CAPITULO 14: AMOR SIN LIMITES (Versión corregida con IA)




CAPÍTULO 14: AMOR SIN LÍMITES (Versión corregida con IA)

🌃 SEDUCCIÓN EN EL PENTHOUSE Y LA PROFECÍA DE LAS LORENAS

Esa misma tarde, en el elegante penthouse de la familia Arizmendi, la pequeña Noelia se encierra en su habitación dispuesta a cumplir con sus deberes escolares. Al verse completamente a solas en la sala de estar con José Emilio, la calculadora Gala Lorena decide que es el momento perfecto para desplegar sus armas de seducción y acercarse de forma provocativa al adinerado hombre.

—Hay que reconocer que tu hija es una niña sumamente aplicada y estudiosa, José Emilio —comenta Gala Lorena con voz sugerente y coqueta.
—Noelia es, sin duda alguna, mi más grande orgullo en esta vida —responde José Emilio, suspirando con nostalgia—. Es el vivo retrato de su madre.
—Así es, mi amor... Estoy completamente segura de que Noelia estaría sumamente orgullosa de la hermosa niña que tiene... y también del maravilloso marido que dejó en la tierra.

El hombre se desploma sobre el sofá, visiblemente agotado por las tensiones del día. Al notar su vulnerabilidad, la seductora mujer se desliza felinamente para acortar toda distancia entre ambos.

—Te noto muy tenso... ¿Te sucede algo malo, José Emilio? —pregunta Gala Lorena, acariciándole el hombro.
—Tengo un dolor muscular terrible en esta zona del cuello... ¡¡¡Auch!!! Me está matando de verdad.
—Si tú quieres, yo misma puedo darte unos masajes relajantes ahora mismo. Ya sabes perfectamente que soy una experta en aliviar las tensiones corporales...
—Uf... Está bien, te lo agradezco. Lo necesito.

Gala Lorena se posiciona detrás del sofá y comienza a masajear el cuello del hombre con movimientos lentos y calculados. José Emilio deja escapar un gemido de alivio ante el contacto físico de la bellísima mujer. Intentando distraerse, el hombre toma el control remoto y enciende la pantalla del televisor. De inmediato, el noticiero interrumpe la programación habitual con un reporte de última hora: las autoridades han descubierto el cuerpo inerte de otra mujer en el interior de un motel de la ciudad, identificando a la víctima como Aleysha Lorena. Al escuchar el nombre, Gala Lorena se tensa por completo y una expresión de pánico absoluto desfigura su rostro por un segundo.

—Qué coincidencia tan extraña... —comenta José Emilio, analizando la pantalla—. La víctima también se llama Lorena.
—Es... es un nombre sumamente común en estos días, ¿no te parece? —reacciona ella con una risita nerviosa, intentando disimular el temblor de sus manos.
—Es que piénsalo: hace apenas unos días apareció el cadáver de Vanessa Lorena en el canal, y ahora esto. ¿Crees que exista alguna conexión oculta entre ambos casos?
—Uf... No lo creo en absoluto... Debe ser una simple y bizarra coincidencia del destino...
—Espero de verdad que sea solo eso, una coincidencia. De lo contrario, significaría que estamos atrapados en la ciudad con un asesino serial que persigue exclusivamente a chicas llamadas "Lorena". Si yo fuera tú, empezaría a cuidarme mucho, ¿no crees?
—Sí, por supuesto... —responde Gala Lorena, arrebatándole el control remoto con prisa para apagar el televisor—. Bueno, ya es suficiente de noticias de crónica roja por hoy, mi amor.

Aprovechando la penumbra de la sala, la seductora mujer se abalanza sobre el cuerpo del hombre, llenándolo de caricias atrevidas. José Emilio, abrumado por el cansancio y la cercanía de la mujer, comienza a ceder ante sus encantos y no opone resistencia. Gala Lorena se inclina dispuesta a sellar su victoria con un apasionado beso en los labios; sin embargo, justo antes de que sus bocas se toquen... ¡¡¡CRASH!!!

El portarretratos con la fotografía de Noelia madre sale despedido de la repisa, estrellándose ruidosamente contra el suelo. El impacto hace reaccionar a José Emilio de golpe, quien se aparta de inmediato de la seductora mujer, visiblemente perturbado por lo que acaba de ocurrir.

—Lo siento muchísimo, Gala Lorena... Te agradezco infinitamente el masaje, pero creo que lo mejor es que te retires de mi casa ahora mismo —sentencia José Emilio, recuperando la compostura—. Mi hija está en la habitación de al lado y podría salir en cualquier momento y vernos en esta situación.
—Está bien, no te preocupes, no te molesto más por hoy —responde ella, disimulando su frustración—. Cuídate mucho y me le mandas un saludo especial a la pequeña Noelia.
—Te acompaño hasta la puerta principal.
—¿Y no me vas a dar ni siquiera un besito de despedida antes de que me vaya? —pregunta ella, estirando los labios con coquetería.
—Está bien... Solo uno.

