CAPITULO 10: AMOR SIN LIMITES (Versión corregida con IA)



CAPITULO 10: AMOR SIN LIMITES (CON AYUDA DE IA)

***PERSONAJES RECURRENTES:

*Lydia y Bob, padres de Ana Lu (Foto: Winona Ryder y David Harbour):


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🕺 ESA MISMA NOCHE, MINUTOS ANTES EN LA DISCOTECA...

En la cabina de control, el DJ Ángel es el encargado de mantener encendido el ambiente seleccionando los mejores temas de la noche. Tras revisar la pantalla de su cabina, toma el micrófono con entusiasmo.

—¡Atención, público! Aquí tengo un request, una petición muy especial de nuestro amigo Juan Tune. Me están pidiendo un clásico retro espectacular de los años ochenta: "Stuck with You" de Huey Lewis and the News. ¡Ya lo saben, en esta discoteca les ponemos todo tipo de música y de todas las épocas!

El DJ presiona el botón y las vibrantes notas de la melodía comienzan a inundar el local. Mientras tanto, en una de las mesas de la zona VIP, Ana Lu platica de lo más amenamente con José Emilio cuando la pegajosa melodía interrumpe su conversación.

—¡Vaya! Esa era la canción favorita que siempre escuchaban mis padres cuando eran jóvenes —comenta Ana Lu con una sonrisa nostálgica—. Escucharla me trae hermosos recuerdos de mi infancia en las Bahamas.
—Es una canción bastante antigua... pero admito que a mí también me gusta muchísimo —responde José Emilio, mirándola con dulzura. Tras dudarlo un segundo, se pone de pie y le extiende la mano—. Ana Lu... ¿te gustaría bailar esta pieza conmigo?
—Encantada, José Emilio.

Ana Lu toma su mano y ambos se dirigen con paso firme a la pista de baile, dejándose llevar por el ritmo de la música:

"Yes, it's true, (yes it's true) I am happy to be stuck with you / Yes, it's true, (yes it's true) I'm so happy to be stuck with you / 'Cause I can see, (I can see) that you're happy to be stuck with me."

Al finalizar la canción, rodeados por los aplausos del público, Ana Lu le agradece el baile con una tierna sonrisa y ambos regresan a sus respectivos asientos en la mesa.

—La verdad es que la estamos pasando sumamente bien aquí, ¿no lo crees? —dice Ana Lu, mirándolo fijamente.
—Ana Lu...
—Dime, José Emilio, te escucho.
—Es que... no sé exactamente qué es lo que me pasa contigo, pero la verdad... ejem... —el hombre titubea, frotándose las manos por los nervios.
—¿La verdad qué, José Emilio? —pregunta ella, con el corazón acelerado.
—¡¡¡Ejem!!! —se aclara la garganta él—. Que eres una mujer y una profesional verdaderamente fantástica, sumamente dedicada a tu trabajo en el colegio.
—Muchas gracias. Siempre procuro dar lo mejor de mí con los niños. Pero bueno, hay que recordar que solo soy una maestra temporal; muy pronto regresará la profesora titular de su licencia y yo tendré que volver a la calle a seguir buscando empleo.
—No digas eso, por favor. Estoy seguro de que surgirá algún gran trabajo permanente para ti muy pronto. Dime... ¿qué más te apasiona hacer?
—Siempre me ha fascinado trabajar con niños pequeños. Quizás tenga la suerte de encontrar una plaza libre en alguna otra escuela de la zona.
—Te aseguro que te voy a extrañar muchísimo si te vas, Ana Lu.

Ana Lu y José Emilio se quedan mudos, mirándose fijamente a los ojos en medio de la penumbra del club. En ese instante de magia, él se deja llevar por un impulso incontrolable, acorta la distancia y junta sus labios con los de ella para sellar el momento con un beso... Sin embargo, justo antes de que ocurra, Ana Lu divisa a lo lejos el espíritu flotante de Noelia y exclama con voz fuerte y asustada:

—¡¡¡Noelia!!!

José Emilio se aparta de golpe, abriendo los ojos de par en par, visiblemente preocupado y desconcertado.

—¿Dijiste Noelia? ¿Qué pasa con mi hija? ¿Le sucedió algo malo?

Ana Lu se muerde el labio, completamente pálida y sin saber cómo responder ante su desliz de médium.

—Ejem... no, nada, disculpa —intenta camuflar Ana Lu—. Es solo que... estaba pensando... ¿en dónde se encuentra tu pequeña hija en este momento?
—Ella está pasando la noche en la casa de una amiguita del colegio. Tiene un nombre un tanto extraño, Yiyisa o algo por el estilo, no lo recuerdo bien.
—Ah, la niña se llama Lillwsisa —le corrige Ana Lu, recuperando el aire—. Es una excelente alumna, muy buena chica y sumamente inteligente.

