🕺 MINUTOS ANTES EN LA DISCOTECA...
Erwin Sear se encuentra completamente solo en la barra del club, dándole un largo trago a su botella de cerveza. Su mente no deja de dar vueltas alrededor del inesperado reencuentro con Vanessa Lorena... y ese beso clandestino que, muy a su pesar, acababa de despertar una vieja pasión que creía sepultada en el olvido. Sin embargo, la realidad lo había golpeado de golpe: tras el beso, Vanessa Lorena había reaccionado con desprecio, plantándole una tremenda bofetada en el rostro antes de retirarse furiosa. Mientras Erwin se acaricia la mejilla desconsolado, la sensual directora Halsey aparece a su lado, luciendo su imponente figura.
—Oye, guapo... ¿se puede saber qué te pasa? Te noto muy decaído —pregunta la directora con voz sugerente.
—No es nada... Acabo de encontrarme de frente con alguien de mi pasado, pero no tiene importancia, de verdad. Disculpa.
—¡Vamos, Erwin, olvídate de las penas! Hay que relajarse, la vida está hecha para pasarla rico —dice la guapa jefa.
Acto seguido, la mujer le lanza un pícaro y provocativo guiño de ojo.
Erwin, herido en su orgullo y completamente incapaz de resistirse al magnetismo de la sensual directora, se deja llevar por el calor del momento. En un acto impulsivo, ambos se toman de los brazos y comienzan a besarse apasionadamente en la boca. Es en ese preciso instante cuando Lorena Lucía dobla el pasillo; al verlos, la joven sonríe con malicia, guarda la foto en su celular y se retira de forma muy amigable sin hacer ruido. El beso concluye y Erwin, recuperando la lucidez, se aparta de inmediato de la guapa directora con el corazón acelerado. Sabe perfectamente que está jugando con fuego y que no debe involucrarse sentimentalmente con su jefa superior.
+++
Por su parte, Vanessa Lorena camina a pasos agigantados por el vestíbulo del club, visiblemente disgustada, cuando se topa de frente con Gala Lorena.
—Hola, Vanessa Lorena. Pero bueno... ¿qué te pasa ahora? ¿Por qué traes esa cara de tan mal genio?
—¡¡¡No me lo vas a creer, Gala!!! ¡Me acabo de encontrar con un insolente del pasado y el muy atrevido me plantó un beso en la boca!
—¿Te besaste con otro hombre a escondidas? ¡Vaya, vaya! ¿Y qué tal está el tipo? ¿Está bueno por lo menos?
—Más o menos, la verdad. Está un poco gordo y tiene un aspecto bastante desarreglado.
—Bueno, pero nada que no se pueda solucionar con unos buenos arreglitos, ropa nueva y una dieta estricta. Quizás tenga potencial.
—Pues... hace unos minutos lo vi en la barra de lo más acaramelado platicando con la maestrita esa, con Ana Lu. Así que apúrate, querida, porque si te descuidas un segundo, esa tipa te lo va a quitar de las manos.
—¡¡¡No, de ninguna manera!!! ¡¡¡Nadie en este mundo me va a quitar a José Emilio, él es mío!!!
—Ay, por favor, ya déjalo en paz por una noche. ¿Por qué mejor no te buscas a otro hombre para divertirte? Hay muchísimos tipos guapos esta noche en el local. ¿Viste por ejemplo al muchacho que acaba de cantar esa balada antigua de Air Supply? Estaba guapísimo.
—No estaba prestando la menor atención, la verdad.
—Pues deberías. Quizás te convenga acercarte a él a probar suerte. ¿Vamos?
—¡¡¡No, de ninguna manera!!! ¡¡¡Nadie en este mundo me va a quitar a José Emilio, él es mío!!!
—Ay, por favor, ya déjalo en paz por una noche. ¿Por qué mejor no te buscas a otro hombre para divertirte? Hay muchísimos tipos guapos esta noche en el local. ¿Viste por ejemplo al muchacho que acaba de cantar esa balada antigua de Air Supply? Estaba guapísimo.
—No estaba prestando la menor atención, la verdad.
—Pues deberías. Quizás te convenga acercarte a él a probar suerte. ¿Vamos?
Aprovechando un receso de la banda, Gerardo camina hacia la barra principal para pedir una cerveza bien helada, cuando en ese momento divisa a su prima Lorena Lucía, quien luce una mirada completamente perdida y distraída.
—Oye, prima, ¿qué te pasa? Te noto sumamente distraída, como si hubieras visto a un fantasma.
—Es que es la verdad, Gerardo... Acabo de ver con mis propios ojos al espíritu del tío Emilio.