José Emilio se inclina con la intención de depositar un beso de cortesía en la mejilla de la mujer, pero Gala Lorena gira el rostro con astucia en el último milisegundo, capturando sus labios en un beso apasionado en la boca. En ese preciso instante, la puerta del pasillo se abre y la pequeña Noelia sale a la sala, quedándose completamente paralizada de horror al descubrir a su padre besándose con otra mujer. Al percatarse de la presencia de su hija, José Emilio se aparta bruscamente de Gala Lorena y le abre la puerta principal para que se retire de inmediato. Gala Lorena sale del penthouse contoneando las caderas con arrogancia, lanzándole una última mirada de superioridad a la niña. José Emilio cierra la puerta y corre desesperado a intentar aclarar las cosas con su hija.

—¡¡¡Papá!!! —exclama la pequeña Noelia con los ojos llenos de lágrimas—. ¡¡¡Te vi perfectamente bien besando a esa tipa horrorosa!!!
—Por favor, escúchame, mi amor, discúlpame... Te juro que yo no quería hacerlo, fue ella quien me plantó el beso a la fuerza sin mi consentimiento.
—¡¡¡No me gusta para nada esa mujer, papá!!! ¡¡¡Yo no quiero por nada del mundo que ella intente convertirse en mi nueva mamá, entiéndelo!!!
—Tranquilízate, hija. Quiero que te quede completamente claro que yo no tengo el más mínimo interés sentimental en Gala Lorena. Ella es solo una conocida.
—¿Y qué pasa entonces con la profesora Ana Lu?
—¿Ana Lu? ¿A qué viene esa pregunta ahora, Noelia? ¿Qué tiene que ver ella con todo esto?
—¿A ti te gusta mi profesora, papá? Dime la verdad.
—La maestra Ana Lu es una mujer verdaderamente hermosa y encantadora, hija... Pero debes recordar que ella es tu profesora del colegio y hay que guardar un respeto.
—¿Y qué pasaría si ella ya no fuera mi profesora? ¿Te fijarías en ella como mujer?

José Emilio se queda sin palabras y, sintiéndose acorralado por la madurez de la niña, intenta desviar el tema preguntándole si ya terminó con sus tareas; sin embargo, la pequeña Noelia insiste con firmeza en que debe darle una respuesta sincera.

—Está bien... Lo reconozco —admite José Emilio en un susurro—. Sí, la verdad es que tengo un gran interés en conocer más a fondo a Ana Lu y formar una relación con ella.
—¿Y entonces por qué no te armas de valor y se lo dices de una vez, papá? Vamos, te lo ruego... A mí me haría la niña más feliz del mundo que la profesora Ana Lu fuera mi nueva mamá. ¿Qué dices, te animas?

José Emilio guarda silencio, pero las palabras de su pequeña hija calan profundo en su mente; se da cuenta de que la niña tiene toda la razón y de que no debe dejar pasar más tiempo para declararle sus verdaderos sentimientos a la hermosa maestra.

+++

Por su parte, de regreso en su apartamento, Ana Lu mantiene una plática íntima en la cocina con su madre, doña Lydia.

—Debo admitir que ese muchacho, José Emilio, me cayó sumamente bien esta tarde —comenta Lydia mientras prepara un té—. Hacen una pareja verdaderamente hermosa ustedes dos, hija.
—Mamá, por favor... José Emilio es el padre de una de mis alumnas más queridas del salón, no puedo mezclar las cosas —responde Ana Lu con timidez.
—¿Y eso qué tiene que ver, mi vida? Para el amor verdadero no existen los límites ni las barreras sociales. Si el muchacho te atrae, pues adelante, busca tu felicidad. Además, tengo la fuerte sospecha de que hasta el espíritu de su difunta esposa aprueba esa unión. Dime... ¿has seguido viendo el alma de Noelia rondando por aquí?
—A veces se me manifiesta, sí... Y para serte sincera, ella es la que más insiste en que me acerque a su esposo.
—¡Pues ahí tienes la señal perfecta! No lo pienses más y dale una oportunidad a una relación con José Emilio.
—No lo sé, mamá... Ahora que la directora finalmente me otorgó la plaza permanente y dejé de ser una simple maestra sustituta, prefiero mantener las cosas profesionales. No quiero arriesgarme a cometer un error y perder mi empleo.

En ese momento, don Bob ingresa a la cocina con paso pesado.

—¿Cómo se encuentra la princesa de este hogar? —saluda Bob, dándole un beso en la frente a Ana Lu.
—Estoy bien, papá. Dime... ¿tú qué opinión tienes sobre José Emilio?
—Hummm... Me parece que es un muchacho bastante trabajador, educado y de buena familia... ¿Por qué lo preguntas, hija?
—Lo que pasa es que nuestra hija tiene un gran interés sentimental en el muchacho, Bob —revela Lydia con una sonrisa cómplice.
—¡Pues excelente! —aprueba don Bob, asintiendo—. No veo ningún tipo de impedimento para que salgan, aunque debes tomar en cuenta que el hombre ya viene con una hija pequeña a cuestas.
—Y esa niña resulta ser mi alumna, papá —añade Ana Lu—. Precisamente por eso insisto en que no quiero poner en riesgo mi puesto ahora que dejé de ser una temp.
—¡¡¡Muy bien dicho, hija mía!!! —exclama Bob con orgullo—. ¡¡¡El deber profesional y el trabajo siempre deben ir en primer lugar! ¡¡¡Ojalá te me cases dentro de muuuucho tiempo!!!

