bien tus razones y tu prudencia ante la situación —responde Marcelo con madurez.
—Creo que esto es un asunto sumamente importante que tienes que aclarar y solucionar de inmediato cara a cara con Viviana, Marcelo. Ve con ella.
—Eso es exactamente lo que voy a hacer ahora mismo. Con permiso, Sofía.
Marcelo se retira a grandes zancadas del bar, sube a su vehículo y se conduce a toda velocidad con el corazón latiendo con fuerza hacia el apartamento de Viviana.
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Por su parte, Viviana se encuentra completamente sola en la sala de su residencia, sumergida en un mar de dudas, cuando de pronto el ruidoso sonido del timbre resuena en las paredes. Al preguntar por la identidad del visitante a través de la puerta, los nervios se apoderan de su ser al descubrir que se trata de Marcelo. Con las manos temblorosas, le abre la puerta.
—Hola, Marcelo... Qué sorpresa. Dime... ¿Estás buscando a Lillwsisa? —pregunta Viviana, intentando disimular su agitación.
—Ella se encuentra a salvo en el penthouse jugando con su amiguita Noelia, Viviana... Ya lo sé —responde Marcelo, dando un paso al frente y cerrando la puerta detrás de él.
—¿Y... y viniste a buscar a mis padres? Ellos salieron hace un rato a recogerla...
—No vine a buscar a nadie más que a ti, Viviana. Lo sé absolutamente todo ya. Sé perfectamente bien que la pequeña Lillwsisa no es tu hermana... Es tu verdadera hija biológica.
Viviana experimenta un vuelco en el corazón y se lleva las manos a la boca, quedándose completamente atónita y sin aliento ante la revelación.
—Hola, Marcelo... Qué sorpresa. Dime... ¿Estás buscando a Lillwsisa? —pregunta Viviana, intentando disimular su agitación.
—Ella se encuentra a salvo en el penthouse jugando con su amiguita Noelia, Viviana... Ya lo sé —responde Marcelo, dando un paso al frente y cerrando la puerta detrás de él.
—¿Y... y viniste a buscar a mis padres? Ellos salieron hace un rato a recogerla...
—No vine a buscar a nadie más que a ti, Viviana. Lo sé absolutamente todo ya. Sé perfectamente bien que la pequeña Lillwsisa no es tu hermana... Es tu verdadera hija biológica.
Viviana experimenta un vuelco en el corazón y se lleva las manos a la boca, quedándose completamente atónita y sin aliento ante la revelación.
—¡¿Pero cómo... cómo fue que te enteraste de nuestro secreto?! —exclama Viviana, con lágrimas brotando de sus ojos.—Me enteré por pura casualidad a través del testimonio de los médicos que atendieron el parto en el Cuzco, y la propia Sofía terminó por confirmarme los detalles hace unos momentos. Pero dime, Viviana... ¿Por qué guardaste silencio durante todos estos ocho años? ¿Por qué no me dijiste absolutamente nada en su momento?
—¡Te juro que intenté decírtelo con todas las fuerzas de mi alma, Marcelo! Pero para cuando descubrí mi estado, tú ya habías empacado tus cosas y regresado de inmediato a tu país de origen. Yo me encontraba completamente desesperada, desamparada y sin saber qué hacer con mi vida a mis escasos catorce años. Pasé todo el proceso de mi embarazo sumida en una profunda angustia y soledad, hasta que meses después, esa maravillosa pareja de médicos de Turquía me asistió de urgencia en el parto en el Cuzco...
—Sí, acabo de conocer al esposo de la doctora en la barra del bar... Es increíble y bizarro pensar que he tenido a Lillwsisa tan cerca de mí todo este tiempo en el colegio sin tener la más mínima idea de que esa hermosa niña es en realidad mi propia hija legítima... Nuestra hija, Viviana... ¿Puedes dimensionar semejante milagro del destino?
—Lillwsisa es el fruto viviente del inmenso y puro amor que yo todavía sigo sintiendo por ti en el fondo de mi alma, Marcelo... Jamás he dejado de amarte —confiesa Viviana en un susurro, acortando toda distancia entre ambos.