En ese preciso momento, el teléfono celular de José Emilio vibra en su bolsillo. Al revisar la pantalla, nota que es una notificación de texto de su pequeña hija Noelia, pidiéndole a su padre que ya pase a recogerla.

—Con permiso, Ana Lu, debo irme de inmediato a recoger a mi hija a esa casa. Ya se está haciendo bastante tarde. ¿De casualidad quieres que te lleve a tu departamento?
—No, muchísimas gracias, José Emilio. Yo me quedaré un rato más disfrutando del club y luego me iré con unas amigas. Gracias por todo.

Ana Lu y José Emilio vuelven a intercambiar una mirada cargada de una electricidad evidente. Ana Lu, intentando romper la tensión, reacciona y apura con un gesto al hombre para que no haga esperar a la niña.

—¡¡¡Ejem!!! Cierto, también tengo que buscar a mi hermana Magdalena antes de irme.
—Ella está perfectamente bien en la barra, no te preocupes por ella. Anda a recoger a tu hija, no la hagas esperar —dice Ana Lu, regalándole un tierno guiño de ojo.

José Emilio suelta un suspiro de profunda fascinación por Ana Lu. Acto seguido, se despide de ella con un beso en la mejilla, le hace una señal a su hermana Magdalena a lo lejos y se retira de la discoteca. Sube a su auto, enciende el motor y se dirige a toda velocidad hacia la residencia de la pequeña Lillwsisa para recoger a su adorada princesa.

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Mientras tanto, en la comodidad de la sala, la pequeña Noelia platica alegremente con su amiguita Lillwsisa. Ambas se encuentran disfrutando de la película animada K-Pop Demon Hunters a través de una plataforma de streaming, mientras tararean con entusiasmo la canción principal de la banda sonora:

"I'm done hiding, now I'm shining like I'm born to be / We're dreaming hard, we came so far, now I believe."

—Mi papá me acaba de mandar un mensaje, ya viene en camino a recogerme —anuncia Noelia, revisando su teléfono celular.
—Ay, qué lástima que ya te tengas que ir tan rápido, Noelia. De verdad la estábamos pasando de lo más divertido juntas —responde Lillwsisa con un tierno puchero.
—Yo también la pasé increíble contigo.
—Oye, Noelia, mira lo que encontré en este cajón de la sala —dice Lillwsisa, extendiéndole una vieja hoja—. Es una fotografía de mis padres cuando eran jóvenes.

Noelia toma la imagen y la detalla con curiosidad.

—Wow... Se ven sumamente jóvenes y muy guapos. Oye... ¿y en dónde se encuentran viviendo ellos ahora?
—Ellos viven en el Perú. La verdad es que no lograron acostumbrarse a la vida de aquí en los Estados Unidos. Dicen que el ritmo de aquí es puro trabajo y que la gente no tiene tiempo para disfrutar de la vida en familia.
—Ya veo. ¿Y cómo es la relación con tu hermana Viviana?
—Pues... bien, supongo.
—¿Solamente bien?
—Ay, es que a veces es demasiado sobreprotectora conmigo... ¡No me deja en paz ni un solo segundo!
—Bueno, pero debes entender que lo hace únicamente porque te quiere mucho. Mi papito siempre se la pasa preocupado por mí y jamás me dejaría sola en la casa.
—Oye, Noelia... ¿y tu mamá?
—Mi mami murió justo el mismo día en que yo nací. Y la verdad... me hace muchísima falta tener una mamá a mi lado. La paso espectacular con mi papito y también con mi tía Magdalena, pero una mami siempre hace falta. Al menos tú tienes a la tuya, Lillwsisa.
—¡¡¡Sí, es verdad... pero la mía está viviendo muy lejos!!! ¡No veo la hora de que regrese para poder verla!
—Oye, Lillwsisa... ¿y tu hermana Viviana tiene novio?
—No, qué va, si siempre pasa la vida amargada. Pero últimamente la he estado notando muy entusiasmada y sonriente con ese chico amigo de tu papá, con Marcelo.
—¿Ah, sí? ¿Y a ti qué tal te cae el tal Marcelo?
—Me cae muy bien. Siempre es sumamente amable y detallista conmigo.
—Marcelo es el mejor amigo de mi papito de toda la vida. ¡A mí también me parece que es muy lindo conmigo!