Justo en medio de la conversación familiar, Jelly Lorena y Neville irrumpen en el apartamento con los rostros desencajados, anunciando la espantosa noticia del hallazgo de un nuevo cadáver en la ciudad, revelando que la víctima se llamaba Aleysha Lorena. Neville insiste en que las autoridades están ignorando una obvia conexión criminal.

—¿Es que acaso no se dan cuenta de lo que está sucediendo? —menciona Neville, mirando a todos con seriedad—. Existe una conexión directa entre estos homicidios. ¿No les parece demasiada coincidencia que ambas víctimas se llamen Lorena? Es más que evidente que nos estamos enfrentando a un peligroso asesino serial de mujeres que llevan el nombre de "Lorena".
—Si eso que dices es verdad, Neville... —balbucea Jelly Lorena, tocándose el pecho con pánico—, entonces significa que mi vida corre un peligro inminente y debo empezar a cuidarme las espaldas.
—Se está cumpliendo al pie de la letra la profecía ancestral —sentencia doña Lydia con un tono de voz místico que hiela la sangre de los presentes.
—¿Pero de qué profecía estás hablando ahora, mi amor? No empieces con tus cosas —le pide Bob, un tanto fastidiado.
—Hablo de la profecía que dicta que Lorena matará a Lorena... y al final, solo una de ellas quedará en pie —declara Lydia, con la mirada fija en el vacío.
—¡Ja! Eso suena exactamente igual al argumento de la famosa serie de "Los Victorinos" —se ríe Bob para romper la tensión—. ¡Qué tremenda producción de la televisión! ¿Te acuerdas, mi vida? Aunque hay que admitir que la mejor versión de todas siempre será la colombiana.
—Espera un segundo, mamá... —interviene Ana Lu, deteniendo las risas—. ¿Qué estás queriendo insinuar con todo eso? ¿Y qué tiene que ver esa supuesta profecía con nosotros?

Doña Lydia no responde con palabras; simplemente gira la cabeza lentamente y clava una mirada fría e implacable sobre Jelly Lorena. El escrutinio místico hace que la joven comience a hiperventilar de los nervios.

—¡¡¡No, no y no!!! —exclama Jelly Lorena, rompiendo en un llanto histérico—. ¡¡¡Yo no soy ninguna asesina, se los juro!!! ¡¡¡Yo no le he hecho daño a nadie y tengo todo el derecho de seguir viviendo!!!
—¿Existe alguna manera mística en la que podamos revertir esa maldición, señora Lydia? —indaga Neville, preocupado por la seguridad de su pareja.
—Bueno... Lamentablemente el destino ya está escrito y no hay nada que los mortales podamos hacer para cambiarlo —responde Lydia con frialdad—. Dime, Ana Lu... ¿qué otra mujer llamada "Lorena" conocen en su entorno?
—Bueno... La sobrina de mi jefa en el colegio se llama Lorena Lucía —recuerda Ana Lu—. Pero les aseguro que esa muchacha es un ángel de persona, es totalmente incapaz de hacerle daño a una mosca o de matar a alguien.
—O de permitir que alguien la asesine a ella... Recuerden bien mis palabras: Lorena mata a Lorena... y al final, solo una sobrevivirá.
—¡¡¡Pamplinas y puras mentiras de viejos!!! —grita Jelly Lorena, perdiendo el control—. Entonces lo único que tengo que hacer es cuidarme muy bien de esa tal Lorena Lucía y mantenerla alejada de mí. Eso es todo.
—O quizás sea esa pobre Lorena Lucía quien deba empezar a cuidarse de ti, Jelly —añade Lydia con una sonrisa enigmática.

En ese preciso instante de máxima tensión cósmica, el espíritu resplandeciente de Noelia madre se materializa en una esquina de la sala de estar y, utilizando la energía espiritual de Ana Lu, comienza a emitir un mensaje urgente del más allá, pronunciando con desprecio el nombre de Gala Lorena.

—¿Gala Lorena? —repite Ana Lu en voz alta, actuando como canal de la aparición.
—¿Es el alma de Noelia que se está manifestando otra vez, hija? —pregunta Lydia, poniéndose alerta—. ¿Quién es esa tal Gala Lorena de la que habla?

El espíritu de Noelia madre utiliza todas sus fuerzas místicas para revelarle al grupo que Gala Lorena es una mujer perversa, una falsa amiga que se dedicó a traicionarla tanto a ella como a la difunta Vanessa Lorena en vida.

—...Y esa maldita perra descarada siempre mostró un interés asqueroso en meterse en mi cama y conquistar a mi marido a mis espaldas —revela el espíritu de Noelia a través de la conexión espiritual.
—Vaya... Pues ahí lo tienen —concluye doña Lydia, cruzándose de brazos—. Ya tenemos en el tablero a tres mujeres llamadas Lorena. Y la profecía es muy clara: solo una de ellas logrará salir con vida de este embrollo.
—Saben qué... Yo ya no soporto más esta locura, me voy a salir a la calle a despejar la mente un rato —anuncia Jelly Lorena, completamente alterada—. Con permiso.

