🛍️ INTRIGAS EN EL CENTRO COMERCIAL
En la plaza de comidas de un concurrido Shopping Mall de la ciudad, Amber se encuentra almorzando tranquilamente cuando, de repente, levanta la mirada hacia una de las pantallas de televisión instaladas en el lugar. El noticiero emite un reporte de última hora: la policía ha hallado el cadáver de Vanessa Lorena en un canal de los Everglades. Al ver las imágenes de los restos de la víctima, Amber se queda completamente impávida, con la mirada fija y la respiración contenida; ha reconocido de inmediato a la mujer inerte de la pantalla. Benito, quien se encuentra sentado a su lado compartiendo la mesa, nota su perturbación.
—Pobre mujer... Tan linda, tan joven y con toda una vida por delante. ¿Quién habrá sido el monstruo capaz de cometer semejante barbaridad con ella? —reacciona Benito, consternado.
Sin embargo, Amber permanece en absoluto silencio, completamente impactada y uniendo las piezas en su mente. Al ver que no responde, Benito la sacude levemente del hombro, preguntándole qué le sucede. Amber parpadea, regresando bruscamente a la realidad.
—Pobre mujer... Tan linda, tan joven y con toda una vida por delante. ¿Quién habrá sido el monstruo capaz de cometer semejante barbaridad con ella? —reacciona Benito, consternado.
Sin embargo, Amber permanece en absoluto silencio, completamente impactada y uniendo las piezas en su mente. Al ver que no responde, Benito la sacude levemente del hombro, preguntándole qué le sucede. Amber parpadea, regresando bruscamente a la realidad.
—¿Sorry? —reacciona Amber, desconcertada—. ¿Me... me estabas hablando, Benito?
—Te decía que la policía encontró el cadáver de una hermosa mujer en los pantanos. Te quedaste helada mirando la pantalla... ¿Te pasa algo malo, Amber?
—Excuse me... Yo... yo tener que regresar de inmediato a la boutique. Mucho... mucho trabajo por hacer hoy.
—Espera un segundo... ¿Acaso tú conocías a esa mujer de la televisión? —pregunta Benito, sospechando de su actitud.
—No puedo hablar de esto contigo ahora mismo, Benito. Permiso.
—Te decía que la policía encontró el cadáver de una hermosa mujer en los pantanos. Te quedaste helada mirando la pantalla... ¿Te pasa algo malo, Amber?
—Excuse me... Yo... yo tener que regresar de inmediato a la boutique. Mucho... mucho trabajo por hacer hoy.
—Espera un segundo... ¿Acaso tú conocías a esa mujer de la televisión? —pregunta Benito, sospechando de su actitud.
—No puedo hablar de esto contigo ahora mismo, Benito. Permiso.
Amber intenta ponerse de pie a toda prisa para escapar de la situación, pero Benito la toma suavemente de la muñeca, deteniendo su avance.
—Dime la verdad, por favor, Amber... ¿Tú sabes algo relacionado con la muerte de esa hermosa mujer? Te lo ruego, si sabes algo, dímelo.
Amber, sintiéndose acorralada, le pide con firmeza a Benito que quite su mano de encima. Acto seguido, ambos recogen sus cosas, pagan la cuenta de sus almuerzos y se retiran apresuradamente hacia un pasillo desolado del centro comercial, completamente alejados del bullicio del público. Es en ese rincón solitario donde Amber, incapaz de cargar con el peso del secreto, confiesa entre susurros que, la otra noche, vio a un amigo cercano transportando a una mujer en una actitud sumamente sospechosa. Benito abre los ojos de par en par ante la revelación.
—She didn't move... Ella no se movía en absoluto, Benito... Él me decía que su amiga estaba simplemente drunk, muy borracha... pero no lo sé, se veía muy extraña y él se esforzaba por taparle el rostro todo el tiempo... Pero viendo la televisión ahora, estoy completamente segura de que es la misma chica del canal...
—Dios mío... ¿Crees entonces que tu amigo tuvo algo que ver directamente con su brutal asesinato?
—Espero con todo el corazón que no sea así. No soporto ni la sola idea de imaginar que ese chico... ejem... sea un despiadado murderer, un asesino.
—Amber, si eso es verdad, tenemos la obligación de ir a declarar ante las autoridades de inmediato. Cualquier detalle que sepas, por mínimo que sea, puede ser de tremenda ayuda para la policía.
Sin embargo, Amber se niega rotundamente a acudir a la delegación policial; el inmenso amor que siente por Gerardo la ciega por completo, y le destrozaría el alma convertirse en la persona que lo entregue a la justicia por un crimen de sangre.
Al mismo tiempo, en otro sector del Shopping Mall, Gerardo también se entera de la peor manera posible sobre el hallazgo del cuerpo de Vanessa Lorena. Entrando en un estado de pánico absoluto y con el sudor frío corriéndole por la frente, acude desesperadamente a la heladería del centro comercial donde trabaja su prima, Lorena Lucía.
—Dime la verdad, por favor, Amber... ¿Tú sabes algo relacionado con la muerte de esa hermosa mujer? Te lo ruego, si sabes algo, dímelo.
Amber, sintiéndose acorralada, le pide con firmeza a Benito que quite su mano de encima. Acto seguido, ambos recogen sus cosas, pagan la cuenta de sus almuerzos y se retiran apresuradamente hacia un pasillo desolado del centro comercial, completamente alejados del bullicio del público. Es en ese rincón solitario donde Amber, incapaz de cargar con el peso del secreto, confiesa entre susurros que, la otra noche, vio a un amigo cercano transportando a una mujer en una actitud sumamente sospechosa. Benito abre los ojos de par en par ante la revelación.
—She didn't move... Ella no se movía en absoluto, Benito... Él me decía que su amiga estaba simplemente drunk, muy borracha... pero no lo sé, se veía muy extraña y él se esforzaba por taparle el rostro todo el tiempo... Pero viendo la televisión ahora, estoy completamente segura de que es la misma chica del canal...
—Dios mío... ¿Crees entonces que tu amigo tuvo algo que ver directamente con su brutal asesinato?
—Espero con todo el corazón que no sea así. No soporto ni la sola idea de imaginar que ese chico... ejem... sea un despiadado murderer, un asesino.
—Amber, si eso es verdad, tenemos la obligación de ir a declarar ante las autoridades de inmediato. Cualquier detalle que sepas, por mínimo que sea, puede ser de tremenda ayuda para la policía.
Sin embargo, Amber se niega rotundamente a acudir a la delegación policial; el inmenso amor que siente por Gerardo la ciega por completo, y le destrozaría el alma convertirse en la persona que lo entregue a la justicia por un crimen de sangre.
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Al mismo tiempo, en otro sector del Shopping Mall, Gerardo también se entera de la peor manera posible sobre el hallazgo del cuerpo de Vanessa Lorena. Entrando en un estado de pánico absoluto y con el sudor frío corriéndole por la frente, acude desesperadamente a la heladería del centro comercial donde trabaja su prima, Lorena Lucía.
—¿Pero qué te pasa, primo? Vienes blanco como un papel —pregunta Lorena Lucía, extrañada al verlo entrar al local.
—La policía... Acaban de encontrar el cadáver de Vanessa Lorena en los Everglades —suelta Gerardo a media voz, mirando a todos lados.
—¿Qué cosa? —reacciona ella, impactada—. No me digas que te has vuelto a meter en un problema legal de esa magnitud, Gerardo.
—¡Te juro por mi vida que yo no la maté, Lorena Lucía! ¡No fui yo! Fue Aleysha Lorena... Ella fue la que jaló el gatillo, te lo juro.
—Si eres inocente, ¿por qué no te presentas de una vez ante las autoridades a declarar lo que sabes?
—De ninguna manera. Si voy, los detectives comenzarán a hacerme mil preguntas sobre cómo llegó el cuerpo al canal... Además, hay algo peor: Amber me vio saliendo del edificio con el cadáver en brazos esa noche.
—¿Amber te vio?
—Así es... Tengo que ir a buscarla de inmediato a su boutique y hablar con ella para asegurarme de que mantenga la boca completamente cerrada.