—¿Ah, sí? ¿Lo viste? —responde Gerardo con una sonrisa llena de sorna y escepticismo—. ¿Y qué tal? ¿Cómo lo está tratando la vida en el más allá?
—No te lo estoy diciendo en broma, Gerardo, hablo completamente en serio. Vi al tío Emilio flotando en este lugar y me pidió expresamente que te cuidara mucho. Aunque... me llama poderosamente la atención que no me haya mencionado ni una sola palabra sobre...
—¿De qué demonios estás hablando, Lorena Lucía?
—No, de nada... olvídalo. Con permiso.
Lorena Lucía da la vuelta y se retira a paso rápido, dejando a su primo intrigado. Gerardo le da un largo sorbo a su vaso de cerveza cuando, de la nada, Gala Lorena aparece a su lado con una sonrisa coqueta, acompañada por Vanessa Lorena.
—Hola, guapo —saluda Gala Lorena—. Mi amiga y yo te estuvimos observando desde la zona VIP mientras cantabas en el escenario y, de verdad, lo haces espectacular. Deberías considerar seriamente dedicarte a la música de forma profesional.
—Muchas gracias, hermosas, pero la verdad es que no. Yo solo canto por mero pasatiempo, nada más.
—Mucho gusto, por cierto. Yo soy Gala Lorena y ella es mi gran amiga, Vanessa Lorena.
—Vaya... —sonríe Gerardo, recorriéndolas con la mirada—. Definitivamente hay una enorme cantidad de "Lorenas" hermosas en este lugar esta noche. Y todas están sumamente guapas.
—Hola, guapo —saluda Gala Lorena—. Mi amiga y yo te estuvimos observando desde la zona VIP mientras cantabas en el escenario y, de verdad, lo haces espectacular. Deberías considerar seriamente dedicarte a la música de forma profesional.
—Muchas gracias, hermosas, pero la verdad es que no. Yo solo canto por mero pasatiempo, nada más.
—Mucho gusto, por cierto. Yo soy Gala Lorena y ella es mi gran amiga, Vanessa Lorena.
—Vaya... —sonríe Gerardo, recorriéndolas con la mirada—. Definitivamente hay una enorme cantidad de "Lorenas" hermosas en este lugar esta noche. Y todas están sumamente guapas.
Gerardo les lanza una mirada cargada de picardía a ambas mujeres. Ellas, captando el juego de inmediato, le devuelven el gesto guiñándole el ojo con complicidad. Sin perder el tiempo, Gerardo saca su billetera e invita a las dos chicas a tomar unos cócteles en la barra.
Desde el otro extremo de la discoteca, Amber aparece entre la multitud y siente que el estómago se le revuelve de puro coraje al divisar a Gerardo coqueteando de lo más feliz con dos mujeres a la vez. En ese momento, Benito se le acerca con una sonrisa amable.
—Hola, Amber. ¿Te sucede algo malo? Te noto muy molesta —pregunta Benito.
—¡Es que no lo puedo creer! —exclama Amber, señalando hacia la barra—. Resulta que mi date, la cita con la que vine esta noche, ahora se las da de muy coqueto con un par de cualquiera... ¡Qué increíble!
—No le prestes atención a ese tipo, Amber. En este club habemos muchos hombres guapos que nos moriríamos por estar contigo esta noche.
—¿Ah, sí? ¿Y se puede saber en dónde están esos supuestos hombres guapos? Porque yo no veo a ninguno.
—Pues... aquí tienes a uno parado justo enfrente de ti.
—¡¡¡Bah, por favor!!! ¡Ni en mis peores pesadillas aceptaría salir contigo, Benito!
—Oye, no seas tan dura. A mí mucha gente me ha dicho que tengo un parecido idéntico al mismísimo Bad Bunny.
—Pues para tu información, a mí no me gusta para nada la música ni el estilo de Bad Bunny. Con permiso.
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Desde el otro extremo de la discoteca, Amber aparece entre la multitud y siente que el estómago se le revuelve de puro coraje al divisar a Gerardo coqueteando de lo más feliz con dos mujeres a la vez. En ese momento, Benito se le acerca con una sonrisa amable.
—Hola, Amber. ¿Te sucede algo malo? Te noto muy molesta —pregunta Benito.
—¡Es que no lo puedo creer! —exclama Amber, señalando hacia la barra—. Resulta que mi date, la cita con la que vine esta noche, ahora se las da de muy coqueto con un par de cualquiera... ¡Qué increíble!
—No le prestes atención a ese tipo, Amber. En este club habemos muchos hombres guapos que nos moriríamos por estar contigo esta noche.
—¿Ah, sí? ¿Y se puede saber en dónde están esos supuestos hombres guapos? Porque yo no veo a ninguno.