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Escondida detrás de la columna del pasillo, Viviana escucha atenta la conversación y sus palabras le calan hondo en el pecho, sensibilizándola por completo. En el reproductor de la cocina comienza a sonar "Lo olvidé", una melancólica balada del cantautor peruano Pedro Suárez-Vértiz:

"Una oportunidad perdida / En el amor no vuelve más / No, no, no / Son las lecciones de la vida / ¡Hey! / Que nunca más te servirán."

En ese preciso instante, una dolorosa lágrima resbala por la mejilla de Viviana. Con manos temblorosas, saca un pañuelo de su bolsillo y se limpia el rostro, sintiendo una impotencia terrible por no poder gritarle la verdad a Lillwsisa: que ella no es su hermana mayor, sino su verdadera madre biológica.

Años atrás, Viviana había tenido un apasionado y fugaz romance con Marcelo durante un viaje de vacaciones al Perú. Sin embargo, tal como llegó a su vida, Marcelo desapareció al día siguiente sin dejar rastro, dejándola completamente sola, desamparada y embarazada. Sus padres, con el único fin de cuidar las apariencias ante la estricta sociedad, tomaron la drástica decisión de registrar a la bebé como hija suya. No podían soportar la vergüenza de que su hija, una señorita decente y de buena familia, fuera madre soltera, y menos del fruto de un hombre mujeriego y voluble como Marcelo.

Es así como la pequeña Lillwsisa creció rodeada del amor de sus supuestos padres, quienes en realidad son sus abuelos. Pero ahora, tras el paso de los años, sus padres decidieron enviarla de regreso para que conviviera con Viviana en Miami... y es ahí donde el destino caprichoso ha vuelto a poner a Viviana frente a Marcelo... y frente a Lillwsisa, el fruto vivo de aquella inolvidable noche de pasión.

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Minutos después, los faros de un auto iluminan la fachada. José Emilio llega a la residencia de Viviana y Lillwsisa, camina hacia la entrada y toca el timbre. Viviana se limpia las lágrimas, respira hondo y abre la puerta.

—Buenas noches. Vengo a recoger a mi hija Noelia —saluda José Emilio de forma caballerosa.
—Hola, buenas noches. Soy Viviana, la hermana mayor de Lillwsisa. Tú... tú eres el mejor amigo de Marcelo, ¿verdad?
—Así es, Marcelo y yo somos prácticamente hermanos desde la universidad. ¿Se puede saber cómo es que conoces a mi amigo?
—Nos conocimos hace ya mucho tiempo... —responde Viviana con la voz un tanto apagada—. Oye... ¿sabes algo de él últimamente? ¿Cómo le va en la vida?
—Pues acabo de verlo hace apenas una hora. Estaba en la discoteca divirtiéndose con una chica extranjera muy bonita.

Al escuchar aquello, el rostro de Viviana se tensa por completo, carcomida por los celos.

—¿Con una chica?
—Sí, claro. Pero conociendo a Marcelo, no creo que tenga absolutamente nada serio con ella. Mi amigo siempre ha sido un hombre sumamente voluble con las mujeres. Creo que, en el fondo, jamás se ha enamorado de verdad de nadie en su vida.

En ese momento, las pequeñas Noelia y Lillwsisa interrumpen la conversación corriendo hacia la entrada. Al ver a su padre, Noelia se arroja a sus brazos con adoración.

—¡¡¡Papi!!! ¡¡¡Por fin llegaste!!! —exclama la pequeña Noelia, dándole un fuerte abrazo.
—¿Cómo está mi princesita hermosa? ¿Estás lista para que nos vayamos a casa? —pregunta José Emilio, correspondiendo el abrazo.

Tras despedirse cordialmente de Viviana y de la pequeña Lillwsisa, Noelia y su padre caminan hacia el vehículo.

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Durante el camino de regreso, mientras conduce por las calles de Miami, José Emilio intenta entablar conversación con su hija para romper el silencio.

—¿Y bien? Cuéntame, mi amor... ¿cómo te fue esta noche con tu amiguita del colegio? —pregunta José Emilio, manteniendo la vista en el camino.
—¡Me fue de lo más increíble, papi! Su hermana Viviana nos preparó palomitas de maíz, vimos una película animada muy bonita y después nos pusimos a dibujar un ratito. De hecho, hice un dibujo hermoso y quiero mostrártelo ahora mismo.
—Me lo muestras con calma en cuanto lleguemos a la casa, mi cielo. Ahora debo mantener las manos en el volante.
—Está bien, papi. Oye... ya casi se acerca el día de mi cumpleaños y este año de verdad quiero que me organices una fiesta grande.

Al escuchar la petición, el rostro de José Emilio se ensombrece y muestra una expresión de amargura y dolor.