—En un tremendo lío te has metido esta vez, primo... Te deseo mucha suerte —comenta Lorena Lucía, sacudiendo la cabeza con preocupación.
En ese momento, Lorena Lucía le pide permiso debido a que un grupo de clientes acaba de ingresar al establecimiento exigiendo atención. Gerardo, sumamente desesperado y con la mente hecha un caos, se retira a toda prisa de la heladería de su prima.
Mientras tanto, en los altavoces de la heladería comienza a sonar la nostálgica melodía de "El templo de tu cuerpo", interpretada por Hugo Salazar. Las notas musicales transportan de inmediato a Lorena Lucía hacia los recuerdos de su querido y difunto tío Emilio. Suspirando con melancolía, la joven cierra los ojos por un instante y le eleva una sentida oración al cielo, pidiéndole a su tío que, desde el más allá, proteja a su descarriado primo Gerardo de las garras de la justicia:
Justo en ese momento de introspección, Domingo ingresa al local y deja escapar un profundo suspiro de admiración al contemplar la innegable belleza de Lorena Lucía tras el mostrador.
—Lorena Lucía... Pero qué hermosa sorpresa encontrarte cumpliendo con tus labores por aquí —saluda Domingo con una sonrisa galante.
—Bueno, es que yo trabajo en este lugar, Domingo —responde la linda muchacha con una sonrisa risueña—. ¿Se te antoja un helado?
—¡Ejem! Por supuesto que sí. Quiero que me prepares un cono doble de helado de fresa combinado con ron con pasas, por favor.
—Excelente elección, ya mismo te lo preparo. Con permiso —responde ella de buen humor, comenzando a servir las porciones en el barquillo.
Domingo no despega los ojos de la bellísima vendedora, perdiéndose en un tierno viaje mental y soñando con un futuro a su lado, mientras las estrofas de la canción de Hugo Salazar continúan resonando con fuerza en el ambiente:
💔 AMOR, ENGAÑO Y CELOS EN LA BOUTIQUE
Gerardo camina a marchas forzadas por los relucientes pasillos del centro comercial. Se encuentra tan absorto y abrumado por el pánico que avanza de forma errática, tropezando con varias de las personas que transitan a su alrededor.
—La policía... Acaban de encontrar el cadáver de Vanessa Lorena en los Everglades —suelta Gerardo a media voz, mirando a todos lados.
—¿Qué cosa? —reacciona ella, impactada—. No me digas que te has vuelto a meter en un problema legal de esa magnitud, Gerardo.
—¡Te juro por mi vida que yo no la maté, Lorena Lucía! ¡No fui yo! Fue Aleysha Lorena... Ella fue la que jaló el gatillo, te lo juro.
—Si eres inocente, ¿por qué no te presentas de una vez ante las autoridades a declarar lo que sabes?
—De ninguna manera. Si voy, los detectives comenzarán a hacerme mil preguntas sobre cómo llegó el cuerpo al canal... Además, hay algo peor: Amber me vio saliendo del edificio con el cadáver en brazos esa noche.
—¿Amber te vio?
—Así es... Tengo que ir a buscarla de inmediato a su boutique y hablar con ella para asegurarme de que mantenga la boca completamente cerrada.
—En un tremendo lío te has metido esta vez, primo... Te deseo mucha suerte —comenta Lorena Lucía, sacudiendo la cabeza con preocupación.
En ese momento, Lorena Lucía le pide permiso debido a que un grupo de clientes acaba de ingresar al establecimiento exigiendo atención. Gerardo, sumamente desesperado y con la mente hecha un caos, se retira a toda prisa de la heladería de su prima.
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"El templo de tu cuerpo conquisté / Las puertas de tu cielo atravesé / Y mi corazón se va llenando..."
Justo en ese momento de introspección, Domingo ingresa al local y deja escapar un profundo suspiro de admiración al contemplar la innegable belleza de Lorena Lucía tras el mostrador.
—Lorena Lucía... Pero qué hermosa sorpresa encontrarte cumpliendo con tus labores por aquí —saluda Domingo con una sonrisa galante.
—Bueno, es que yo trabajo en este lugar, Domingo —responde la linda muchacha con una sonrisa risueña—. ¿Se te antoja un helado?
—¡Ejem! Por supuesto que sí. Quiero que me prepares un cono doble de helado de fresa combinado con ron con pasas, por favor.
—Excelente elección, ya mismo te lo preparo. Con permiso —responde ella de buen humor, comenzando a servir las porciones en el barquillo.
Domingo no despega los ojos de la bellísima vendedora, perdiéndose en un tierno viaje mental y soñando con un futuro a su lado, mientras las estrofas de la canción de Hugo Salazar continúan resonando con fuerza en el ambiente:
"El templo de tu cuerpo conquisté / Las puertas de tu cielo atravesé / Y mi corazón se va llenando..."
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💔 AMOR, ENGAÑO Y CELOS EN LA BOUTIQUE
Gerardo camina a marchas forzadas por los relucientes pasillos del centro comercial. Se encuentra tan absorto y abrumado por el pánico que avanza de forma errática, tropezando con varias de las personas que transitan a su alrededor.
—¡Ups! Disculpe... Con permiso... —balbucea, sin detener el paso.
De pronto, sin haberlo planeado conscientemente, sus pasos lo conducen directamente frente a la vitrina de la boutique de modas donde trabaja Amber. Una maquiavélica idea cruza por su mente en ese instante. Con una sonrisa coqueta y ensayada, se adentra en el local y se acerca a platicar con la bellísima Amber, quien en ese momento se encuentra atendiendo a unas compradoras. Amber desvía la mirada con complicidad y le lanza un pícaro guiño de ojo a Gerardo. En cuanto las clientas se retiran del probador, Amber se apresura a acercarse al muchacho.
—¡Ejem! —se aclara Gerardo, fingiendo total tranquilidad—. Hola, Amber... ¿Cómo has estado, hermosa?
—Hi, guapo —responde Amber con una gran sonrisa—. ¿Cómo lograr tú encontrarme en este gran mall?
—No lo sé, la verdad... Supongo que es una maravillosa casualidad del destino. Solo pasaba por este pasillo y quise entrar a verte.
—Hey, Gerardo... ¿Tú ya saber la terrible noticia? Acaban de encontrar un cadáver de mujer en un canal... Y la ropa de la víctima corresponde exactamente a... "la misma chica" de la otra noche en el pasillo...
—Escúchame bien, Amber... Te juro que no es lo que estás pensando en absoluto... Yo soy completamente inocente de lo que le pasó a esa mujer...
—¿Y de qué manera yo poder creer en tu palabra, Gerardo? —pregunta ella, con la duda reflejada en el rostro.
De pronto, sin haberlo planeado conscientemente, sus pasos lo conducen directamente frente a la vitrina de la boutique de modas donde trabaja Amber. Una maquiavélica idea cruza por su mente en ese instante. Con una sonrisa coqueta y ensayada, se adentra en el local y se acerca a platicar con la bellísima Amber, quien en ese momento se encuentra atendiendo a unas compradoras. Amber desvía la mirada con complicidad y le lanza un pícaro guiño de ojo a Gerardo. En cuanto las clientas se retiran del probador, Amber se apresura a acercarse al muchacho.
—¡Ejem! —se aclara Gerardo, fingiendo total tranquilidad—. Hola, Amber... ¿Cómo has estado, hermosa?
—Hi, guapo —responde Amber con una gran sonrisa—. ¿Cómo lograr tú encontrarme en este gran mall?
—No lo sé, la verdad... Supongo que es una maravillosa casualidad del destino. Solo pasaba por este pasillo y quise entrar a verte.
—Hey, Gerardo... ¿Tú ya saber la terrible noticia? Acaban de encontrar un cadáver de mujer en un canal... Y la ropa de la víctima corresponde exactamente a... "la misma chica" de la otra noche en el pasillo...
—Escúchame bien, Amber... Te juro que no es lo que estás pensando en absoluto... Yo soy completamente inocente de lo que le pasó a esa mujer...