—Pues... aquí tienes a uno parado justo enfrente de ti.
—¡¡¡Bah, por favor!!! ¡Ni en mis peores pesadillas aceptaría salir contigo, Benito!
—Oye, no seas tan dura. A mí mucha gente me ha dicho que tengo un parecido idéntico al mismísimo Bad Bunny.
—Pues para tu información, a mí no me gusta para nada la música ni el estilo de Bad Bunny. Con permiso.
Amber da un bufido de desprecio y se aparta de Benito a toda prisa. Sin embargo, al caminar distraída por la pista, tropieza de frente con el imponente pecho de Marcelo. Al levantar la mirada, la joven se queda completamente impresionada y deslumbrada por el atractivo del hombre; y a juzgar por la sonrisa de Marcelo, ella tampoco le resulta indiferente. Pero la magia se rompe en un segundo cuando Sofía irrumpe en la escena, toma a Marcelo por el cuello y le planta un apasionado beso en los labios, marcando territorio. Amber, frustrada y con los celos a flor de piel, da la vuelta y se retira a pisotones de la feliz pareja.
Por su parte, Benito se reúne en la barra con su inseparable amigo Domingo. Tras cruzar un par de palabras, ambos divisan a Olivia y a Cristina en la pista de baile y se les acercan decididos para invitarlas a moverse al compás del sensual tema "Papacito" de Karol G:
Completamente derrotada, Amber se sienta sola en una de las mesas del fondo. Llama al mesero con un gesto enérgico y le pide una cerveza bien helada para ahogar las penas. En ese momento, Ana Lu y Magdalena se percatan de su situación y se acercan a acompañarla.
Por su parte, Benito se reúne en la barra con su inseparable amigo Domingo. Tras cruzar un par de palabras, ambos divisan a Olivia y a Cristina en la pista de baile y se les acercan decididos para invitarlas a moverse al compás del sensual tema "Papacito" de Karol G:
"Papacito, ay, qué rico tú / I want you and not just for a little / Touching your body is my desire, uh / Please don't be mad si me le robo un besito."
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Completamente derrotada, Amber se sienta sola en una de las mesas del fondo. Llama al mesero con un gesto enérgico y le pide una cerveza bien helada para ahogar las penas. En ese momento, Ana Lu y Magdalena se percatan de su situación y se acercan a acompañarla.
—Hola, Amber. ¿Te pasa algo malo? Te notamos muy sola —pregunta Ana Lu con preocupación.
—¿Es que acaso no existe ni un solo hombre soltero y que valga la pena in this damn place? —se queja Amber, cruzándose de brazos.
—Bueno... —comenta Ana Lu—, hace un momento un chico muy simpático intentó sacarte plática en la barra y tú lo despreciaste por completo.
—¿Ese sujeto? Por favor, Ana Lu, ese tipo no es para nada my style. Hey, por cierto... ¿quién es tu acompañante?
—Ejem... disculpa —dice Ana Lu—. Ella es Magdalena Arizmendi, la hermana de José Emilio... el papá de Noelia, una de mis alumnas en el colegio. Además de ser una excelente persona, es una pianista maravillosa.
—Ah... ¿tú fuiste la que tocó el piano hace un rato? —pregunta Amber, desinteresada.
—Así es, yo estuve en las teclas. ¿Me viste tocar? —pregunta Magdalena.
—¡¡¡Ejem... bueno, lo siento!!! —responde Amber con frialdad—. Sorry, la verdad es que no te presté atención. Es que estaba muy ocupada con mi date, mi cita de esta noche.
—¿Y se puede saber en dónde está metida tu famosa cita ahora? —pregunta Ana Lu, mirando a su alrededor.
—¿Es que acaso no existe ni un solo hombre soltero y que valga la pena in this damn place? —se queja Amber, cruzándose de brazos.
—Bueno... —comenta Ana Lu—, hace un momento un chico muy simpático intentó sacarte plática en la barra y tú lo despreciaste por completo.
—¿Ese sujeto? Por favor, Ana Lu, ese tipo no es para nada my style. Hey, por cierto... ¿quién es tu acompañante?
—Ejem... disculpa —dice Ana Lu—. Ella es Magdalena Arizmendi, la hermana de José Emilio... el papá de Noelia, una de mis alumnas en el colegio. Además de ser una excelente persona, es una pianista maravillosa.
—Ah... ¿tú fuiste la que tocó el piano hace un rato? —pregunta Amber, desinteresada.
—Así es, yo estuve en las teclas. ¿Me viste tocar? —pregunta Magdalena.
—¡¡¡Ejem... bueno, lo siento!!! —responde Amber con frialdad—. Sorry, la verdad es que no te presté atención. Es que estaba muy ocupada con mi date, mi cita de esta noche.