Marcelo, conmovido ante la confesión y arrastrado por los sentimientos del pasado, toma a Viviana por la cintura y junta sus labios con los de ella en un beso apasionado, tierno y profundo, dando rienda suelta al inmenso amor que aún se profesan mutuamente, reviviendo la magia de aquella primera noche en que sus almas se unieron en la mística ciudad del Cuzco, Perú.
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💋 UN BESO SUBLIME EN LA DISCOTECA Y EL SHOW DE LORENA LUCÍA
Mientras tanto, en las instalaciones de la discoteca del centro, José Emilio permanece reunido con la maestra Ana Lu y el resto de la familia Smith, sumándose a la mesa la doctora Alya y su esposo Cihan. Con inmenso orgullo profesional y maternal, la doctora Alya comenta ante los presentes que tuvo la hermosa oportunidad de traer al mundo a dos niñas verdaderamente preciosas y sanas: Noelia y Lillwsisa, celebrando que el destino las haya unido nuevamente como compañeras de carpeta de su hijo Deniz Cihan en la escuela primaria. Aprovechando el murmullo de la música, José Emilio toma con delicadeza a Ana Lu de la mano y la guía hacia una zona más íntima y apartada del bar para platicar a solas.
—Dime una cosa con total franqueza, Ana Lu... ¿Es verdad que has tenido la oportunidad mística de hablar directamente con Noelia? —pregunta José Emilio, mirándola fijamente a los ojos.
—Sí, José Emilio... Veo a tu hermosa hija todos los días en el salón de clases de Matemáticas y cuido de ella —responde la maestra con timidez.
—No me refiero a mi hija, Ana Lu... Estoy hablando de Noelia, mi difunta esposa y la verdadera madre de la niña.
Ana Lu experimenta un vuelco en el corazón y reacciona completamente atónita ante el cuestionamiento del hombre, dándose cuenta de que su secreto ha sido revelado por don Bob.
—No me refiero a mi hija, Ana Lu... Estoy hablando de Noelia, mi difunta esposa y la verdadera madre de la niña.
Ana Lu experimenta un vuelco en el corazón y reacciona completamente atónita ante el cuestionamiento del hombre, dándose cuenta de que su secreto ha sido revelado por don Bob.
—Por favor, no te asustes ni te preocupes por nada, Ana Lu —le tranquiliza José Emilio, esbozando una sonrisa llena de ternura—. Mi suegro Bob me confesó hace unos momentos que posees esa hermosa e increíble habilidad heredada. Pero dime, te lo ruego... ¿Qué es exactamente lo que te dice el alma de Noelia? ¿Has vuelto a verla manifestarse recientemente?—Muchas veces, José Emilio... Ella jamás se ha marchado de tu lado; su espíritu siempre permanece flotando a tu alrededor y protegiendo cada paso de la pequeña Noelia en esta vida.
—No sabes la falta que me hace... Cuánto daría en este mundo por poder platicar con ella una última vez para pedirle su bendición.
—Ella ya se encargó de hablar contigo y transmitirte su mensaje directamente a través de tus sueños, José Emilio.
—¿Cómo... cómo puedes saber tú eso, Ana Lu? Yo no le comenté ese sueño a nadie.
—Porque la mismísima Noelia se me manifestó ayer en la sala y me lo confesó todo. Siguiendo los sabios consejos de mi madre Lydia, los espíritus prefieren comunicarse con sus seres amados a través de la dimensión de los sueños porque es donde encuentran menos resistencia mental. Dime... ¿Qué fue lo que te pidió en ese sueño, José Emilio?
—Me pidió expresamente que le organizara una gran fiesta para celebrar el próximo cumpleaños de nuestra hija.
—¿Y piensas cumplir con su última voluntad?
—Bueno... La verdad es que me encuentro un tanto dudoso y no sé cómo organizar un evento de ese tamaño yo solo...
—Hazlo, José Emilio, te lo ruego. Te aseguro que si le organizas esa fiesta, harás inmensamente feliz a la pequeña Noelia y le otorgarás una gran paz al alma de su madre en el más allá.
—Dime una última cosa, Ana Lu... ¿El espíritu de Noelia se encuentra aquí cerca de nosotros en este preciso momento?
—No... En este instante no logro percibir su presencia en el lugar, estamos completamente solos tú y yo.