—¿Y de qué manera yo poder creer en tu palabra, Gerardo? —pregunta ella, con la duda reflejada en el rostro.
Aprovechando la vulnerabilidad del momento, Gerardo da un paso al frente con astucia y sensualidad. Acortando toda distancia, toma el rostro de Amber entre sus manos y junta sus labios con los de ella, sellando la conversación con un beso sumamente apasionado. Ella, completamente enamorada y entregada a la ilusión, corresponde al gesto con todo el amor que guarda en su pecho. Sin embargo, detrás de aquel beso de película, Gerardo solo pretende aprovecharse vilmente de los sentimientos de la ingenua chica para asegurar su silencio y evitar que lo delate con la policía. Mientras ambos se besan apasionadamente en medio de las prendas de ropa, la radio de la boutique continúa reproduciendo "El templo de tu cuerpo":
En ese preciso segundo, Benito dobla la esquina del pasillo sosteniendo un hermoso ramo de flores que planeaba regalarle a Amber; sin embargo, se detiene en seco y su rostro se desencaja por completo al presenciar a la mujer de sus sueños besándose con Gerardo. Frustrado, sintiendo una profunda puñalada de desamor en el pecho, Benito deja escapar una lágrima de tristeza, da la vuelta y se retira silenciosamente del lugar sin que Amber note su presencia.
Caminando con el ramo de flores colgando con desánimo, Benito se tropieza en los pasillos con la coqueta Fer, quien al verlo le lanza una mirada cargada de picardía. Al notar la tremenda tristeza en el rostro del muchacho, Fer se acerca de inmediato.
"El templo de tu cuerpo conquisté / Las puertas de tu cielo atravesé / Y mi corazón se va llenando..."
En ese preciso segundo, Benito dobla la esquina del pasillo sosteniendo un hermoso ramo de flores que planeaba regalarle a Amber; sin embargo, se detiene en seco y su rostro se desencaja por completo al presenciar a la mujer de sus sueños besándose con Gerardo. Frustrado, sintiendo una profunda puñalada de desamor en el pecho, Benito deja escapar una lágrima de tristeza, da la vuelta y se retira silenciosamente del lugar sin que Amber note su presencia.
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Caminando con el ramo de flores colgando con desánimo, Benito se tropieza en los pasillos con la coqueta Fer, quien al verlo le lanza una mirada cargada de picardía. Al notar la tremenda tristeza en el rostro del muchacho, Fer se acerca de inmediato.
—Hola, guapo... Pero bueno, ¿se puede saber qué te pasa? Vienes con una cara de funeral que no puedes con ella —pregunta Fer, intrigada.
—No es nada, Fer... Olvídalo. Solo es que... acabo de confirmar que vivo enamorado de un imposible.
—¿Ah, sí? ¿Se trata de una nueva conquista amorosa? ¿Y quién es la afortunada dueña de tus desvelos?
—Su nombre es Amber... Es la vendedora de esa boutique de modas de ahí atrás.
—Vaya... Pues debo admitir que la chica tiene muy buenos gustos. El tipo con el que se estaba besando está verdaderamente guapísimo.
—Pues a mí no me cae nada bien ese sujeto —responde Benito con amargura.
—¿Ah, sí? ¿Acaso lo que tengo frente a mí son unos terribles celos masculinos? —se burla Fer con una sonrisa—. Vamos, relájate un poco... ¿Por qué mejor no dejas de lado esa tristeza y vamos a pasear un rato por ahí? Quedé de verme con unos amigos en el McDonald's de la esquina. Domingo va a estar ahí esperándonos.
—Está bien... Vamos.
Fer le regala otro guiño de ojo a Benito y, tomándolo del brazo, lo guía para salir del área comercial del Shopping Mall.
🍔 ENCUENTROS REVELADORES EN EL MCDONALD'S
Rato después, en el interior del concurrido restaurante McDonald's, la señorita Magdalena Arizmendi se encuentra sentada a la mesa acompañando a su pequeña sobrina Noelia, a la tierna Lillwsisa y al nuevo integrante del grupo, el pequeño Deniz Cihan.
—No es nada, Fer... Olvídalo. Solo es que... acabo de confirmar que vivo enamorado de un imposible.
—¿Ah, sí? ¿Se trata de una nueva conquista amorosa? ¿Y quién es la afortunada dueña de tus desvelos?
—Su nombre es Amber... Es la vendedora de esa boutique de modas de ahí atrás.
—Vaya... Pues debo admitir que la chica tiene muy buenos gustos. El tipo con el que se estaba besando está verdaderamente guapísimo.
—Pues a mí no me cae nada bien ese sujeto —responde Benito con amargura.
—¿Ah, sí? ¿Acaso lo que tengo frente a mí son unos terribles celos masculinos? —se burla Fer con una sonrisa—. Vamos, relájate un poco... ¿Por qué mejor no dejas de lado esa tristeza y vamos a pasear un rato por ahí? Quedé de verme con unos amigos en el McDonald's de la esquina. Domingo va a estar ahí esperándonos.
—Está bien... Vamos.
Fer le regala otro guiño de ojo a Benito y, tomándolo del brazo, lo guía para salir del área comercial del Shopping Mall.
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🍔 ENCUENTROS REVELADORES EN EL MCDONALD'S
Rato después, en el interior del concurrido restaurante McDonald's, la señorita Magdalena Arizmendi se encuentra sentada a la mesa acompañando a su pequeña sobrina Noelia, a la tierna Lillwsisa y al nuevo integrante del grupo, el pequeño Deniz Cihan.
—Señorita Magdalena... —interviene el niño turco, llamando su atención con total seriedad.
—¿Sí? Dime, pequeño Deniz... ¿Qué es eso tan importante que quieres decirme? —pregunta Magdalena, curiosa.
—Es que me gusta muchísimo su sobrina Noelia y tengo la firme intención de casarme con ella en el futuro —anuncia Deniz Cihan con total propiedad.
—Vaya... ¿Pero no crees que eres todavía demasiado chiquito como para estar pensando en bodas y matrimonios, jovencito? —se ríe Magdalena.
—Para el amor verdadero no existe la edad, pé... —responde el carismático niño turco, imitando los modismos andinos—. Y bueno... déjeme decirle que también tengo intenciones de casarme con Lillwsisa al mismo tiempo.
Justo en medio de las risas provocadas por las ocurrencias del niño, Domingo y Lorena Lucía ingresan al establecimiento, coincidiendo en la entrada con la llegada de Fer y Benito. Al ver aparecer a Domingo, Magdalena deja escapar un silencioso suspiro de amor, ocultando rápidamente la mirada para disimular sus sentimientos. En los altavoces del restaurante vuelve a escucharse de fondo "El templo de tu cuerpo" de Hugo Salazar. Lorena Lucía nota de inmediato la forma tan intensa en la que Domingo contempla a Magdalena, sintiendo una inevitable punzada de celos en el pecho.
—Hola, Magdalena —saluda Domingo, acercándose a la mesa con una sonrisa radiante.
—Domingo... Qué agradable sorpresa encontrarte por este lugar. Vine a traer a mi sobrinita y a sus amiguitos del colegio a disfrutar de una cajita feliz.
—¿Sí? Dime, pequeño Deniz... ¿Qué es eso tan importante que quieres decirme? —pregunta Magdalena, curiosa.
—Es que me gusta muchísimo su sobrina Noelia y tengo la firme intención de casarme con ella en el futuro —anuncia Deniz Cihan con total propiedad.
—Vaya... ¿Pero no crees que eres todavía demasiado chiquito como para estar pensando en bodas y matrimonios, jovencito? —se ríe Magdalena.
—Para el amor verdadero no existe la edad, pé... —responde el carismático niño turco, imitando los modismos andinos—. Y bueno... déjeme decirle que también tengo intenciones de casarme con Lillwsisa al mismo tiempo.