—¿Y se puede saber en dónde está metida tu famosa cita ahora? —pregunta Ana Lu, mirando a su alrededor.
Amber desvía la mirada con amargura hacia la barra, señalando con el mentón a Gerardo, quien continúa platicando de lo más sonriente y animado con el par de Lorenas. Al ver la escena, el coraje vuelve a encenderse en el pecho de Amber. Ana Lu y Magdalena giran la cabeza para observar y, de inmediato, reconocen la silueta de Vanessa Lorena. Para sorpresa de las tres, ven cómo Gerardo toma a Vanessa de la mano y ambos se encaminan juntos hacia la puerta de salida del local.
—Lo sabía... Yo sabía perfectamente que esa tipa era una zorra de la peor calaña —sentencia Magdalena, apretando los puños con rabia.
—Hey... ¿acaso ustedes conocen a esa mujer? —pregunta Amber, picada por la curiosidad.
—Sí, por supuesto —responde Magdalena con desprecio—. Esa mujer se la pasa persiguiendo e inventando artimañas para atrapar a mi hermano José Emilio, pero él jamás le ha hecho caso. Aunque... por lo que veo, ya se cansó de esperar y se consiguió un reemplazo rápido esta misma noche. Qué excelente noticia, así por fin dejará en paz a mi familia. En fin, chicas, yo me voy un momento al tocador de damas. Con permiso.
—Lo sabía... Yo sabía perfectamente que esa tipa era una zorra de la peor calaña —sentencia Magdalena, apretando los puños con rabia.
—Hey... ¿acaso ustedes conocen a esa mujer? —pregunta Amber, picada por la curiosidad.
—Sí, por supuesto —responde Magdalena con desprecio—. Esa mujer se la pasa persiguiendo e inventando artimañas para atrapar a mi hermano José Emilio, pero él jamás le ha hecho caso. Aunque... por lo que veo, ya se cansó de esperar y se consiguió un reemplazo rápido esta misma noche. Qué excelente noticia, así por fin dejará en paz a mi familia. En fin, chicas, yo me voy un momento al tocador de damas. Con permiso.
Amber se pone de pie y se aleja en dirección a los baños, dejando a Ana Lu y a Magdalena solas en la mesa.
—Vaya... muy simpática y efusiva tu amiga, ¿eh? —comenta Magdalena con ironía.
—Amber es una excelente muchacha, Magdalena. Admito que es un poco impulsiva y tiene un carácter fuerte, pero te aseguro que es un ser muy noble.
—Oye, Ana Lu... —comenta Magdalena, adoptando un tono sumamente serio y pensativo—. Llevo rato queriendo preguntarte algo... ¿Por qué exactamente me llamaste "bertutetsu" allá afuera del colegio?
Ana Lu siente un vuelco en el corazón y se pone sumamente nerviosa ante la directa pregunta de Magdalena.
—¿Te sucede algo? Hablo en serio, Ana Lu. Dime por qué usaste esa palabra exacta. “Bertutetsu” es una expresión muy íntima en euskera... y era la manera exacta en que me llamaba Noelia, la difunta esposa de mi hermano, cada vez que ensayábamos.
—No... no lo sé, Magdalena... ejem —titubea Ana Lu, sudando frío—. La verdad es que... fue una palabra que se me ocurrió de la nada, una simple coincidencia...
En ese preciso instante, el espíritu de Noelia se materializa flotando a escasos centímetros de ambas mujeres. Ana Lu, incapaz de disimular su don, clava los ojos fijamente en el espectro, lo que termina por desconcertar por completo a Magdalena.
—Oye, Ana Lu... ¿se puede saber a quién demonios estás mirando con tanta insistencia? Ahí no hay nadie.
—¡¡¡Ejem!!! —disimula Ana Lu, aclarándose la garganta—. Creo... creo haber visto pasar a un conocido. Pero lo verdaderamente importante aquí, Magdalena, es que esta noche lograste vencer todos tus miedos del pasado y volviste a deleitarnos a todos tocando el piano de forma magistral.
—Pues... en eso tienes mucha razón. Gracias a ustedes me siento verdaderamente liberada de una gran carga. Muchísimas gracias por el apoyo, Ana Lu.
—No es nada, de verdad. Me alegra mucho por ti.
El espíritu de Noelia aprovecha la cercanía para hablarle al oído a Ana Lu con insistencia. Ana Lu, sin pensarlo, le responde con un murmullo, haciendo que Magdalena abra los ojos de par en par al confirmar que la maestra habla sola mirando a la nada.