—No, Noelia. Ya te lo he dicho antes, tú no puedes celebrar una fiesta ese día.
—Pero... ¿por qué no, papi? Todos mis compañeros del colegio celebran sus cumpleaños con fiestas divertidas. Yo quisiera una fiesta grande con payasos, una piñata gigante, pastel, y quiero invitar a Lillwsisa, a mis amigos de la escuela y... quizás también a la profesora Ana Lu.
—¿A la maestra Ana Lu? —pregunta él, sintiendo un vuelco en el corazón.
—Así es, papi. Ella es una persona tan linda y cariñosa con todos nosotros. Si yo tuviera la oportunidad de tener una mamá aquí en la Tierra, me encantaría con todo el corazón que fuera exactamente como la maestra Ana Lu.
—Bueno, mi amor... pero tú ya tienes a una mami que te ama.
—Sí, pero ella está viviendo en el cielo. Yo quiero una mamá aquí conmigo y quiero que sea la maestra Ana Lu.

José Emilio se queda completamente mudo, abrumado por las palabras de su hija. Para desviar el tema, enciende el reproductor del auto. En los altavoces comienza a sonar "Golden", el potente tema interpretada por HUNTR/X (EJAE, AUDREY NUNA, REI AMI) para la banda sonora de la película que las niñas veían:

"I'm done hiding, now I'm shining like I'm born to be / We're dreaming hard, we came so far, now I believe."

A la pequeña Noelia le fascina la canción, olvida el drama y comienza a tararearla con alegría, moviendo los hombros y bailando en su asiento durante el resto del trayecto de vuelta a casa.

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Finalmente, el auto se estaciona frente a la residencia familiar. Una vez adentro de la casa, la pequeña Noelia corre a su habitación, toma su cuaderno y le muestra finalmente a su padre el dibujo que realizó en casa de su amiga. Desde el plano incorpóreo, el espíritu de Noelia madre observa la escena a escasos centímetros, sintiendo una impotencia terrible por no poder abrazarlos.

—Mira, papito... esta que dibujé aquí soy yo... este de aquí eres tú... ella es mi tía Magdalena... esta de aquí es la maestra Ana Lu... y ella... ella es mi mamita hermosa que me cuida desde el cielo, aunque lamentablemente nunca tuve la oportunidad de conocerla en persona.

José Emilio siente que se le hace un nudo en la garganta al escuchar las palabras de su hija y una dolorosa lágrima resbala por su mejilla.

—¿Te sucede algo malo, papito? ¿Por qué lloras?
—Snif... no es nada, mi amor... Es solo que extraño muchísimo a tu madre cada día de mi vida.
—¿Y cómo era mi mami, papá? Cuéntame de ella.
—Era, sin duda alguna, la mujer más hermosa y buena que he visto en toda mi vida, Noelia.
—¿Era tan linda y buena como la maestra Ana Lu?
—Era bellísima, mi amor. Un auténtico ángel que estoy completamente seguro de que debe estar cuidando cada uno de tus pasos desde el cielo en este instante.

José Emilio no tiene la menor idea de que el espectro de su amada Noelia se encuentra parada justo enfrente de ellos. Qué no daría la difunta por poder emitir un sonido, por tocar el rostro de su esposo y de su pequeña hija. Una lágrima de profunda tristeza brota de los ojos espectrales de Noelia. En ese momento, los pasos de Magdalena se escuchan en el pasillo y la pianista ingresa a la habitación para saludar con un beso a su hermano y a su querida sobrina tras regresar del club.

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🩸 MIENTRAS TANTO, EN EL DEPARTAMENTO DE GERARDO...
En un arranque de furia incontrolable provocada por los celos, Aleysha Lorena irrumpe en la habitación donde su novio Gerardo se encontraba entregado a la pasión con Vanessa Lorena. Sin mediar palabra alguna, Aleysha desenfunda un reluciente revólver de su bolso y apunta directamente al pecho de la mujer... ¡¡¡BANG!!! El estruendo del disparo resuena en las paredes del apartamento y Vanessa Lorena cae pesadamente al suelo sobre un charco de sangre, perdiendo la vida de forma instantánea.