Al escuchar sus palabras, José Emilio acorta toda distancia geométrica entre sus cuerpos; con una delicadeza infinita, roza la tersa mejilla de la bellísima profesora con las yemas de sus dedos y junta sus labios con los de ella. Ambos se funden en un beso sublime, tierno y profundamente romántico, dando rienda suelta por primera vez al inmenso amor verdadero que ha nacido entre los dos. En medio del idilio pasional, la imponente figura de don Bob interrumpe el momento carraspeando la garganta para anunciarles con celos contenidos que el espectáculo musical está a punto de dar inicio en el escenario principal.
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Ratos más tarde, en medio de los aplausos, Lorena Lucía invita al escenario a su gran amigo y colega Carlos para interpretar a dúo la melodía de "La Danza de las Luciérnagas", una pieza sumamente romántica y poética original del cantautor Manuel García, cuyas estrofas logran conmover y abrazar los corazones de las parejas del lugar: Ana Lu y José Emilio cruzando miradas profundas, Lydia y Bob abrazados con nostalgia, Alya y Cihan tomados de la mano, y la joven Sofía compartiendo risas y tragos en una esquina con el apuesto Rigo.
"Es decir, que con la violencia del mar / Quisiera volver a besar / Hasta sangrar..."
—Muchísimas gracias, mi querido y respetable público —agradece Lorena Lucía, acomodándose el micrófono—. Nuestro siguiente tema de la noche consiste en una balada romántica en inglés, una pieza sumamente antigua y hermosa. Fue compuesta e interpretada originalmente por la mítica banda de los Bee Gees, y posteriormente adaptada por grandes leyendas de la música como Conway Twitty. Espero de todo corazón que sea de su total agrado.
De inmediato, Lorena Lucía y su amigo Carlos comienzan a interpretar en perfecta sintonía armónica a dúo la pieza musical en inglés, "Rest Your Love on Me".
Mientras la hermosa melodía inunda cada rincón de la discoteca, Ana Lu y José Emilio se contemplan fijamente a los ojos en absoluto silencio, comunicándose únicamente a través de la mirada; ambos evocan en sus mentes el recuerdo de aquella mágica noche en que él la invitó a la pista de baile por primera vez. Rompiendo la timidez, José Emilio le extiende la mano a la hermosa profesora de Matemáticas y la invita a bailar de nuevo. Ana Lu acepta con las mejillas encendidas. Ambos se dirigen al centro de la pista de baile, fundiéndose en un cálido abrazo y moviéndose muy juntos al compás de la romántica melodía. Motivados por el ambiente, Cihan saca a bailar a su amada esposa Alya, al igual que Rigo guía con destreza a Sofía hacia el centro de la pista. Neville le lanza un pícaro guiño de ojo a Jelly Lorena y la toma de la mano, sumándose alegremente al baile de parejas.
Desde su mesa, don Bob intenta con todas sus fuerzas ocultar su frustración y sus celos de padre al aceptar la dura realidad de que su "pequeña niñita" se ha transformado finalmente en una mujer libre y enamorada. Doña Lydia, contemplándolo con infinito amor, acaricia la espalda de su marido para consolarlo; la dulce melodía les transporta de inmediato a los mejores días de su apasionado encuentro juvenil en las playas de las Bahamas, por lo que deciden ponerse de pie y salir juntos también a la pista de baile para sellar su amor bajo las estrofas de la canción:
CONTINUARÁ...
Desde su mesa, don Bob intenta con todas sus fuerzas ocultar su frustración y sus celos de padre al aceptar la dura realidad de que su "pequeña niñita" se ha transformado finalmente en una mujer libre y enamorada. Doña Lydia, contemplándolo con infinito amor, acaricia la espalda de su marido para consolarlo; la dulce melodía les transporta de inmediato a los mejores días de su apasionado encuentro juvenil en las playas de las Bahamas, por lo que deciden ponerse de pie y salir juntos también a la pista de baile para sellar su amor bajo las estrofas de la canción:
"Lay your troubles on my shoulders / Put your worries in my pocket / Rest your love on me awhile..."
CONTINUARÁ...
***La canción elegida es "Rest your love on me" interpretada por Olivia Newton-John y Andy Gibb:

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