—¿Te sucede algo? Hablo en serio, Ana Lu. Dime por qué usaste esa palabra exacta. “Bertutetsu” es una expresión muy íntima en euskera... y era la manera exacta en que me llamaba Noelia, la difunta esposa de mi hermano, cada vez que ensayábamos.
—No... no lo sé, Magdalena... ejem —titubea Ana Lu, sudando frío—. La verdad es que... fue una palabra que se me ocurrió de la nada, una simple coincidencia...
En ese preciso instante, el espíritu de Noelia se materializa flotando a escasos centímetros de ambas mujeres. Ana Lu, incapaz de disimular su don, clava los ojos fijamente en el espectro, lo que termina por desconcertar por completo a Magdalena.
—Oye, Ana Lu... ¿se puede saber a quién demonios estás mirando con tanta insistencia? Ahí no hay nadie.
—¡¡¡Ejem!!! —disimula Ana Lu, aclarándose la garganta—. Creo... creo haber visto pasar a un conocido. Pero lo verdaderamente importante aquí, Magdalena, es que esta noche lograste vencer todos tus miedos del pasado y volviste a deleitarnos a todos tocando el piano de forma magistral.
—Pues... en eso tienes mucha razón. Gracias a ustedes me siento verdaderamente liberada de una gran carga. Muchísimas gracias por el apoyo, Ana Lu.
—No es nada, de verdad. Me alegra mucho por ti.
El espíritu de Noelia aprovecha la cercanía para hablarle al oído a Ana Lu con insistencia. Ana Lu, sin pensarlo, le responde con un murmullo, haciendo que Magdalena abra los ojos de par en par al confirmar que la maestra habla sola mirando a la nada.
—¿Con quién estás hablando en este momento, Ana Lu? Te lo repito, yo no veo a absolutamente nadie en esa silla —dice Magdalena, asustada.
Ana Lu intercambia una mirada cargada de complicidad y urgencia con el fantasma de Noelia. Es en ese momento cuando Lorena Lucía aparece en la mesa de manera imprevista.
—¿Pero es que todavía no te das cuenta, Magdalena? —interviene Lorena Lucía con naturalidad—. Ana Lu tiene el don extraordinario de hablar con la gente muerta. Estoy completamente segura de que acaba de divisar a un espíritu flotando en esta mesa.
—¿Pero qué clase de locuras estás diciendo, Lorena Lucía? —la frena Magdalena, incrédula.
—Te estoy diciendo la pura verdad —insiste Lorena Lucía—. Ana Lu es una médium y puede comunicarse con los muertos. ¿A que sí, Ana Lu? Confiésalo de una vez.
—¡¡¡Ejem... bueno, está bien!!! —admite Ana Lu—. Sí, es verdad... tengo esa habilidad desde hace tiempo y, lamentablemente, es algo que no puedo controlar a voluntad.
—¡Vamos, Ana Lu! —interviene el espíritu de Noelia, flotando emocionada—. ¡Dile de una vez por todas que estoy aquí parada a su lado!
Ana Lu respira hondo, junta valor y clava la mirada en los ojos de la pianista para confesarle la verdad.
Ana Lu intercambia una mirada cargada de complicidad y urgencia con el fantasma de Noelia. Es en ese momento cuando Lorena Lucía aparece en la mesa de manera imprevista.
—¿Pero es que todavía no te das cuenta, Magdalena? —interviene Lorena Lucía con naturalidad—. Ana Lu tiene el don extraordinario de hablar con la gente muerta. Estoy completamente segura de que acaba de divisar a un espíritu flotando en esta mesa.
—¿Pero qué clase de locuras estás diciendo, Lorena Lucía? —la frena Magdalena, incrédula.
—Te estoy diciendo la pura verdad —insiste Lorena Lucía—. Ana Lu es una médium y puede comunicarse con los muertos. ¿A que sí, Ana Lu? Confiésalo de una vez.
—¡¡¡Ejem... bueno, está bien!!! —admite Ana Lu—. Sí, es verdad... tengo esa habilidad desde hace tiempo y, lamentablemente, es algo que no puedo controlar a voluntad.
—¡Vamos, Ana Lu! —interviene el espíritu de Noelia, flotando emocionada—. ¡Dile de una vez por todas que estoy aquí parada a su lado!
Ana Lu respira hondo, junta valor y clava la mirada en los ojos de la pianista para confesarle la verdad.
—Magdalena... estoy aquí sentada junto al espíritu de Noelia, tu difunta cuñada.
—¡¡¡Por favor, ya basta de burlas!!! —exclama Magdalena, poniéndose de pie de golpe, completamente incrédula—. ¿Ahora resulta que hay fantasmas reales rondando por la discoteca? ¡Qué ridiculez!