Doña Lydia le hace una señal con la cabeza a Neville para que no la deje sola en ese estado de crisis. El joven asiente de inmediato y se ofrece a acompañarla, permitiendo que sea Jelly Lorena quien tome las llaves y se posicione frente al volante del automóvil.

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⛈️ ACCIDENTE BAJO LA LLUVIA Y UN PACTO DE AMOR
La tarde se tiñe de gris y una tormenta descomunal comienza a azotar las calles de la ciudad. Jelly Lorena conduce el vehículo con las manos temblando sobre el volante, mientras en el reproductor del auto comienza a sonar la dramática y poderosa melodía de "Total Eclipse of the Heart", interpretada por la legendaria Bonnie Tyler:

" (Turn around) / Every now and then, I get a little bit tired / Of listening to the sound of my tears / (Turn around) ..."

La lluvia cae de forma torrencial, nublando por completo el parabrisas y reduciendo la visibilidad a escasos metros de distancia. De pronto, en medio de la penumbra de la carretera desolada... ¡¡¡CRASH!!! Un impacto seco resuena en la parte delantera del vehículo. Jelly Lorena frena el automóvil de golpe, soltando un grito ahogado de terror y reaccionando de forma violenta y errática debido al pánico. Neville intenta transmitirle calma, colocándole una mano sobre el hombro, y se ofrece a descender del auto bajo la tormenta para investigar qué fue lo que golpearon. Jelly Lorena, incapaz de quedarse sola en la oscuridad, decide bajar junto a él.

Para su absoluto horror y sorpresa, al borde de la cuneta encuentran el cuerpo ensangrentado de una mujer que agoniza sobre el pavimento mojado. Al moverle el cabello empapado del rostro, descubren que la víctima del atropello no es otra que la perversa Gala Lorena. Al reconocerla, Jelly Lorena entra en una crisis de angustia incontrolable.

—¡¡¡Dios mío, está gravemente herida y perdiendo mucha sangre!!! —exclama Neville, intentando tomarle el pulso—. ¡Ayúdame a levantarla con cuidado para meterla al asiento trasero y llevarla de urgencia a un hospital!

Sin embargo, Jelly Lorena se encuentra completamente petrificada en su lugar, con la mirada perdida en la sangre que se disuelve con el agua de lluvia. La culpa y el miedo a la profecía mística de Lydia la invaden por completo, y comienza a repetir una y mil veces la misma frase como si fuera un mantra de locura: "No soy una asesina... Yo no la quería matar... No soy una asesina..." Neville la toma firmemente por las mejillas obligándola a mirarlo a los ojos.

—¡Escúchame bien, Jelly! Mírame... Es cierto, tú no tuviste la culpa de nada, esto fue un terrible accidente provocado por la tormenta y la falta de visibilidad. ¡Tú no eres una asesina, carajo! —le grita Neville para hacerla reaccionar—. Tranquilízate de una vez por todas. Recoge rápido todas sus pertenencias del suelo mientras yo me encargo de cargarla e introducirla en el auto.

Haciendo un esfuerzo físico monumental bajo el aguacero, Neville y Jelly Lorena logran subir a la inconsciente mujer al vehículo para emprender la marcha hacia el centro médico más cercano. Durante todo el trayecto, Jelly Lorena permanece en el asiento del copiloto, abrazando fuertemente contra su pecho la costosa cartera de Gala Lorena que recogió del pavimento. Al ver que los nervios le impiden a la joven coordinar los movimientos, Neville toma el control del volante y conduce a toda velocidad por las avenidas inundadas.

Finalmente, el automóvil derrapa frente a la entrada de la sala de urgencias de un hospital. Mientras los médicos ingresan a Gala Lorena en una camilla, Jelly Lorena abre la cartera de la víctima para buscar una identificación; al revisar la licencia de conducir, se topa con el nombre completo y suelta un grito ahogado de terror.

—¡¡¡Se llama Lorena, Neville!!! ¡¡¡Su segundo nombre es Lorena, la profecía se está cumpliendo de verdad!!! —exclama la joven, al borde de la histeria.
—A ver, Jelly, por favor... ¿Sí? ¿Y se puede saber qué demonios tiene que ver eso con nosotros ahora mismo? —responde Neville, perdiendo la paciencia.
—¿Es que ya se te olvidó por completo la terrible profecía que nos advirtió la madre de Ana Lu hace unos momentos en la sala?
—¡¡¡Bah!!! ¡¡¡Esas son puras tonterías místicas e inventos de una señora que cree hablar con los muertos!!! ¡No le hagas el menor caso a esa locura, por favor! Piensa con la cabeza fría, Jelly: ¡¿cuántas millones de mujeres llamadas "Lorena" crees que existen en todo el planeta?! Tendrían que caer muertas todas y cada una de ellas para que esa profecía fuera real, y eso es estadísticamente imposible.
—Tienes toda la razón del mundo, Neville... Pero... ¿y si la policía descubre que yo iba manejando y me meten presa por atropellarla? Tengo mucho miedo de ir a la cárcel.
—Escúchame muy bien lo que te voy a decir, Jelly Lorena... No va a pasarte absolutamente nada malo, te lo juro por mi vida. Si las autoridades empiezan a hacer preguntas incómodas sobre el accidente, yo mismo me declararé culpable ante el juez y diré que era yo quien venía conduciendo el vehículo bajo la lluvia, ¿de acuerdo?
—¿De verdad... de verdad serías capaz de echarte la culpa de un delito y sacrificarte e ir a prisión solo por salvarme a mí, Neville?
—¡¡¡Por supuesto que sí, mi amor!!! Sin pensarlo dos veces lo haría por ti, porque te amo con todas las fuerzas de mi alma, Jelly Lorena.