Justo en medio de las risas provocadas por las ocurrencias del niño, Domingo y Lorena Lucía ingresan al establecimiento, coincidiendo en la entrada con la llegada de Fer y Benito. Al ver aparecer a Domingo, Magdalena deja escapar un silencioso suspiro de amor, ocultando rápidamente la mirada para disimular sus sentimientos. En los altavoces del restaurante vuelve a escucharse de fondo "El templo de tu cuerpo" de Hugo Salazar. Lorena Lucía nota de inmediato la forma tan intensa en la que Domingo contempla a Magdalena, sintiendo una inevitable punzada de celos en el pecho.
—Hola, Magdalena —saluda Domingo, acercándose a la mesa con una sonrisa radiante.
—Domingo... Qué agradable sorpresa encontrarte por este lugar. Vine a traer a mi sobrinita y a sus amiguitos del colegio a disfrutar de una cajita feliz.
Mientras los adultos conversan, las pequeñas Noelia y Lillwsisa, junto con Deniz Cihan, clavan la mirada en Benito y comienzan a murmurar entre ellos, completamente convencidos de que tienen frente a sí al mismísimo cantante "Bad Bunny". Benito, al percatarse de las miradas infantiles, se apresura a sacarlos del error con una sonrisa.
—Perdón, niños, pero creo que me están confundiendo por completo. Yo no soy Bad Bunny en lo absoluto. Mi nombre real es Benito.
—¿Pero de verdad nadie te ha dicho nunca que te pareces muchísimo a Bad Bunny? —pregunta la pequeña Noelia, con los ojos muy abiertos.
—Sí, me lo han dicho muchísimas veces en la calle, de verdad —admite Benito, divertido.
—Pues a mí no me gusta para nada la música de ese señor —interviene Lillwsisa, arrugando la nariz—. Me parece que es de muy mal gusto.
—A mí lo que verdaderamente me fascina es el género del K-Pop —anuncia Deniz Cihan con entusiasmo—. Mi agrupación favorita de toda la vida son las K-Pop Demon Hunters, y mi canción preferida es "Golden".
—¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡A mí también me encantan las K-Pop Demon Hunters!!! —exclama Benito, chocando las manos con el niño turco—. ¡¡¡Mi canción favorita de ellas también es "Golden"!!!
—El otro día tuve la oportunidad de ver la película de esas cazadoras en Netflix —comenta Fer, interviniendo en la plática—. Admito que es bastante entretenida, pero me pareció una producción hecha exclusivamente para niños chiquitos.
—Bueno, es que yo tengo el alma y el corazón de un niño, jejeje —responde Benito con una sonrisa sincera.
Fer le devuelve la sonrisa y, de pronto, desvía la mirada hacia Lorena Lucía para cambiar de tema.
—Perdón, niños, pero creo que me están confundiendo por completo. Yo no soy Bad Bunny en lo absoluto. Mi nombre real es Benito.
—¿Pero de verdad nadie te ha dicho nunca que te pareces muchísimo a Bad Bunny? —pregunta la pequeña Noelia, con los ojos muy abiertos.
—Sí, me lo han dicho muchísimas veces en la calle, de verdad —admite Benito, divertido.
—Pues a mí no me gusta para nada la música de ese señor —interviene Lillwsisa, arrugando la nariz—. Me parece que es de muy mal gusto.
—A mí lo que verdaderamente me fascina es el género del K-Pop —anuncia Deniz Cihan con entusiasmo—. Mi agrupación favorita de toda la vida son las K-Pop Demon Hunters, y mi canción preferida es "Golden".
—¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡A mí también me encantan las K-Pop Demon Hunters!!! —exclama Benito, chocando las manos con el niño turco—. ¡¡¡Mi canción favorita de ellas también es "Golden"!!!
—El otro día tuve la oportunidad de ver la película de esas cazadoras en Netflix —comenta Fer, interviniendo en la plática—. Admito que es bastante entretenida, pero me pareció una producción hecha exclusivamente para niños chiquitos.
—Bueno, es que yo tengo el alma y el corazón de un niño, jejeje —responde Benito con una sonrisa sincera.
Fer le devuelve la sonrisa y, de pronto, desvía la mirada hacia Lorena Lucía para cambiar de tema.
—Oye, por cierto, Lorena Lucía... ¿Has seguido dedicándole tiempo a la escritura de tus novelas?—¿Escribiste una novela tú sola? —reacciona Domingo, volteando el rostro hacia Lorena Lucía con una visible muestra de interés y asombro.
—Así es, Domingo —responde Lorena Lucía con orgullo—. Pasé meses escribiendo una novela interactiva junto a mi querido tío Emilio. Nos encargamos de ilustrar a cada uno de los personajes utilizando fotografías de actores reales de la televisión e incluso le seleccionamos una banda sonora específica para cada capítulo.
—¡Bah! —interviene Fer, cruzándose de brazos—. A mí la verdad no me agrada para nada que se utilicen fotos de actores reales para ilustrar a los personajes de las historias. Siento que eso atenta directamente contra la creatividad del lector. Yo prefiero mil veces usar la imaginación para diseñar el rostro de mis personajes como yo quiera.
—¿Y se puede saber cómo se llama tu foronovela, Lorena Lucía? —pregunta Domingo, ignorando el comentario de Fer.
—Se llama "La Llamada del Alma". La dinámica era muy divertida: yo me encargaba de redactar un capítulo completo y mi tío Emilio escribía el siguiente en su computadora. Es una hermosa historia que gira en torno a la vida de tres hermanas.
—Suena sumamente interesante, de verdad. ¿En dónde puedo conseguir tu novela para ponerme a leerla hoy mismo? —indaga Domingo, entusiasmado.
—Precisamente traigo todos los archivos de texto guardados en este pen drive que cargo conmigo.
Domingo, ansioso por ver el material, saca su computadora portátil de su mochila e inserta el dispositivo de memoria. Minutos después, Domingo comienza a proyectar el contenido de la foronovela ante la mirada atenta de los demás comensales. Todos en la mesa se quedan completamente fascinados y enganchados con la calidad de la trama y la evolución de los personajes, asombrados al descubrir que la obra cuenta ya con la impresionante cantidad de 114 capítulos publicados, todo acompañado por un hermoso logotipo diseñado con los rostros de célebres estrellas de las telenovelas mexicanas.
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📖 LA LLAMADA DEL ALMA: UNA HISTORIA DE AMOR Y APUESTAS
La foronovela escrita por Lorena Lucía y el tío Emilio relata con maestría la vida de tres hermanas: Mariana, Leticia y Laura. Mariana, la menor de las tres, es una muchacha sumamente sensible y de noble corazón que ha vivido internada en un estricto colegio desde los doce años de edad. Sin embargo, debido a severas recomendaciones médicas para mejorar su salud, se ve en la necesidad de mudarse junto a su hermana Leticia a pasar una larga temporada en la tranquilidad de la hacienda familiar. Es en ese ambiente rural donde su destino se cruza con el de Patricio, un hombre guapo pero mujeriego empedernido que no cree en el compromiso. Al principio, Patricio pretende conquistar a la inocente Mariana solo por diversión y, tras pactar una pesada apuesta con un amigo cercano, se propone enamorarla a como dé lugar. Sin embargo, la apuesta terminará saliéndole sumamente cara a Patricio, ya que, sin poder evitarlo, terminará enamorándose perdidamente y de verdad de la noble muchacha. Asimismo, la historia introduce al personaje de Jade, la despiadada y glamorosa villana de la trama, una magistral creación de la mente del tío Emilio concebida especialmente para rendirle homenaje a su actriz de televisión favorita. Sin lugar a dudas, el tío Emilio vivía sumamente orgulloso de haber creado a Jade.
—Si me preguntas a mí, yo creo que deberías subir todos los capítulos a una plataforma en la nube —sugiere Fer, interviniendo de buena fe—. De esa manera, todos los lectores de internet podríamos tener un acceso directo y libre a tu obra.
—Pues no es para nada una mala idea, Fer. Muchísimas gracias por la recomendación, la voy a tomar muy en cuenta —responde Lorena Lucía, agradecida.
—¿Y podrías platicarnos un poco más sobre los detalles de tu novela, Lorena? —pregunta Magdalena, sumamente interesada en el proceso creativo.