—¡Te juro que es la verdad, Magda! —insiste Lorena Lucía—. ¡Yo misma acabo de ver y hablar con el fantasma de mi tío Emilio hace unos minutos!
—¡¡¡Bah, mentira!!! —sentencia Magdalena con molestia—. Ustedes dos han estado viendo demasiadas películas de terror últimamente. Con permiso, me voy a buscar a mi hermano José Emilio para irnos a la casa.
—Tu hermano ya se retiró del club hace un rato, Magdalena —le avisa Ana Lu—. Me comentó antes de salir que debía regresar a la casa porque tenía que reunirse con su pequeña hija Noelia.
—Mi hermano, como siempre, demostrando que es un padre ejemplar —comenta Magdalena, suavizando el gesto—. En fin, con permiso. Buenas noches.
Magdalena da la vuelta y se retira a paso firme de la presencia de las jóvenes.
—No te preocupes por la actitud de Magdalena, Ana Lu —le consuela Lorena Lucía—. Es completamente normal que al principio sea díficil de creer, pero tarde o temprano se terminará dando cuenta de la realidad por sí sola. ¿Qué te parece si dejamos los dramas y nos vamos a bailar esta pieza a la pista?
—¿Nosotras dos solas? No creo que sea buena idea...
—No, tonta, con esos dos chicos guapos de la banda que nos están mirando desde hace rato.
—¡¡¡Por favor, ya basta de burlas!!! —exclama Magdalena, poniéndose de pie de golpe, completamente incrédula—. ¿Ahora resulta que hay fantasmas reales rondando por la discoteca? ¡Qué ridiculez!
—¡Te juro que es la verdad, Magda! —insiste Lorena Lucía—. ¡Yo misma acabo de ver y hablar con el fantasma de mi tío Emilio hace unos minutos!
—¡¡¡Bah, mentira!!! —sentencia Magdalena con molestia—. Ustedes dos han estado viendo demasiadas películas de terror últimamente. Con permiso, me voy a buscar a mi hermano José Emilio para irnos a la casa.
—Tu hermano ya se retiró del club hace un rato, Magdalena —le avisa Ana Lu—. Me comentó antes de salir que debía regresar a la casa porque tenía que reunirse con su pequeña hija Noelia.
—Mi hermano, como siempre, demostrando que es un padre ejemplar —comenta Magdalena, suavizando el gesto—. En fin, con permiso. Buenas noches.
Magdalena da la vuelta y se retira a paso firme de la presencia de las jóvenes.
—No te preocupes por la actitud de Magdalena, Ana Lu —le consuela Lorena Lucía—. Es completamente normal que al principio sea díficil de creer, pero tarde o temprano se terminará dando cuenta de la realidad por sí sola. ¿Qué te parece si dejamos los dramas y nos vamos a bailar esta pieza a la pista?
—¿Nosotras dos solas? No creo que sea buena idea...
—No, tonta, con esos dos chicos guapos de la banda que nos están mirando desde hace rato.
Lorena Lucía toma a Ana Lu de la mano y la arrastra hacia donde se encuentran Tinho y Crespo, los músicos de la academia de Barcelona, quienes de inmediato las invitan a bailar de lo más caballerosos. Ana Lu se niega amablemente a entrar a la pista debido a su timidez; sin embargo, en ese preciso instante, Fer aparece entre la multitud y, sin pensarlo dos veces, toma a uno de los chicos de la mano para unirse a la diversión. Así, los cuatro jóvenes comienzan a bailar alegremente al compás de "Esperanza", el clásico tema tropical de Carlos Vives, mientras Ana Lu se queda a un lado contemplando el ambiente:
El espíritu de Noelia se materializa nuevamente al lado de la maestra, observándola con fijeza.
—¿Se puede saber por qué no aceptaste bailar con ese muchacho tan apuesto, Ana Lu? —pregunta Noelia con tono pícaro.
—Simplemente porque no tengo el cuerpo ni las ganas de bailar esta noche, Noelia.
"Que yo no me enfermo como a veces pasa / Pero si me muero, es por Esperanza / Que yo no me enfermo como a veces pasa / Pero si me muero, es por Esperanza."
El espíritu de Noelia se materializa nuevamente al lado de la maestra, observándola con fijeza.
—¿Se puede saber por qué no aceptaste bailar con ese muchacho tan apuesto, Ana Lu? —pregunta Noelia con tono pícaro.
—Simplemente porque no tengo el cuerpo ni las ganas de bailar esta noche, Noelia.
En ese momento, Sofía aparece caminando de regreso de la barra y se detiene en seco al notar que Ana Lu se encuentra susurrando palabras al aire, visiblemente extrañada.