Neville acorta la distancia y junta sus labios con los de ella, sellando su promesa con un tierno y profundo beso de amor verdadero en medio del frío pasillo del hospital. El gesto logra que Jelly Lorena recupere finalmente la calma y detenga su llanto.

Minutos después, un oficial de la policía se presenta en la sala de espera para tomar la declaración oficial sobre el atropello. Neville, cumpliendo con su pacto de amor, le asegura firmemente al detective que él era quien se encontraba detrás del volante al momento del impacto debido a la tormenta. Por su parte, Jelly Lorena se comunica telefónicamente al apartamento para informarle a don Bob, a Ana Lu y a Lydia que se encuentran en el hospital asistiendo a una mujer que hallaron herida en la carretera. Tras finalizar el protocolo de las declaraciones, las autoridades les permiten retirarse a su hogar junto a su familia; sin embargo, al escuchar la llamada, doña Lydia experimenta una fuerte corazonada mística y presiente de inmediato que Jelly Lorena está ocultando una terrible y oscura verdad tras sus palabras. Jelly Lorena, por su parte, respira aliviada al enterarse por los médicos de que Gala Lorena se encuentra estable y recuperándose favorablemente en el quirófano.

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🛏️ PASIÓN OCULTA EN EL MOTEL Y LOS ABRAZOS DEL PASADO
Esa misma noche, en la clandestinidad y penumbra de una habitación de motel de paso, Amber se entrega por completo a los placeres carnales, haciendo salvajemente el amor con Gerardo. El astuto muchacho disfruta del encuentro con la bellísima "native american", recorriendo y acariciando con suavidad cada rincón de su esbelto y escultural cuerpo, mientras ella deja escapar gemidos de puro éxtasis en la intimidad de la cama. Tras una intensa sesión de pasión descontrolada, Amber cumple finalmente su más grande sueño de entregarse al hombre que le roba los desvelos.

—Muchísimas gracias por hacerme pasar este maravilloso... ejem... moment, mi amor —comenta Amber con voz coqueta, cubriendo su silueta con la finura de una sábana blanca.
—No tienes nada que agradecer, hermosa —responde Gerardo, contemplándola con una mirada cargada de malicia y conveniencia—. A mí también me alegra muchísimo saber que lo disfrutaste al máximo. Pero ahora que estamos en confianza... quiero aprovechar para pedirte un favor muy especial, Amber.
—¿Un favor? ¿What favor tú querer de mí, guapo?
—Quiero pedirte que me jures que no le vas a decir a absolutamente nadie en este mundo que me viste transportando a Vanessa Lorena la otra noche en el edificio, por favor. Si la policía o alguien te llega a preguntar, debes negar rotundamente haberme visto por ahí esa noche.
—¡¡¡Okey dockey, mi amor!!! Yo te lo juro... ¡¡¡Yo no ir a decir... nothing... a nadie!!! —exclama Amber con total sumisión amorosa—. Oh, por cierto, una pregunta, Gerardo... ¿En dónde... estar... metida your girlfriend, tu novia Aleysha?
—¿Mi novia? —responde Gerardo, encogiéndose de hombros con total indiferencia—. Pues la verdad es que no tengo la menor idea, parece que a esa mujer se la tragó la tierra de la noche a la mañana.
—Ella... ella definitivamente not be la mujer indicada for you, mi vida —añade ella, acercándose peligrosamente.
—¿Ah, sí? Y según tus cálculos, hermosa... ¿quién crees que sea la mujer indicada para mí en este mundo?

Amber le lanza un pícaro guiño de ojo y, sin responder con palabras, vuelve a capturar los labios del muchacho en un beso apasionado. Gerardo le sigue el juego de inmediato, regocijándose internamente al saber que tiene a la ingenua chica comiendo de su mano y de que su secreto criminal se encuentra completamente a salvo gracias a su ceguera de amor. El manipulador joven levanta una ceja en señal de pura maldad en la oscuridad de la habitación.

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Por su parte, en la tranquilidad de su apartamento, Viviana contempla el pacífico rostro de la pequeña Lillwsisa mientras duerme profundamente en su cama, al igual que sus padres Charito y Raúl en la habitación contigua. Al verla, los recuerdos de una dolorosa noche andina de hace ocho años se materializan en su mente. De fondo, marcando el ritmo de sus memorias, comienza a sonar la melancólica y nostálgica melodía de "Going Back", un tema clásico que el legendario vocalista Freddie Mercury grabó en los inicios de su carrera bajo el seudónimo artístico de "Larry Lurex":

"I think I'm going back / To the things I learnt so well in my youth..."