Lorena Lucía les comenta sonriente que la gran mayoría de los personajes principales fueron ilustrados utilizando los rostros de reconocidos actores de la televisión mexicana, confesando entre risas que, en aquella época de su adolescencia, sentía un poco de vergüenza de admitir públicamente que pasaba horas devorando las producciones dramáticas de ese país. Asimismo, les relata los detalles detrás de las dos canciones principales de la foronovela.
(Sinopsis argumental basada en la foronovela real "La Llamada del Alma", escrita originalmente por los autores Lucía Santoli y Emili Balaguer)
—¡¡¡Guau!!! —exclama Domingo, completamente impresionado tras leer las primeras páginas en la pantalla—. ¡¡¡Esto está verdaderamente buenísimo, Lorena Lucía!!! Me fascina cómo empieza todo a raíz de una simple apuesta varonil y cómo el protagonista termina cayendo en su propia trampa al enamorarse de verdad... Y ese personaje de la villana Jade es una genialidad. Ya me urge ponerme a leer todos los capítulos. ¿Me darías permiso de copiar el archivo completo en el disco duro de mi laptop?
—Sí, por supuesto que sí, Domingo. Puedes copiarlo con total libertad.—Si me preguntas a mí, yo creo que deberías subir todos los capítulos a una plataforma en la nube —sugiere Fer, interviniendo de buena fe—. De esa manera, todos los lectores de internet podríamos tener un acceso directo y libre a tu obra.
—Pues no es para nada una mala idea, Fer. Muchísimas gracias por la recomendación, la voy a tomar muy en cuenta —responde Lorena Lucía, agradecida.
—¿Y podrías platicarnos un poco más sobre los detalles de tu novela, Lorena? —pregunta Magdalena, sumamente interesada en el proceso creativo.
Lorena Lucía les comenta sonriente que la gran mayoría de los personajes principales fueron ilustrados utilizando los rostros de reconocidos actores de la televisión mexicana, confesando entre risas que, en aquella época de su adolescencia, sentía un poco de vergüenza de admitir públicamente que pasaba horas devorando las producciones dramáticas de ese país. Asimismo, les relata los detalles detrás de las dos canciones principales de la foronovela.
—Yo me encargué personalmente de seleccionar el tema de la entrada principal, que es una hermosa balada interpretada a dúo por Alejandro Fernández y Gloria Estefan... Ejem... Sí, ya sé que soy un poco chiquivieja y anticuada con mis gustos musicales, jejeje.—A mí me parece una excelente elección. Me fascina la música de Alejandro Fernández —comenta Domingo, mirándola fijamente.
—Y bueno... —prosigue Lorena Lucía, con un brillo de nostalgia en los ojos—. Mi querido tío Emilio... snif... fue quien eligió la canción para los créditos de salida, que es un tema cantado por uno de los chicos finalistas del programa Operación Triunfo. A mi tío le encantaba ver ese show de televisión; bueno, para serles sincera, lo que más le fascinaba era ver a los muchachos guapos y robustos que salían a cantar en el escenario, jejeje.
—Oye, Lorena Lucía... ¿Y qué pasó finalmente con tu tío Emilio? ¿En dónde se encuentra él en estos momentos? —pregunta Fer, intrigada por su tono de voz.
Una lágrima de profunda tristeza comienza a rodar por la mejilla de Lorena Lucía. Con la voz entrecortada y titubeando por la emoción, les confiesa abiertamente a todos los presentes en la mesa que su querido tío Emilio falleció hace ya algún tiempo. Un silencio respetuoso y melancólico invade al grupo al escuchar su historia. Con el corazón en la mano, Lorena Lucía comienza a relatarles las anécdotas más divertidas de su tío: su inmenso amor por sus fieles perros, su enorme fascinación por las series animadas de su infancia como "Dartacán y los tres mosqueperros" y "Pippi Calzaslargas", así como aquel alocado viaje que realizó hasta Turquía con el único e inmenso propósito de conseguir que un reconocido actor turco —un "macizo", como el tío Emilio solía llamarle cariñosamente— le firmara un libro de autógrafos, llegando incluso al extremo de aprender el idioma turco para poder leer sus obras en versión original.
—Te aseguro que, en donde quiera que esté, tu tío Emilio se encuentra muy cerca de ti, cuidándote y velando por tu felicidad en cada paso que das —interviene Benito con voz reconfortante.—Sí, Benito, estoy completamente segura de que es así —responde Lorena Lucía, secándose la lágrima—. De hecho, la profesora Ana Lu me confirmó el otro día que ha estado manteniendo conversaciones espirituales con él en el plano astral.
—¡¿La profesora Ana Lu?! —exclaman las pequeñas Noelia y Lillwsisa, junto con el niño Deniz Cihan, abriendo los ojos con asombro al unísono.
—Así es, niños —confirma Lorena Lucía—. La profesora Ana Lu posee un don espiritual maravilloso y tiene la capacidad de comunicarse con las almas de los muertos. De hecho, Noelia... ella me confesó que se comunica constantemente con el espíritu de tu mamá.
—¡¿Mi maestra habla con mi mamita en el cielo?! —exclama la pequeña Noelia, con el rostro iluminado por una mezcla de asombro y profunda emoción.
—Así es, Noelia —asiente Lorena Lucía con dulzura—. Tu mamá nunca te ha dejado sola y te cuida con todo su amor desde el más allá por medio de la profesora.
Al escuchar aquellas palabras, la pequeña Noelia baja la mirada sintiendo una inmensa nostalgia en su tierno corazón, pero su fiel amiguita Lillwsisa y el tierno Deniz Cihan se apresuran a abrazarla y a reconfortarla con muestras de cariño infantil. Lo que ninguno de los presentes en la mesa puede percibir es que, justo en ese emotivo instante, el espíritu resplandeciente de Noelia madre se materializa de forma invisible en el lugar, de pie justo al lado de su amada hija, rodeándola con sus brazos celestiales.
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🤫 SECRETOS EN EL BAÑO Y ENCONTRONAZOS EN EL ESTACIONAMIENTO
En ese preciso momento, Marcelo ingresa al restaurante McDonald's llevando de la mano a la espectacular Sofía. Al divisar su silueta, la pequeña Lillwsisa salta de su asiento llena de alegría y corre a saludarlo. Marcelo siente que se le derrite el corazón de ternura al recibir el abrazo de la niña, sin tener la más mínima e íntima sospecha de que esa hermosa criatura es en realidad su propia hija biológica, fruto de aquella apasionada y lejana noche de amor que vivió junto a Viviana en la ciudad del Cuzco. Por su parte, la señorita Magdalena Arizmendi clava la mirada en Sofía y la reconoce de inmediato por ser la muchacha encargada de las labores de limpieza en su residencia.—¡¡¡Lillwsisa, mi pequeña!!! —exclama Marcelo, levantándola en vilo—. ¡¡¡Pero qué maravilloso milagro encontrarte por aquí esta tarde!!!
—¡Hola, Marcelo! Estoy aquí comiendo con mis amigos de la escuela y con la tía de mi mejor amiga. Pero dime... ¿quién es la hermosa señorita que viene contigo?
—Ah, ella es Sofía... —interviene la pequeña Noelia, reconociéndola al instante—. Es la muchacha que siempre nos ayuda de lo más amable con el aseo y la limpieza en la casa.
—Así es... —responde Sofía, bajando la cabeza con las mejillas encendidas por la vergüenza ante todo el grupo—. Yo... yo trabajo realizando las labores domésticas para la respetable familia Arizmendi.
A pesar del incómodo momento para Sofía, el grupo de amigos la recibe con total cordialidad, invitándolos a sumarse a la mesa para continuar disfrutando de una amena tarde.
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Mientras tanto, en el área del estacionamiento subterráneo del lugar, José Emilio camina a paso apresurado dispuesto a entrar al restaurante para recoger a su pequeña hija cuando, de forma imprevista, se topa de frente con la doctora Alya y su esposo Cihan, los padres del niño Deniz Cihan. Al reconocer el rostro de la ginecóloga, una oleada de amargura y rencor incontenible invade el pecho de José Emilio, quien la culpa directamente en su mente por la trágica pérdida de su esposa Noelia.