—Oye, Ana Lu... ¿con quién diablos estás hablando tan bajito en esta esquina?
—Con nadie, Sofía... —responde Ana Lu, disimulando rápidamente—. A veces tengo la mala costumbre de pensar en voz alta cuando estoy cansada. De hecho, creo que ya es hora de que me vaya yendo a mi casa.
—¡Ay, no te vayas todavía, espera un poco más! —le ruega Sofía, tomándola del brazo—. Ya está a punto de comenzar la última tanda musical de la noche, quédate al cierre.
—Está bien, me quedo.
—Oye... ¿y en dónde dejaste a tu cita, a Marcelo?
—Fue un momento al tocador de caballeros, pero ya debe estar por regresar. ¿No quieres que te pida algo de tomar mientras esperamos?
—No, muchas gracias, así estoy bien.
Sofía se queda parada junto a Ana Lu, disfrutando de la agradable plática mientras observan el movimiento de las parejas en la colorida pista de baile.
🎤 EL GRAN CIERRE DEL CONCIERTO
—Oye, Ana Lu... ¿con quién diablos estás hablando tan bajito en esta esquina?
—Con nadie, Sofía... —responde Ana Lu, disimulando rápidamente—. A veces tengo la mala costumbre de pensar en voz alta cuando estoy cansada. De hecho, creo que ya es hora de que me vaya yendo a mi casa.
—¡Ay, no te vayas todavía, espera un poco más! —le ruega Sofía, tomándola del brazo—. Ya está a punto de comenzar la última tanda musical de la noche, quédate al cierre.
—Está bien, me quedo.
—Oye... ¿y en dónde dejaste a tu cita, a Marcelo?
—Fue un momento al tocador de caballeros, pero ya debe estar por regresar. ¿No quieres que te pida algo de tomar mientras esperamos?
—No, muchas gracias, así estoy bien.
Sofía se queda parada junto a Ana Lu, disfrutando de la agradable plática mientras observan el movimiento de las parejas en la colorida pista de baile.
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🎤 EL GRAN CIERRE DEL CONCIERTO
Los reflectores principales vuelven a encenderse sobre el escenario principal, marcando la reanudación del espectáculo. En esta ocasión, el profesor Jack Finn sube a la tarima para reunir formalmente a Lorena Lucía, Cristina, Olivia, Crespo, Guillo Rist y a todos los demás talentos egresados de la prestigiosa academia de Barcelona. Con una energía desbordante, el grupo une sus voces para interpretar con nostalgia “Amor de verano", la mítica composición original del Dúo Dinámico:
"Dime, dime, dime, dime, amor / Dime, dime que es verdad / Lo que sientes en tu corazón / Es amor en realidad."
La espectacular velada llega a su fin con una emotiva y majestuosa interpretación de “Gracias por la música”, el inmortal clásico del grupo sueco ABBA. Todos los chicos y chicas de la academia cantan a coro con el alma, mientras que una inspirada Magdalena Arizmendi los acompaña magistralmente desde el piano de cola, regalando una atmósfera verdaderamente mágica. Al escuchar las estrofas, una profunda emoción inunda el pecho de Ana Lu, trayendo a su mente los recuerdos de su infancia, pues esa era la exacta canción que su madre le cantaba al oído para arrullarla, marcando el inicio de su gran pasión por el arte:
"Quiero dar las gracias / A las canciones / Que transmiten emociones..."
Entre aplausos, gritos y una ovación de pie por parte de todos los presentes, el concierto concluye oficialmente. Magdalena baja de la tarima buscando de inmediato a Fer para regresar juntas a la casa; sin embargo, Fer le sonríe con picardía y le anuncia que regresará por su cuenta, ya que aceptó ir a pasar el resto de la noche con Tinho, uno de los músicos de la banda.
Ante la situación, Magdalena decide aceptar la propuesta de regresar junto a Ana Lu y Sofía, abordando el auto donde un caballeroso Marcelo se encarga de ser el conductor designado de la noche. Al llegar finalmente a su hogar, Ana Lu abre la puerta y se topa con la grata sorpresa de recibir la visita inesperada de sus queridos padres, Lydia y Bob. Sin embargo, el ambiente se pone un tanto tenso de inmediato, ya que a Bob se le nota visiblemente incómodo e intolerante ante la presencia de Jelly Lorena en el departamento.
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Por su parte, tras despedirse de sus amigos de la academia con un fuerte abrazo, Lorena Lucía saca su teléfono celular y solicita un servicio de transporte por aplicación a través de su plataforma de Uber para emprender el regreso a su hogar.