En sus recuerdos del año 2014, en el Cuzco, Viviana observa a Lillwsisa recién nacida llorando desconsoladamente en la cuna de la partera. Movida por un repentino e incontrolable instinto maternal, la joven se acerca y toma con delicadeza a la bebé entre sus brazos para arrullarla; al sentir su calor, la criatura se tranquiliza al instante. Viviana experimenta un impulso desgarrador por estrecharla contra su pecho con todas sus fuerzas. Aquel encuentro era, en realidad, su dolorosa despedida familiar, ya que a la mañana siguiente emprendería un viaje sin retorno hacia Colombia para intentar rehacer su vida desde cero. Sin embargo, el recuerdo de ese primer y amoroso abrazo con su hija jamás se borraría de su memoria:

—Sé que esto es lo mejor para tu futuro, mi pequeña y hermosa niña... Estarás perfectamente bien bajo la protección de mis padres, ellos sabrán criarte con todo el amor y los lujos que yo no puedo darte ahora. Pero quiero que guardes en tu corazón que todo este sacrificio lo hago exclusivamente por tu propio bien. Te juro que volveré por ti en cuanto pueda, mi niña hermosa... —susurra la Viviana del pasado, depositando un tierno beso de despedida en la frente de la bebé Lillwsisa.

Las memorias avanzan en su mente: tras permanecer cuatro largos años refugiada en Colombia, Viviana tomó la drástica decisión de mudarse a los Estados Unidos, llegando a la ciudad de Miami en busca del esquivo "sueño americano". Tras años de arduo trabajo, logró finalmente regularizar su estatus migratorio y obtener sus documentos legales; fue así como, ocho años después de su partida, abordó un avión de regreso al Perú con el único propósito de reencontrarse con su hija, quien ya se había transformado en una niñita sumamente inteligente y despierta.

En el recuerdo de aquel regreso, la pequeña Lillwsisa se encontraba concentrada haciendo sus deberes escolares en la sala cuando, de pronto, unos golpes resuenan en la puerta principal: ¡Toc... toc... toc! Al abrir, la niña se topa con la silueta de Viviana.

—Hola, pequeña... Buenas tardes —saluda Viviana, con el corazón saliéndosele del pecho y los nervios impidiéndole confesarle que ella es su verdadera madre.
—Buenas tardes... ¿Se le ofrece algo? ¿Quién es usted, señorita? —pregunta la niña Lillwsisa con total inocencia.

Justo en ese instante de alta tensión, doña Charito ingresa a la sala y se queda completamente estupefacta al descubrir a su hija de regreso en la casa tras tantos años de ausencia.

—¿Viviana? ¡¿Pero qué estás haciendo parada en la puerta de esta casa, hija?! —exclama Charito, abriendo los ojos de par en par.
—Hola, mamá... ¿Qué pasa, acaso no te da ni un poco de alegría volver a ver a tu hija después de tanto tiempo? —pregunta Viviana con una sonrisa triste.
—¡Por supuesto que sí, mi vida! ¡Venga acá ese abrazo fuerte! —responde Charito, corriendo a estrecharla contra su pecho con infinito amor maternal.
—Mamá... —interviene la pequeña Lillwsisa, tirando de la falda de la anciana con total confusión—. ¿Quién es esa señorita que acaba de llegar y por qué te llama mamá a ti también?
—Ah... Lillwsisa, mi amor... Escúchame —balbucea Charito, inventando una mentira sobre la marcha—. Ella... ella es Viviana... Se trata de tu... de tu hermana mayor que vivía viajando por el extranjero.
—¿O sea que tengo una hermana mayor? —deduce la niña, sonriendo con ilusión.
—Así es, mi pequeña preciosa... Yo soy tu hermana mayor —responde Viviana, aguantándose las ganas de gritarle la verdad—. Y he venido desde muy lejos porque quiero llevarte conmigo de viaje a los Estados Unidos para que conozcas los parques de Disney World.

En ese momento, don Raúl ingresa a la residencia y, al ver a su hija Viviana de regreso, corre a fundirse en un emotivo abrazo familiar con ella. Tras largas horas de discusión y ruegos, Viviana logra finalmente convencer a sus padres de que le permitan llevarse a la niña Lillwsisa a pasar una larga temporada con ella en la ciudad de Miami. Aunque al principio a los ancianos no les agradaba la idea de separarse de la pequeña, terminan cediendo por el bienestar de la niña. Fue así como Viviana logró trasladar a Lillwsisa a los Estados Unidos, inscribiéndola en el prestigioso colegio de la ciudad... aunque debido a la falta de dinero, todavía no ha podido cumplirle la promesa de llevarla a los parques de Disney. Sin embargo, Viviana se siente plenamente feliz por el simple hecho de tenerla cerca y poder cuidarla día con día... a pesar de tener que soportar el inmenso dolor de que su propia hija la mire y la llame simplemente "hermana mayor".