—Pero... ¿qué demonios hiciste, Aleysha Lorena? ¡¡¡La acabas de matar!!! —exclama Gerardo, completamente horrorizado, cubriéndose el rostro.
—¡¡¡Se lo tenía bien merecido por ser una zorra sin escrúpulos!!! ¡Eso es lo que les pasa a las mujeres que se atreven a meterse con hombres que ya están comprometidos! —grita Aleysha con los ojos desorbitados por la locura.
—¡¡¡Estás completamente loca, eres una maldita asesina!!!
—¿Y tú con qué derecho me vienes a juzgar a mí, Gerardo, ah? ¡¿Acaso tú no fuiste el que asesinó a sangre fría a tu tío Emilio?!
—¡¡¡Te he dicho mil veces que lo del tío Emilio se trató de un maldito accidente!!!
—¡¡¡Pero al fin y al cabo lo mataste, así que ante los ojos de la ley tú también eres un asqueroso asesino como yo!!!
—¡¡¡Ya basta, cállate la boca!!! ¡Yo no soy ningún asesino! —grita Gerardo, al borde del colapso nervioso—. ¡Dios mío... ahora tenemos que ver de qué manera nos deshacemos del cuerpo inerte de esta mujer!
—De eso te vas a encargar tú solito, querido. Mi conciencia está completamente tranquila con lo que hice.

Aleysha Lorena da la vuelta con frialdad, sale del apartamento a paso rápido y azota la puerta principal con una fuerza descomunal... ¡¡¡SLAM!!!

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En el plano astral de la habitación, el espíritu de Vanessa Lorena comienza a desprenderse de su cuerpo físico. Se levanta flotando, sintiéndose sumamente confundida e inconsciente de su nueva realidad, cuando de repente divisa la silueta del fantasma de Noelia esperándola en la penumbra.

—¿Noelia? ¿Eres tú de verdad? ¿Se puede saber qué está pasando en este lugar? —pregunta Vanessa, desconcertada.

Noelia, con el rostro serio, estira el brazo y le señala el cuerpo ensangrentado que yace en la alfombra y a Gerardo, quien llora desesperado en una esquina de la cama. Al ver la escena, Vanessa Lorena se lleva las manos a la boca, completamente impactada al descubrir que ha fallecido.

—Pero... ¿cómo es posible? ¿Qué fue lo que sucedió aquí?
—Eso es exactamente lo que te pasa por ser una zorra resbaladiza —sentencia Noelia con severidad—. Te metiste en la cama de un hombre comprometido y pagaste el precio. ¡Zorra!
—¡Te juro que yo no tenía la menor idea de que Gerardo tenía novia! —se defiende Vanessa, temblando.
—Bueno, pero te recuerdo que José Emilio también estaba comprometido... ¡¡¡conmigo!!! ¡Y aun así te importó muy poco y pasaste años intentando quitármelo! Dime la verdad de una vez por todas, Vanessa Lorena... Tú fuiste la persona que me envió aquel maldito mensaje de texto anónimo al hospital, ¿verdad?
—¿De qué mensaje de texto me estás hablando? —intenta disimular ella.
—Ese mensaje perverso que recibí en mi teléfono celular justo el mismo día en que nació mi pequeña hija Noelia. Fuiste tú, ¿verdad? ¡Confiésalo!
—¡¡¡Sí, está bien... fui yo!!! —confiesa Vanessa Lorena con una risa maliciosa y descarada—. ¡Yo misma te redacté y te envié ese maldito mensaje de texto! Me moría de ganas por ver cuál sería tu estúpida reacción al enterarte de que yo era la amante secreta de tu adorado marido. Y mira qué maravilla, me terminaste haciendo un enorme favor al morirte ese mismo día en la camilla.
—¿Y sabes qué ha sido lo peor de toda tu maldad, Vanessa Lorena? ¡Que por culpa de tus intrigas dejaste a una pobre niña inocente completamente huérfana de madre!
—¡¡¡Es que José Emilio debió haber sido mío desde el principio!!! ¡Pero tú te entrometiste en mi camino y me lo arrebataste!
—Pues mira qué ironía del destino, porque ahora él ya no le pertenece a ninguna de las dos. Ni a mí... ni mucho menos a ti. Ah, y por cierto, Vanessa Lorena... me parece que ya vienen los encargados de cobrar tus deudas del pasado por ti. Mira hacia abajo.

En ese preciso instante, las sombras de las paredes comienzan a cobrar vida y una horda de siniestros seres oscuros, vestidos completamente de negro, emergen del suelo para rodear el espíritu de la difunta. Sin piedad alguna, la sujetan firmemente de las extremidades para arrastrarla hacia las profundidades del inframundo mientras ella emite un chillido desgarrador que se pierde en la nada:

—¡¡¡AAAAAARRRRGGGGHHHH!!!!

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Mientras tanto, en el otro extremo de la ciudad, Ana Lu llega finalmente a su casa. Al abrir la puerta de la sala, se topa de frente con la grata sorpresa de recibir la visita de sus queridos padres, Lydia y Bob, quienes acaban de aterrizar procedentes de las Bahamas. Ambos se encuentran platicando en los sillones junto a Neville, mientras que Jelly Lorena permanece oculta y encerrada en su habitación por temor.