—¡¡¡Asesina!!! —exclama José Emilio con la voz temblando de rabia, señalándola con el dedo—. ¡¡¡Por culpa de tu negligencia médica en el quirófano hoy me encuentro completamente solo, sin mi esposa, y dejaste a una niña inocente en la absoluta orfandad maternal!!!
—Snif... Por favor, señor Arizmendi, escúcheme... —responde Alya, rompiendo en un llanto de profunda angustia—. ¡Le juro por lo más sagrado que yo hice absolutamente todo lo médicamente posible en esa sala de operaciones! ¡¡¡Jamás fue mi intención que las cosas terminaran de esa manera tan trágica, se lo aseguro!!!
—¡¡¡Tú me arrebataste con tu incompetencia lo que más amaba en esta vida, maldita sea!!! —grita José Emilio, perdiendo los estribos por completo debido al dolor.
Cegado por la ira, el hombre da un paso al frente con intenciones de empujar bruscamente a la doctora, pero Cihan, el protector esposo de Alya, interviene con total firmeza, interponiéndose en el camino y deteniendo el avance de José Emilio con fuerza.
—¡¡¡Usted se me va a detener de inmediato y no se va a atrever a ponerle una sola mano encima a mi esposa!!! —interviene Cihan con voz imponente y mirada retadora—. ¡¡¡Usted no tiene la menor idea de lo terriblemente duro y doloroso que ha sido para ella asimilar y cargar con esa pérdida profesional todos estos años! Pero le advierto una cosa: este no es ni el momento ni mucho menos el lugar adecuado para venir a armar escándalos públicos. Con su permiso, nos retiramos.
José Emilio se queda estático en su lugar, respirando agitadamente e intentando recuperar la calma, justo en el preciso momento en que Viviana aparece en el estacionamiento acompañada por sus padres, Charito y Raúl, con la firme intención de buscar a la niña Lillwsisa. Tras cruzarse de forma tensa, todos los adultos deciden dejar de lado las diferencias momentáneamente e ingresan al interior del restaurante.
Una vez dentro del establecimiento, las miradas de Charito y Raúl se clavan en la mesa principal, quedando completamente impactados y horrorizados al descubrir a la pequeña Lillwsisa platicando de lo más sonriente y cercana con Marcelo, el padre biológico de la niña. Presos del pánico de que el secreto familiar salga a la luz, Charito y Raúl avanzan a toda prisa, toman a la niña de la mano y la retiran bruscamente de la presencia del hombre. Acto seguido, Charito toma con fuerza del brazo a Viviana y la arrastra directamente hacia el área de los sanitarios de mujeres para sostener una acalorada discusión a puerta cerrada.
—Snif... Por favor, señor Arizmendi, escúcheme... —responde Alya, rompiendo en un llanto de profunda angustia—. ¡Le juro por lo más sagrado que yo hice absolutamente todo lo médicamente posible en esa sala de operaciones! ¡¡¡Jamás fue mi intención que las cosas terminaran de esa manera tan trágica, se lo aseguro!!!
—¡¡¡Tú me arrebataste con tu incompetencia lo que más amaba en esta vida, maldita sea!!! —grita José Emilio, perdiendo los estribos por completo debido al dolor.
Cegado por la ira, el hombre da un paso al frente con intenciones de empujar bruscamente a la doctora, pero Cihan, el protector esposo de Alya, interviene con total firmeza, interponiéndose en el camino y deteniendo el avance de José Emilio con fuerza.
—¡¡¡Usted se me va a detener de inmediato y no se va a atrever a ponerle una sola mano encima a mi esposa!!! —interviene Cihan con voz imponente y mirada retadora—. ¡¡¡Usted no tiene la menor idea de lo terriblemente duro y doloroso que ha sido para ella asimilar y cargar con esa pérdida profesional todos estos años! Pero le advierto una cosa: este no es ni el momento ni mucho menos el lugar adecuado para venir a armar escándalos públicos. Con su permiso, nos retiramos.
José Emilio se queda estático en su lugar, respirando agitadamente e intentando recuperar la calma, justo en el preciso momento en que Viviana aparece en el estacionamiento acompañada por sus padres, Charito y Raúl, con la firme intención de buscar a la niña Lillwsisa. Tras cruzarse de forma tensa, todos los adultos deciden dejar de lado las diferencias momentáneamente e ingresan al interior del restaurante.
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Una vez dentro del establecimiento, las miradas de Charito y Raúl se clavan en la mesa principal, quedando completamente impactados y horrorizados al descubrir a la pequeña Lillwsisa platicando de lo más sonriente y cercana con Marcelo, el padre biológico de la niña. Presos del pánico de que el secreto familiar salga a la luz, Charito y Raúl avanzan a toda prisa, toman a la niña de la mano y la retiran bruscamente de la presencia del hombre. Acto seguido, Charito toma con fuerza del brazo a Viviana y la arrastra directamente hacia el área de los sanitarios de mujeres para sostener una acalorada discusión a puerta cerrada.
—Escúchame muy bien, Viviana... —sentencia Charito con tono tajante—. Raúl y yo hemos tomado la decisión definitiva de armar las maletas y llevarnos a la niña Lillwsisa de vuelta al Perú de inmediato.
—¿Pero pero por qué razón quieren cometer semejante locura, mamá? —reacciona Viviana, completamente desconcertada—. La niña apenas se está acostumbrando a su vida en esta ciudad, le va de maravilla en la escuela y ya tiene a sus mejores amiguitos aquí... ¿Se puede saber por qué cambiaron de opinión de la noche a la mañana, ah?
—¡Porque no vamos a permitir bajo ninguna circunstancia que esa niña crezca cerca de ese hombre! ¡Y mucho menos la queremos cerca de ti tras ver cómo actúas!
—¿Y con qué derecho pretenden alejarme a mí de mi propia hija, ah? ¡Entiéndanlo de una vez, yo soy su verdadera madre biológica!
—¡Tú eres una madre a la que nunca le importó en lo más mínimo esa criatura cuando nació! —le echa en cara Charito con severidad—. En cambio, Raúl y yo nos hemos encargado de criarla día con día, entregándole todo nuestro afecto, amor y cariño genuino.
—¡He cambiado muchísimo, mamá! Ya les he explicado hasta el cansancio lo profundamente arrepentida que estoy por mis errores del pasado. Necesito con toda mi alma estar cerca de Lillwsisa y tengo la firme intención de armarme de valor para contarle la verdad completa: que yo soy su madre y que Marcelo es su verdadero padre.
—¡¡¡Nooooo!!! ¡¡¡No te atrevas a cometer una locura de ese tamaño, Viviana!!! ¡¡¡Eso solo va a terminar por confundir y destrozar emocionalmente a la niña!!!
—Entonces, si no quieren que hable, exijo que me dejen quedarme al lado de Lillwsisa aquí en Miami. Con permiso.
Sin embargo, ni Charito ni Viviana se percatan de que, en uno de los cubículos contiguos del baño, la espectacular Sofía se encuentra oculta, habiendo escuchado palabra por palabra toda la conversación oculta. Sofía se lleva las manos a la boca, completamente estupefacta al descubrir que la pequeña Lillwsisa es en realidad la hija biológica de Viviana y de Marcelo. "¿O sea que los supuestos padres de la niña son en realidad sus abuelos y su supuesta hermana mayor es su verdadera madre?", piensa para sus adentros, con la mente dándole mil vueltas.
—¿Pero pero por qué razón quieren cometer semejante locura, mamá? —reacciona Viviana, completamente desconcertada—. La niña apenas se está acostumbrando a su vida en esta ciudad, le va de maravilla en la escuela y ya tiene a sus mejores amiguitos aquí... ¿Se puede saber por qué cambiaron de opinión de la noche a la mañana, ah?
—¡Porque no vamos a permitir bajo ninguna circunstancia que esa niña crezca cerca de ese hombre! ¡Y mucho menos la queremos cerca de ti tras ver cómo actúas!