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🚓 LA POLICÍA INTERRUMPE EL RESTAURANTE Y EL ENCUENTRO EN EL PARQUE
Al día siguiente, la luz de la mañana ilumina el restaurante de comida rápida donde Gerardo se desempeña como mesero. Coincidentemente, Amber ingresa al establecimiento y ambos comienzan a intercambiar miradas cargadas de coquetería y complicidad. Desde una mesa apartada, Benito observa la escena con los puños apretados y el corazón destrozado por los celos; incapaz de soportar la humillación, se pone de pie y se retira furioso del lugar. Minutos después, Sofía ingresa al local con el rostro sumamente demacrado y sumergida en sus pensamientos. Al notar su desánimo, Amber se acerca de inmediato para intentar levantarle la moral.

—¡¡¡Hey, Sofía!!! ¿Se puede saber por qué... estar... tú tan triste y de mal humor hoy, amiga? —pregunta Amber con su particular acento.
—Ay, Amber, de verdad que no sé qué hacer con mi vida... Estoy metida en un problema de proporciones bíblicas tras enterarme de una verdad oculta de la que no debía enterarme.
—¿De qué terrible secreto... estar... hablando tú, Sofía? Suelta la sopa.
—Resulta que la niña Lillwsisa, la amiguita de la escuela de la hija de mi patrón... pues descubrí que su supuesta hermana mayor no es su hermana en lo absoluto... ¡Es su verdadera madre biológica! Y eso no es lo peor de todo: resulta que el padre biológico de Lillwsisa es el mismísimo Marcelo.
—¿Marcelo? ¿El galán amigo de tu jefe?
—¡Sí, ese mismo! ¿Y ahora qué se supone que deba hacer yo con esta bomba, Amber? ¿Tengo la obligación moral de decírselo a Marcelo y confesarle que tiene una hija secreta?
—Hummm... Pues si tú me preguntas a mí, yo believe que sí... La verdad siempre debe ir por delante, amiga.
—¿Y si al enterarse de la verdad me rechaza por completo, pierde el interés en mí y corre desesperado a buscar los brazos de Viviana para formar una familia con su hija? ¡Yo no quiero perder a Marcelo por nada del mundo, Amber! Él es un hombre adinerado y representa la solución definitiva a todos mis problemas económicos y de pobreza en esta ciudad. No lo quiero perder.
—Sofía... Dime la verdad... ¿Tú verdaderamente love a Marcelo, o solo te interesa su dinero?

Sofía se queda completamente muda, sin saber qué responder ante el cuestionamiento de su amiga.

Justo en ese preciso segundo de introspección, las puertas del restaurante se abren de par en par y dos oficiales de la policía ingresan al local, preguntando con voz autoritaria por el mesero llamado Gerardo. Amber, carcomida por la preocupación y el miedo de que descubran a su amado, se acerca cautelosamente para escuchar el procedimiento. El sargento a cargo da un paso al frente y le notifica formalmente a Gerardo que las autoridades han hallado el cuerpo inerte de su novia, la joven Aleysha Lorena, en un motel.

Gerardo finge un estado de shock absoluto e impavidez total ante la revelación de los oficiales; la crudeza de la realidad es que el muchacho ha estado tan ocupado disfrutando de los placeres carnales con Amber que ni siquiera se había tomado la molestia de enterarse del deceso de su pareja. Sin embargo, el detective le advierte que, por protocolo, él se ha transformado en el principal sospechoso del homicidio y le exige que proporcione una coartada sólida para la noche del crimen. Sin titubear, el manipulador joven asegura que pasó toda esa noche encerrado en una habitación junto a Amber. Al ser consultada por las autoridades, Amber, cegada por el amor enfermizo que le profesa al muchacho, corrobora la declaración de Gerardo sin dudarlo, otorgándole una coartada falsa ante la ley.

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Por su parte, en las instalaciones del colegio, la profesora Ana Lu camina con paso firme hacia la oficina de la dirección para sostener una reunión formal con la directora Halsey.

—Señora directora... Buenas tardes —saluda la guapa maestra con una sonrisa—. Vine expresamente a su oficina porque quería agradecerle en persona la enorme oportunidad que me brinda al otorgarme el contrato como docente permanente de la institución.
—No tienes absolutamente nada que agradecer, Ana Lu —responde la directora Halsey, expresándose en un perfecto y fluido español—. Más bien, a quien debes guardarle un profundo agradecimiento es a mi querida sobrina, Lorena Lucía. Ella fue quien vino a mi oficina a suplicarme e insistirme en que te contratáramos de forma fija, ya que le has caído sumamente bien y valora mucho tu trabajo con los niños.
—Su sobrina es una mujer de un corazón verdaderamente enorme, no tengo palabras. Bueno, la dejo continuar con sus labores, debo ir a preparar el aula para mi siguiente clase.
—Continúa con tu excelente labor, Ana Lu. Éxito.

Ana Lu se retira de la dirección con el corazón lleno de alegría y una enorme sonrisa dibujada en el rostro, celebrando su estabilidad laboral.