—¡¡¡Papá!!! ¡¡¡Mamá!!! ¿A qué hora llegaron a la casa? ¡Qué maravillosa y grata sorpresa tenerlos aquí! —exclama Ana Lu, corriendo a abrazarlos.
—Llegamos hace apenas unas cuantas horas, mi cielo —responde Lydia, correspondiendo el abrazo con ternura.
—La verdad es que ya no me aguantaba las ganas de venir a ver a mi hijita preciosa y consentida —dice Bob, llenando de mimos y caricias a Ana Lu.

Ana Lu se suelta a reír por las muestras de afecto de su padre. Sin embargo, al mirar a su alrededor con extrañeza, nota la ausencia de su amiga y se dirige a Neville en un susurro.

—Oye, Neville... ¿se puede saber en dónde se metió Jelly Lorena?
—Ejem... —titubea Neville, rascándose la nuca—. Lo que pasa es que no se sentía del todo bien de salud y prefirió quedarse resguardada en su habitación.
—Ay, por favor, vamos, Neville —insiste Ana Lu—. Anda a su cuarto y dile a Jelly Lorena de mi parte que venga de inmediato a la sala a recibir a mis padres como se debe.

Tras mucha insistencia, Neville logra convencer a Jelly Lorena de salir de su encierro e ingresar tímidamente al área de la sala.

—Hola, Jelly Lorena. Qué gusto verte —saluda Lydia con un tono neutral.
—¿Se puede saber qué demonios estás haciendo tú en esta casa? —interviene Bob con un tono de voz sumamente enojado y cortante.
—Jelly Lorena vino a Miami a visitarme a mí también, papá —responde Ana Lu de inmediato, defendiéndola.

Bob clava una mirada fulminante cargada de molestia sobre la joven.

—Si me hubieras advertido por teléfono que esta... ejem... señorita iba a estar viviendo bajo este mismo techo, ten por seguro que yo jamás hubiera pisado esta casa —sentencia Bob, poniéndose de pie con rudeza.
—¡Papá! —le recrimina Ana Lu, dolida—. ¿Por qué tienes que ser siempre tan cruel e injusto con Jelly Lorena? Ella es mi mejor amiga en este mundo.
—¡¡¡Simplemente porque no me gusta en lo absoluto que tengas amistades de esa clase, Ana Lu! ¡Te lo prohíbo terminantemente!!! —grita el hombre.

Sintiéndose sumamente humillada, Jelly Lorena toma a Neville del brazo y pide permiso para retirarse a su habitación. Aprovechando el momento, Lydia toma a su marido Bob firmemente del hombro y lo arrastra hacia un rincón apartado de la cocina para llamarle fuertemente la atención.

—Escúchame muy bien, Bob: tú no vas a venir a armar un escándalo de esta magnitud enfrente de nuestra hija, ¿me entendiste? —le sisea Lydia con la mirada encendida.
—¿Y cómo demonios pretendes que me sienta, Lydia, si nuestra propia hija Ana Lu está conviviendo bajo el mismo techo con esa...?
—¡Mucho cuidado con lo que vas a decir, Bob! "Esa", como tú pretendes llamarla con desprecio, es también tu propia hija de sangre... y por consecuencia, es la media hermana de Ana Lu —le suelta Lydia en la cara—. ¡Fue el fruto de tu propia traición!
—¡¡¡Eso fue un terrible error del pasado!!! ¡Un desliz del cual me he arrepentido cada bendito día de mi vida, Lydia!
—¡Y no tienes la menor idea de cuánto me dolió a mí enterarme de que te habías acostado con la mujer que yo consideraba mi mejor amiga en ese entonces! ¡Y aun así, con todo el dolor de mi alma, decidí perdonarte y seguir a tu lado! Pero esa criatura... Jelly Lorena no tiene absolutamente la culpa de los pecados de sus padres, ella es solo una víctima inocente. Así que hazme el favor de portarte como un hombre maduro con tus dos hijas y no me vuelvas a armar un maldito escándalo en esta casa.


Bob se queda mudo ante las palabras de su esposa, traga saliva, logra tranquilizarse y regresa al sofá de la sala para continuar platicando de forma más calmada con Ana Lu y Neville. Para romper el hielo y cambiar radicalmente el ambiente tenso, deciden encender el equipo e improvisar un karaoke familiar. Ana Lu, Jelly Lorena, Neville y Lydia unen sus voces para cantar al unísono aquel clásico ochentero de Huey Lewis and the News, "Stuck with You":

"Yes, it's true, (yes it's true) I am happy to be stuck with you / Yes, it's true, (yes it's true) I'm so happy to be stuck with you / 'Cause I can see, (I can see) that you're happy to be stuck with me..."