—¿Y con qué derecho pretenden alejarme a mí de mi propia hija, ah? ¡Entiéndanlo de una vez, yo soy su verdadera madre biológica!
—¡Tú eres una madre a la que nunca le importó en lo más mínimo esa criatura cuando nació! —le echa en cara Charito con severidad—. En cambio, Raúl y yo nos hemos encargado de criarla día con día, entregándole todo nuestro afecto, amor y cariño genuino.
—¡He cambiado muchísimo, mamá! Ya les he explicado hasta el cansancio lo profundamente arrepentida que estoy por mis errores del pasado. Necesito con toda mi alma estar cerca de Lillwsisa y tengo la firme intención de armarme de valor para contarle la verdad completa: que yo soy su madre y que Marcelo es su verdadero padre.
—¡¡¡Nooooo!!! ¡¡¡No te atrevas a cometer una locura de ese tamaño, Viviana!!! ¡¡¡Eso solo va a terminar por confundir y destrozar emocionalmente a la niña!!!
—Entonces, si no quieren que hable, exijo que me dejen quedarme al lado de Lillwsisa aquí en Miami. Con permiso.
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Sin embargo, ni Charito ni Viviana se percatan de que, en uno de los cubículos contiguos del baño, la espectacular Sofía se encuentra oculta, habiendo escuchado palabra por palabra toda la conversación oculta. Sofía se lleva las manos a la boca, completamente estupefacta al descubrir que la pequeña Lillwsisa es en realidad la hija biológica de Viviana y de Marcelo. "¿O sea que los supuestos padres de la niña son en realidad sus abuelos y su supuesta hermana mayor es su verdadera madre?", piensa para sus adentros, con la mente dándole mil vueltas.
Justo en ese momento, la puerta del baño se abre y Lorena Lucía ingresa al lugar, topándose con el rostro desencajado de Sofía.
—Vaya... Déjame decirte que todo este drama familiar parece sacado directamente del guion de una telenovela de la televisión —comenta Lorena Lucía, intentando romper el hielo.
—¿Perdón? ¿De qué estás hablando? —reacciona Sofía, poniéndose a la defensiva.
—Te pido una disculpa, Sofía... Lo que pasa es que yo solo venía entrando al baño y, sin querer, alcancé a escuchar toda la conversación de esas mujeres también. A veces la gente dice que la vida real es, en sí misma, la mejor de las telenovelas escritas.
Lorena Lucía y Sofía regresan juntas a la mesa de la cafetería. Sin embargo, Sofía se encuentra sumergida en una terrible encrucijada mental: ¿Debe serle fiel a la verdad y confesarle de inmediato a Marcelo que la pequeña Lillwsisa —esa niña que tanto lo fascina— es en realidad su hija de sangre, fruto de su pasada relación con Viviana? ¿O lo mejor es quedarse callada por el terrible temor de que Marcelo la rechace, pierda el interés en ella y corra a buscar los brazos de Viviana? Sin saber qué hacer, guarda silencio.
💥 LA REVELACIÓN DEL DON ESPIRITUAL Y LA FURIA DE NOELIA
Mientras tanto, en ese mismo instante, la profesora Ana Lu hace su entrada al McDonald's acompañada por sus padres, Lydia y Bob, así como por Jelly Lorena y el joven Neville. Al ingresar, la mirada de Jelly Lorena se clava de inmediato en la figura de José Emilio, contemplándolo con una desmedida y evidente fascinación coqueta. José Emilio, por su parte, siente que el corazón le da un vuelco de emoción al ver aparecer a la guapa profesora Ana Lu. Los niños corren entusiasmados a rodear a la maestra, abrazándola fuertemente. José Emilio se abre paso y se acerca a platicar con ella.
—Vaya... Déjame decirte que todo este drama familiar parece sacado directamente del guion de una telenovela de la televisión —comenta Lorena Lucía, intentando romper el hielo.
—¿Perdón? ¿De qué estás hablando? —reacciona Sofía, poniéndose a la defensiva.
—Te pido una disculpa, Sofía... Lo que pasa es que yo solo venía entrando al baño y, sin querer, alcancé a escuchar toda la conversación de esas mujeres también. A veces la gente dice que la vida real es, en sí misma, la mejor de las telenovelas escritas.
Lorena Lucía y Sofía regresan juntas a la mesa de la cafetería. Sin embargo, Sofía se encuentra sumergida en una terrible encrucijada mental: ¿Debe serle fiel a la verdad y confesarle de inmediato a Marcelo que la pequeña Lillwsisa —esa niña que tanto lo fascina— es en realidad su hija de sangre, fruto de su pasada relación con Viviana? ¿O lo mejor es quedarse callada por el terrible temor de que Marcelo la rechace, pierda el interés en ella y corra a buscar los brazos de Viviana? Sin saber qué hacer, guarda silencio.
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💥 LA REVELACIÓN DEL DON ESPIRITUAL Y LA FURIA DE NOELIA
Mientras tanto, en ese mismo instante, la profesora Ana Lu hace su entrada al McDonald's acompañada por sus padres, Lydia y Bob, así como por Jelly Lorena y el joven Neville. Al ingresar, la mirada de Jelly Lorena se clava de inmediato en la figura de José Emilio, contemplándolo con una desmedida y evidente fascinación coqueta. José Emilio, por su parte, siente que el corazón le da un vuelco de emoción al ver aparecer a la guapa profesora Ana Lu. Los niños corren entusiasmados a rodear a la maestra, abrazándola fuertemente. José Emilio se abre paso y se acerca a platicar con ella.
—Hi, Ana Lu... Qué inmenso gusto me da verte —dice José Emilio, mirándola con evidente fascinación en los ojos.
—José Emilio... ejem... Qué grata y maravillosa sorpresa encontrarte a ti y a los niños reunidos por aquí.
—¡¡¡Ejem...!!! —interviene Jelly Lorena, interponiéndose en el camino con una sonrisa atrevida y sensual—. ¡Mucho gusto, guapo! ¡Aquí les presento a la hermosa hermana de Ana Lu!
—Vaya... La verdad es que no tenía la menor idea de que tenías una hermana, Ana Lu —comenta José Emilio, un tanto tímido ante el descaro de la mujer.
—Bueno, es que a decir verdad, yo tampoco lo sabía... hasta hace apenas unas horas —responde Ana Lu con un deje de incomodidad en la voz.
Jelly Lorena aprovecha el momento para mover los hombros de forma provocativa, lanzándole un pícaro guiño de ojo a José Emilio a escasos centímetros de su rostro. De inmediato, Neville avanza con firmeza, toma a la coqueta mujer del brazo para contenerla y la retira a la fuerza del lugar, advirtiéndole al oído entre dientes que deje de hacer desparpajos indebidos frente a todos.
—José Emilio... ejem... Qué grata y maravillosa sorpresa encontrarte a ti y a los niños reunidos por aquí.
—¡¡¡Ejem...!!! —interviene Jelly Lorena, interponiéndose en el camino con una sonrisa atrevida y sensual—. ¡Mucho gusto, guapo! ¡Aquí les presento a la hermosa hermana de Ana Lu!
—Vaya... La verdad es que no tenía la menor idea de que tenías una hermana, Ana Lu —comenta José Emilio, un tanto tímido ante el descaro de la mujer.
—Bueno, es que a decir verdad, yo tampoco lo sabía... hasta hace apenas unas horas —responde Ana Lu con un deje de incomodidad en la voz.
Jelly Lorena aprovecha el momento para mover los hombros de forma provocativa, lanzándole un pícaro guiño de ojo a José Emilio a escasos centímetros de su rostro. De inmediato, Neville avanza con firmeza, toma a la coqueta mujer del brazo para contenerla y la retira a la fuerza del lugar, advirtiéndole al oído entre dientes que deje de hacer desparpajos indebidos frente a todos.
Mientras el orden regresa a la mesa, la pequeña Noelia se acerca corriendo a su padre y lo toma de la mano, dispuesta a revelarle el gran secreto.
—¡Papito, papito! —interviene la niña Noelia con los ojos brillantes—. ¿A que no sabes la gran noticia? ¡Resulta que la profesora Ana Lu tiene el superpoder de hablar directamente con mi mamita en el cielo!