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Sin embargo, sus pasos se detienen en seco al transitar frente al salón de música, percatándose de que el profesor Jack Finn se encuentra ensayando activamente con los alumnos para el gran concierto escolar de fin de año. Al ver que los niños toman un breve descanso, el profesor Finn enciende su reproductor para escuchar un poco de música selecta. De los altavoces comienza a emanar nuevamente la melancólica melodía de "Going Back", aquel mítico tema interpretado por Freddie Mercury en sus inicios con el nombre de Larry Lurex:

"I think I'm going back / To the things I learnt so well in my youth..."

Los niños del coro reaccionan con visible curiosidad y atención ante las notas de la melodía rockera.

—Profesor... ¿qué canción es esa que está sonando en la grabadora? —pregunta el pequeño Deniz Cihan, intrigado.
—¡Eso de ahí, mis pequeños pupilos, es lo que verdaderamente se puede llamar música con mayúsculas! —anuncia el profesor Jack Finn con orgullo—. Se trata de una de las primeras e inéditas grabaciones del gran Freddie Mercury, aunque para esa producción tuvo que firmar utilizando otro nombre artístico.
—¿Y quién fue ese señor Freddie Mercury, profesor? —pregunta la pequeña Noelia, alzando la mano.
—Pues verás, Noelia... Hablo en pasado porque lamentablemente falleció hace ya bastantes años, pero fue el vocalista principal de la legendaria banda británica Queen y está considerado por los expertos como uno de los más grandes cantantes en la historia del rock mundial, poseedor de un registro vocal alto verdaderamente maravilloso e inigualable.
—A mí me parece una canción verdaderamente hermosa —interviene la pequeña Lillwsisa, moviendo la cabeza al ritmo de la música—. Yo creo que nosotros, los niños del coro, podríamos aprenderla y cantarla en el concierto.
—Hummm... Pues no es para nada una mala idea, Lillwsisa —admite el profesor Finn, rascándose la barbilla—. Creo que es una excelente propuesta y podemos adaptarla perfectamente para el repertorio del grupo.


En ese preciso instante, la profesora Ana Lu ingresa al salón de música complementando la plática de sus alumnos, explicándoles con entusiasmo que la vida de ese gran cantante fue llevada a la pantalla grande en la exitosa película biográfica titulada "Bohemian Rhapsody"; una mención que provoca que el profesor Jack Finn haga un gesto de absoluto desagrado, ya que él odia profundamente dicho largometraje debido a las severas inexactitudes históricas y cronológicas que presenta sobre la banda. En medio del debate musical, la campana de la escuela resuena con fuerza indicando el cambio de hora. Ana Lu les regala una sonrisa a sus alumnos y les indica que los espera de inmediato en el salón de clases habitual para continuar con las lecciones del día.

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🌳 LA REVELACIÓN DE LA DOCTORA Y LA LLEGADA DE MARCELO AL PARQUE

Varias horas más tarde, al decretarse el final de la jornada escolar, las pequeñas Noelia y Lillwsisa, en complicidad con el carismático Deniz Cihan, pactan reunirse esa misma tarde para jugar en las instalaciones del parque vecinal de la zona.

Al cumplirse la hora acordada, Sofía se encarga de trasladar a la pequeña Noelia al parque, sentándose en una de las bancas para vigilar atentamente a las niñas y al niño mientras estos se divierten corriendo y columpiándose alegremente en los juegos. A los pocos minutos, la elegante doctora Alya, madre de Deniz Cihan, llega al lugar y se sienta al lado de la empleada doméstica para acompañarla. En medio de la plática trivial, Sofía descubre con asombro que Alya es la respetable ginecóloga que se encargó de atender los partos y traer al mundo tanto a Noelia como a la pequeña Lillwsisa hace ocho años en el Cuzco.

—No lo puedo creer... —deduce Sofía, atando cabos con asombro—. Eso significa entonces que usted está perfectamente enterada de que Viviana es la verdadera madre biológica de la niña Lillwsisa.
—Así es, Sofía... —responde la doctora Alya con un suspiro lleno de pesadumbre—. Yo misma fui la encargada de recibir a esa bebé en mis brazos aquella tarde. La verdad es que hasta el sol de hoy no logro comprender cuáles son las retorcidas razones por las que esa familia insiste en ocultarle una verdad tan vital a la niña... Pero dime, ¿cómo es que una muchacha como tú terminó enterándose de un secreto familiar de ese tamaño?
—Pues la verdad es que descubrí todo por pura casualidad, escuchando sin querer una acalorada discusión privada entre Viviana y su madre en los baños del restaurante... Pero hay algo todavía más grave, doctora Alya: resulta que yo estoy saliendo sentimentalmente y planeo iniciar una vida con el verdadero padre biológico de esa niña.

Justo en ese preciso segundo de confesiones, los pasos firmes de Marcelo se escuchan sobre el sendero del parque, aproximándose hacia la banca de las mujeres. Al ver aparecer su imponente silueta bajo la luz de la tarde, a Sofía le brillan los ojos de absoluta fascinación amorosa. Marcelo camina con total tranquilidad y, con una gran sonrisa en el rostro, avanza hacia ellas mientras tararea alegremente las estrofas de la canción "Going Back" de Freddie Mercury, completamente ajeno a la tormenta de secretos que está a punto de desatarse sobre su vida.

CONTINUARÁ...

***La canción elegida es "Going Back" de Larry Lurex (Freddie Mercury):

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