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Un par de horas más tarde, mientras la casa queda en silencio, Ana Lu acompaña a su madre Lydia al cuarto de huéspedes para ayudarla a desempacar sus prendas y acomodar las maletas.

—Mamá... ¿se puede saber por qué mi papá es siempre tan terriblemente cruel y distante con Jelly Lorena? —pregunta Ana Lu, sentándose en el borde de la cama.
—¡Bah! ¡No le prestes la menor atención a los arrebatos de tu padre, mi amor! Más bien, prefiero que me cuentes detalladamente cómo te va en la vida. ¿En dónde estás trabajando actualmente?
—Pues tuve la gran fortuna de conseguir un empleo como profesora sustituta de escuela primaria aquí en la ciudad. Sé perfectamente que solo soy una maestra temporal, una temp, pero menos es nada y la verdad es que me fascina mi trabajo. Todos mis alumnos son unos niños hermosos, sumamente estudiosos y muy aplicados con sus deberes.
—No sabes cuánto me alegra escuchar eso, mi vida. Estoy muy orgullosa de ti.
—Mamá... —comenta Ana Lu, adoptando un semblante de profunda preocupación.
—¿Qué pasa, mi cielo? ¿Qué es lo que quieres decirme?
—Es que... me volvió a pasar, mamá... Me volvió a suceder aquello...
—¿De qué estás hablando exactamente, Ana Lu?
—Que volví a verlos... Veo y escucho con total claridad a los espíritus de la gente muerta.

Lydia detiene su labor con las maletas, suspira con ternura, se acerca a su hija y la toma de las manos.

—Escúchame bien, Ana Lu: eso que tú llamas una maldición... en realidad es un don extraordinario, una virtud espiritual que debes aprender a controlar con madurez.
—¿Y cómo se supone que deba hacerlo, mamá? A veces me da mucho miedo.
—El secreto está en no tenerles absoluto temor... y en aprender a escuchar con atención los mensajes que intentan transmitirnos desde el más allá. Dime... ¿con qué alma te has estado comunicando últimamente aquí en Miami?
—Con el espíritu de la madre difunta de una de mis pequeñas alumnas del colegio. Su nombre en vida era Noelia. Pero por favor, mamá, te suplico que no le vayas a contar absolutamente nada de esto a mi papá, ya sabes cómo se pone con estos temas. Te lo ruego.
—Quédate completamente tranquila, mi amor. Te prometo que esto quedará como un secreto entre nosotras dos.

En ese preciso instante, la temperatura de la habitación desciende de golpe de forma drástica, provocando una densa corriente de aire frío que eriza la piel de ambas mujeres. Es en medio de esa atmósfera mística cuando el espíritu de Noelia emerge de la pared, materializándose enfrente de ellas.

Para sorpresa de Ana Lu, Lydia no se asusta, ya que ella también posee la sensibilidad para ver y escuchar con total nitidez el espectro de Noelia. Con la voz quebrada por la angustia, el fantasma de la madre les explica detalladamente su gran calvario: la dolorosa frustración de no poder comunicarse ni hacerle llegar un mensaje de amor a su esposo José Emilio ni a su pequeña hija.

—Bueno... —interviene Lydia con tono sabio y pensativo—. ¿Es que acaso nunca has intentado comunicarte con ellos a través del plano astral? ¿Nunca has pensado en aparecerte directamente en sus sueños mientras duermen?
—La verdad es que... jamás se me había ocurrido intentar algo semejante —responde el espíritu de Noelia, abriendo los ojos con sorpresa.
—Te aseguro que ese método siempre resulta sumamente efectivo —le aconseja Lydia con una sonrisa cálida—. Ya lo verás, mi vida. Inténtalo esta misma noche sin temor, muchacha.
—Muchísimas gracias por el sabio consejo, señora Lydia —responde el espíritu de Noelia, haciendo una reverencia antes de desvanecerse en el aire.

En ese momento, los pasos pesados de Bob se escuchan en el pasillo e ingresa a la habitación de huéspedes, mirando a su esposa y a su hija con evidente extrañeza al notar el ambiente gélido del cuarto.

—¿Se puede saber con quién demonios estaban platicando aquí adentro con tanto misterio? Me pareció escuchar voces extrañas —pregunta Bob, cruzándose de brazos.

Lydia le lanza un pícaro guiño de ojo a su hija Ana Lu y, con una perfecta y natural mentira, logra desviar por completo las sospechas de su marido, invitándolo a irse a dormir.