—¿Pero qué tonterías estás diciendo, Noelia? ¿De qué estás hablando, hija? —reacciona José Emilio, con el rostro ensombrecido por el asombro y el disgusto.
—¡Es la verdad pura, papito! Ella platica con mi mamá todo el tiempo en el salón de clases, ¿a que sí, profesora Ana Lu? Díselo a mi papá.
La profesora Ana Lu siente que la tierra se la traga, poniéndose sumamente nerviosa ante la mirada inquisitiva de toda la cafetería.
—¿Pero qué tonterías estás diciendo, Noelia? ¿De qué estás hablando, hija? —reacciona José Emilio, con el rostro ensombrecido por el asombro y el disgusto.
—¡Es la verdad pura, papito! Ella platica con mi mamá todo el tiempo en el salón de clases, ¿a que sí, profesora Ana Lu? Díselo a mi papá.
La profesora Ana Lu siente que la tierra se la traga, poniéndose sumamente nerviosa ante la mirada inquisitiva de toda la cafetería.
—¡Ejem! —dice Ana Lu, intentando modular la voz—. José Emilio... Por favor, tranquilízate... ¿Acaso no te acuerdas de aquella noche en la discoteca cuando vi la fotografía de tu esposa y te aseguré firmemente que yo tenía la capacidad de comunicarme con su alma?
—¡Eso es un absurdo y una mentira imposible de creer! —responde José Emilio, levantando la voz con amargura—. ¡Noelia está muerta y los muertos no regresan a hablar con nadie, entiéndelo!
—¡Ejem! —interviene doña Lydia, la madre de Ana Lu, dando un paso al frente con total autoridad—. Déjeme decirle, jovencito, que mi hija está diciendo la verdad. Ana Lu heredó un don místico muy poderoso que viene arraigado desde generaciones en nuestra línea familiar. Yo también poseo ese mismo don espiritual.
—¡¿Usted también tiene la capacidad de hablar con los espíritus del más allá, señora?! —pregunta la pequeña Noelia, maravillada.
—Así es, mi pequeña niña —asiente doña Lydia con una sonrisa reconfortante—. Y precisamente en este mismo instante, el alma de tu madre me está diciendo al oído que te ama con todas sus fuerzas y que nunca deja de cuidar cada uno de tus pasos en la tierra.
—Hermano... —interviene Magdalena, sumándose a la conversación—. Tienen razón. El otro día yo misma tuve un sueño sumamente vívido con mi cuñada Noelia, y en el sueño ella me insistía mucho en que debíamos organizarle una hermosa fiesta de cumpleaños a la niña.
—¡¿De verdad me van a organizar mi fiesta de cumpleaños?! —exclama la pequeña Noelia, dando saltos de felicidad.
—¡Eso es un absurdo y una mentira imposible de creer! —responde José Emilio, levantando la voz con amargura—. ¡Noelia está muerta y los muertos no regresan a hablar con nadie, entiéndelo!
—¡Ejem! —interviene doña Lydia, la madre de Ana Lu, dando un paso al frente con total autoridad—. Déjeme decirle, jovencito, que mi hija está diciendo la verdad. Ana Lu heredó un don místico muy poderoso que viene arraigado desde generaciones en nuestra línea familiar. Yo también poseo ese mismo don espiritual.
—¡¿Usted también tiene la capacidad de hablar con los espíritus del más allá, señora?! —pregunta la pequeña Noelia, maravillada.
—Así es, mi pequeña niña —asiente doña Lydia con una sonrisa reconfortante—. Y precisamente en este mismo instante, el alma de tu madre me está diciendo al oído que te ama con todas sus fuerzas y que nunca deja de cuidar cada uno de tus pasos en la tierra.
—Hermano... —interviene Magdalena, sumándose a la conversación—. Tienen razón. El otro día yo misma tuve un sueño sumamente vívido con mi cuñada Noelia, y en el sueño ella me insistía mucho en que debíamos organizarle una hermosa fiesta de cumpleaños a la niña.
—¡¿De verdad me van a organizar mi fiesta de cumpleaños?! —exclama la pequeña Noelia, dando saltos de felicidad.
Al escuchar aquello, José Emilio recuerda de golpe que él mismo ha estado teniendo exactamente el mismo sueño místico por las noches. Confundido, abrumado por el dolor y negándose rotundamente a aceptar lo paranormal, estalla en cólera.
—¡¡¡Suficiente, esto es una soberana tontería y una falta de respeto a la memoria de mi esposa!!! —exclama José Emilio con los ojos inyectados en ira, tomando a la niña bruscamente de la muñeca—. ¡¡¡Noelia está muerta, entiendan de una buena vez por todas!!! ¡¡¡Muerta y bajo tierra!!! ¡Vámonos de este lugar de inmediato, Noelia, muévete!
En ese preciso segundo de tensión absoluta, un vaso lleno de gaseosa que descansaba firmemente en el centro de la mesa sale disparado por los aires con una fuerza sobrenatural, estrellándose violentamente contra el suelo... ¡¡¡PUAFFF!!! El estallido del líquido y el plástico hace eco en todo el restaurante. Todos los comensales se quedan completamente impactados y petrificados ante la violenta escena. Tanto Ana Lu como la señora Lydia intercambian una mirada de entendimiento; saben perfectamente que aquello ha sido una manifestación directa de la furia del espíritu de Noelia madre, quien se niega rotundamente a tolerar que la gente discuta y lastime las ilusiones de su pequeña hija.
—Es Noelia... —susurra la señora Lydia, barriendo el lugar con la mirada—. Su alma no soporta ver a la gente pelear y gritar de esa manera tan fea frente a la niña.
Sin embargo, sordo ante las advertencias místicas, José Emilio sale furioso del restaurante arrastrando a su hija de la mano. Ana Lu intenta correr tras él para calmarlo, pero su madre Lydia la toma del brazo con firmeza, deteniéndola y aconsejándole que lo mejor es dejar que el hombre se retire a solas para asimilar sus emociones.Intentando disipar el tenso ambiente, Lorena Lucía se acerca a Ana Lu y le dibuja una enorme sonrisa en el rostro al entregarle una maravillosa noticia de última hora.
—Anímate, Ana Lu... Déjame decirte que hace unos momentos hablé con mi tía Halsey, la directora, y me pidió que te informara que ya no eres más una simple temp, una maestra sustituta temporal. A partir de la próxima semana, la escuela te ha otorgado una plaza como docente permanente con todas las de la ley. ¡Felicidades!
+++
Minutos más tarde, al llegar al elegante complejo de apartamentos donde reside, José Emilio camina por el vestíbulo llevando de la mano a la pequeña Noelia cuando se topa de frente con Gala Lorena en el área de la portería. La calculadora mujer viste un atuendo sumamente sensual, compuesto por un pronunciado escote y una ajustada minifalda, dispuesta a todo con tal de seducir y conquistar el corazón del adinerado hombre. Sin embargo, lo que Gala Lorena no se alcanza a imaginar en su retorcida mente es que las autoridades policiales ya han hallado el cadáver de Aleysha Lorena en el hotel, y un equipo de detectives se encuentra realizando una minuciosa investigación criminal para dar con el paradero del culpable de su estrangulamiento.
Rato después, en otra zona de la ciudad, Sofía ingresa finalmente a su humilde vivienda en el barrio popular cuando recibe un mensaje de texto que le hiela la sangre: sus padres acaban de abordar un avión con rumbo a la ciudad de Miami para realizarle una visita sorpresa. Sofía entra en un estado de nerviosismo absoluto y pánico total; sus padres viven bajo la firme y falsa ilusión de que su hija es una famosa modelo de pasarelas internacionales y una mujer multimillonaria en los Estados Unidos, cuando la cruda realidad es que Sofía es solo una joven de escasos recursos que se gana la vida limpiando las casas de los ricos y viviendo en una de las zonas más marginadas de la ciudad.
CONTINUARÁ...
+++La canción elegida es "El templo de tu amor", interpretado por Hugo Salazar:

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