Al ingresar a la soledad de su apartamento, Lorena Lucía se sienta en el sofá, sumamente pensativa y con las emociones a flor de piel tras haber presenciado la mística aparición del espíritu de su querido tío Emilio. Con las manos temblorosas por la nostalgia, la joven saca de un cajón el diario personal de su tío, comenzando a hojear aquellas páginas donde el hombre relataba con lujo de detalle cada una de sus intensas fantasías eróticas con los muchachos más apuestos que lograba conocer en las calles. Asimismo, el texto le evoca de inmediato los recuerdos de aquella foronovela que ambos escribieron con tanta pasión en el pasado, titulada "La llamada del alma".
Para hacer el momento aún más ameno, Lorena Lucía enciende su reproductor de música y deja correr las notas de “En el jardín”, la hermosa interpretación de Alejandro Fernández y Gloria Estefan. La trama de aquella novela narraba la intensa y dramática historia de las hermosas hermanas Iturbe —Laura, Leticia y Mariana— y de sus tormentosos amoríos con los hombres de una misma y poderosa dinastía familiar: los Rivero.
Con el fin de darle más vida e ilustrar a los personajes de la historia, el tío Emilio y ella habían seleccionado minuciosamente a reconocidos actores de la televisión internacional. Recuerda con una sonrisa cómo su tío insistía caprichosamente en utilizar la imagen de la célebre actriz argentina Andrea del Boca, su eterna favorita, para ilustrar a una de las heroínas; mientras que ella peleaba firmemente por imponer el rostro de una actriz mucho más joven y moderna. Fue en medio de esas divertidas discusiones creativas cuando el tío Emilio decidió dar vida al personaje de Jade, la desquiciada villana de la historia, un ser completamente retorcido a quien le fascinaba maquinar cada una de sus perversas maldades en la intimidad de su alcoba junto a su única "amiga", Esmeralda... quien no era más que su propia y perturbadora imagen reflejada en la frialdad de un espejo.
La joven concluye la nostálgica lectura de los manuscritos mientras en la habitación resuenan las desgarradoras estrofas de “El templo de tu cuerpo”, la potente balada interpretada por Hugo Salazar.
Al cerrar el diario, Lorena Lucía se lleva una mano a la cabeza al percatarse de un gran detalle: con toda la conmoción del club, olvidó por completo preguntarle al espíritu de su tío si finalmente debía dar el paso de publicar la novela al mundo. Decidida a obtener una respuesta, la joven se promete a sí misma programar un nuevo encuentro con Ana Lu lo antes posible para usar sus dotes de médium y formular la pregunta.
En ese mismo instante, cruzando los límites de la medianoche, Gerardo conduce a toda velocidad hasta llegar al estacionamiento de su edificio, llevando a Vanessa Lorena del brazo. Entran al apartamento con una pasión desenfrenada que no puede esperar más; se despojan de las prendas por el pasillo y se arrojan sobre la cama, entregándose a un salvaje, prohibido y descontrolado acto de amor en medio de la penumbra.
La joven concluye la nostálgica lectura de los manuscritos mientras en la habitación resuenan las desgarradoras estrofas de “El templo de tu cuerpo”, la potente balada interpretada por Hugo Salazar.
(Información tomada de la foronovela "La llamada del alma", escrita originalmente por Emili y Lucía).
Al cerrar el diario, Lorena Lucía se lleva una mano a la cabeza al percatarse de un gran detalle: con toda la conmoción del club, olvidó por completo preguntarle al espíritu de su tío si finalmente debía dar el paso de publicar la novela al mundo. Decidida a obtener una respuesta, la joven se promete a sí misma programar un nuevo encuentro con Ana Lu lo antes posible para usar sus dotes de médium y formular la pregunta.
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Sin embargo, la pasión se transforma en una pesadilla en un abrir y cerrar de ojos. Las luces de la habitación se encienden de golpe, revelando la silueta de Aleysha Lorena, la novia oficial de Gerardo, quien los ha descubierto in fraganti en plena traición. Con los ojos desorbitados por la locura y el descontrol de los celos, Aleysha no emite una sola palabra: mete la mano en su bolso, extrae un reluciente revólver y, apuntando con mano firme, jala el gatillo repetidas veces, asesinando a sangre fría a Vanessa Lorena, cuyo cuerpo inerte queda tendido sobre las sábanas cubiertas de sangre.
CONTINUARÁ...
CONTINUARÁ...
***La canción elegida es "Gracias por la música" interpretada por ABBA:


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Siempre logras emocionarme. Q bonito ese recuerdo a la llamada del alma y q bien llevado a la trama y q interesante el espíritu del tío Emilio
ResponderEliminarLa foronovela que Lucía y tú escribieron es uno de los grandes clásicos de las foronovelas y merece ser compartida y difundida a las nuevas generaciones. :)
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