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💤 EL SUEÑO MÍSTICO DE JOSÉ EMILIO
Entrada la madrugada, el silencio gobierna la residencia Arizmendi mientras todos descansan en sus respectivas camas. Es en medio de ese profundo sueño protector cuando el espíritu de Noelia logra quebrar las barreras terrenales y se introduce directamente en la mente de José Emilio. En el plano de sus sueños, comienza a resonar de fondo la dulce y celestial melodía de "Concierto para enamorados", interpretada por la cantante Karina:

"Hoy yo me debo a ti / Ya siempre estaré a tu lado / El tiempo pasará / Y yo te amaré cada instante más."

En la visión del sueño, José Emilio camina por un hermoso jardín iluminado por una luz celestial y se topa de frente con la imponente silueta de su amada esposa, luciendo tan radiante y hermosa como el primer día.

—¿Noelia? ¡Dios mío... Noelia! ¿Se puede saber qué estás haciendo tú aquí en este lugar? —exclama José Emilio con lágrimas en los ojos, corriendo a su encuentro.
—Me moría de ganas por volver a verte y hablar contigo, mi gran amor —responde ella con una voz ecoica y celestial.
—Te extraño con toda mi alma, Noelia... No tienes una idea de la falta tan terrible que me haces cada día. Ya no quiero seguir solo, quiero irme contigo a donde sea que estés.
—No, mi querido José Emilio, tu lugar está allá abajo. Tienes la sagrada misión de quedarte en la Tierra protegiendo y cuidando cada paso de nuestra hermosa hija. Ella necesita hoy más que nunca del amor y la guía de su padre.
—Nuestra Noelia es una niña preciosa, mi amor... Es sumamente inteligente y noble.
—Qué ingenioso resultaste, mi cielo... Me enterneció mucho saber que decidiste ponerle mi mismo nombre.
—¿Y qué otro nombre se supone que le iba a poner, Noelia? Si cada vez que la miro a los ojos, siento exactamente la misma sensación que cuando te miraba a ti. Eres tú viva en ella.
—José Emilio... necesito pedirte un favor sumamente especial antes de marcharme...
—Lo que tú me pidas, mi vida. Dime qué es lo que necesitas de mí.
—Quiero pedirte con todo el corazón que dejes atrás el dolor del pasado y le organices una gran fiesta de cumpleaños a nuestra pequeña hija este año.
—No puedo hacerlo, Noelia, tú lo sabes perfectamente... No tengo las fuerzas para celebrar ese día. Esa fue la fecha exacta en que tú me dejaste solo en este mundo, el día en que te fuiste para siempre.
—Es que yo jamás me he ido de su lado, José Emilio. Yo sigo aquí metida, acompañando cada uno de sus pasos día y noche. Quizás ya no en un cuerpo físico, pero sí en espíritu, y siempre velaré por la absoluta felicidad de ustedes dos.
—No lo sé... me resulta un proceso muy doloroso...
—Haz feliz a nuestra hermosa hija y permítele tener esa fiesta de cumpleaños que tanto anhela con sus amigos. ¿Me harías ese enorme favor por mí, mi amor?

El hermoso espíritu de Noelia le regala un tierno guiño de ojo cargado de paz a José Emilio. Al ver su mirada, un sentimiento de profunda tranquilidad inunda el pecho del hombre, decidiendo obedecer su última voluntad. Poco a poco, la silueta resplandeciente de la mujer comienza a disiparse en la neblina del sueño.

José Emilio abre los ojos de golpe y se despierta en su cama, con la respiración un tanto agitada y el rostro empapado en sudor. Había sido todo un sueño, una simple fantasía de su mente... Sin embargo, la presencia, el aroma y el tacto de su amada Noelia se sentían tan reales, tan vívidos y tangibles en la habitación que era imposible ignorarlo. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿Acaso debía hacerle caso al mensaje místico del espíritu de su difunta esposa y romper su propia promesa para organizarle una fiesta de cumpleaños a su adorada hija?

Sin pensarlo dos veces, José Emilio se levanta de la cama y camina a pasos sigilosos hasta la habitación de su pequeña. Se queda parado en el umbral de la puerta, contemplando con ternura a la niña mientras duerme plácidamente abrazada a su almohada. Acto seguido, su mirada se posa sobre el cuaderno abierto en el escritorio, donde el tierno dibujo familiar resalta bajo la luz de la luna. José Emilio contempla la ilustración donde Ana Lu aparece unida a su familia y reflexiona profundamente sobre el místico mensaje que Noelia le acaba de transmitir desde el más allá.

CONTINUARÁ...

***La canción elegida es "Stuck with You" interpretada por Huey Lewis and the News:

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