CAPITULO 8: AMOR SIN LIMITES (Versión corregida con IA)



CAPÍTULO 8: AMOR SIN LÍMITES (CON AYUDA DE IA)

Personajes invitados en este capítulo (Participaciones especiales):

Olivia (Foto: Olivia Bay, OT 2025)

Benito y Domingo (Foto: Bad Bunny y Marcello Hernández, SNL)

Cristina (Foto: Cristina, OT 2025)

Los chicos del bar (Foto: Participantes de Operación Triunfo 2025)

El tío Emilio (Foto: John Belushi)

(Capítulo dedicado a la memoria y obra musical de Jim Steinman, 1947-2021)

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En el bullicio de la discoteca, Ana Lu y José Emilio caminan juntos para acercarse a la tarima y felicitar a Magdalena por su impecable interpretación al piano. Es en ese preciso instante cuando la bella sobrina de la directora les corta el paso, revelando finalmente su verdadera identidad ante el asombro de los presentes.

—¡¡¡Ejem!!! —exclama Ana Lu, visiblemente sorprendida—. ¿Te... te llamas Lorena?

—Así es, cariño —responde la joven con una sonrisa de suficiencia—. Para ser más exacta, mi nombre completo es Lorena Lucía, pero todos mis amigos me pueden llamar simplemente Lorena.

Mientras habla, Lorena Lucía estira la mano y le da una suave y atrevida caricia en la mejilla a José Emilio. El hombre se pone sumamente nervioso ante el contacto de la bellísima mujer, tragando saliva e intentando con todas sus fuerzas controlar sus impulsos. Ana Lu, por su parte, arquea las cejas y se cruza de brazos, completamente indignada por los descarados coqueteos de la recién llegada hacia el viudo.

—¡¡¡Ejem, ejem!!! —exclama José Emilio, aclarándose la garganta para disimular su evidente nerviosismo—. Vaya, parece que hay una enorme cantidad de "Lorenas" reunidas en esta ciudad, ¿verdad?

—¿Quiénes, por ejemplo? —pregunta Ana Lu con tono seco—. Que yo sepa, la única que vale la pena es mi mejor amiga, Jelly Lorena.

—Ejem... bueno —responde José Emilio—, piénsalo bien: en la oficina tenemos a Vanessa Lorena, también está Gala Lorena...

—Y no se olviden de que la novia de mi querido primo se llama Aleysha Lorena —añade Lorena Lucía con tono pícaro y sugerente—. Pero les aseguro que yo soy por mucho la mejor de todas, simplemente porque yo llevo el nombre de primeras.

Lorena Lucía le lanza un sensual guiño de ojo a José Emilio, haciendo que al hombre se le suban los colores al rostro. Acto seguido, la joven española da la vuelta y se retira contoneándose con movimientos lentos y sumamente provocativos, diseñados con el único fin de mantener cautiva la atención del viudo. José Emilio la sigue con la mirada, completamente fascinado por su derroche de sensualidad.

—Esa Lorena Lucía nunca va a cambiar —comenta Magdalena, negando con la cabeza—. Siempre ha sido una coqueta sin remedio.

—¡¡¡Demasiado coqueta para mi gusto! ¡Es insoportable!!! —sentencia Ana Lu, con un notable ataque de celos.

—Pues... a mí me pareció una chica de lo más simpática y agradable —comenta José Emilio, dibujando una sonrisa de oreja a oreja.

Ana Lu le lanza una mirada fulminante a José Emilio, da un bufido de indignación y se retira a toda prisa de la presencia de los hermanos Arizmendi.

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Por su parte, mientras camina en dirección al área VIP de la discoteca, Lorena Lucía se detiene en seco al descubrir escondidos en la penumbra a su tía, la directora Halsey, y al profesor Erwin Sear besándose de lo más apasionado. Con una sonrisa maliciosa, saca rápidamente su teléfono celular y les toma una fotografía in fraganti. ¿La estricta directora besándose a escondidas con uno de sus profesores subordinados? ¡Esto era oro puro!

—Hello, tía... ¿Se puede saber si estamos ante una nueva conquista amorosa? —pregunta Lorena Lucía, guardando el teléfono en su bolso.

—Oh, hi, niece. Nice concert —responde Miss Halsey de inmediato, apartándose de Erwin a toda prisa y acomodándose el saco.

—¡¡¡Por favor, tía, hazme el bendito favor de hablarme en español, que estamos en familia!!! —exclama Lorena Lucía, rodando los ojos.

—¡¡¡Ejem!!! —se corrige Miss Halsey, aclarándose la voz—. Que... que diste un muy bonito concierto, sobrina.

—Oh, muchísimas gracias, tía —sonríe Lorena Lucía—. Pero cuéntame más... ¿quién es tu nuevo galán?

—¡¡¡Ejem, mucho gusto!!! —interviene Erwin, dando un paso al frente con timidez—. Soy Erwin Sear, profesor de la escuela primaria.

Erwin toma con delicadeza la mano de Lorena Lucía y le planta un beso muy caballeroso en el dorso.

—Oh, pero qué hombre tan galante —comenta Lorena Lucía, recorriéndolo con la mirada—. Oye... ¿nadie te ha dicho antes que te pareces muchísimo al niño de la película El Sexto Sentido?

—Muchas veces, la verdad... jejeje —responde Erwin, encogiéndose de hombros por el nerviosismo—. Pero te aseguro que yo no veo gente muerta por los pasillos.

Lorena Lucía le regala un pícaro guiño de ojo a Erwin. El profesor se pone aún más nervioso y agacha la cabeza por la timidez. Miss Halsey, muerta de los celos al ver los coqueteos de su sobrina, toma a Erwin firmemente del brazo y se lo lleva a rastras en dirección a la barra principal. Lorena Lucía se suelta a reír y continúa con su caminata.

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Unos pasos más adelante, Lorena Lucía se detiene a observar a Amber y a Gerardo, quienes se divierten de lo lindo bailando en medio de la pista. De repente, el teléfono celular de Gerardo comienza a vibrar con insistencia en su bolsillo. Al revisar la pantalla, el rostro del joven se desencaja por completo y se pone sumamente tenso. Amber nota el cambio y le pregunta con señas si va a contestar. Gerardo pide disculpas, se aparta de la pista y corre a buscar un rincón lo suficientemente apartado y silencioso para responder.

—Hola, mi amor... —contesta Gerardo, intentando sonar calmado.

Al otro lado de la línea se encuentra Aleysha Lorena, su novia oficial.

—Hola, Gerardo. ¿Se puede saber qué es esa música tan fuerte que se escucha de fondo? —pregunta Aleysha Lorena con tono de sospecha.

—¡¡¡Ejem... bueno, mi vida!!! —miente Gerardo, sudando frío—. Lo que pasa es que... debe ser el vecino de la oficina... Ya sabes que ese tipo siempre organiza fiestas ruidosas todos los días de la semana... ¡¡¡Por favor, bajen el volumen que estoy trabajando!!! —grita Gerardo hacia la nada para hacer creíble el engaño—. Estoy haciendo los balances contables de la empresa, mi amor.

—Te extraño muchísimo, mi cielo —dice Aleysha Lorena, suavizando la voz—. Ya no veo la hora de que regreses a la casa para estar juntos.

—Yo también te extraño mucho, mi vida —responde Gerardo, mientras mira de reojo hacia la pista donde Amber lo espera moviendo las caderas.

Ambos cortan la comunicación al mismo tiempo.

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Al darse la vuelta para regresar a la pista, Gerardo da un brinco del susto al encontrarse de frente con Lorena Lucía, quien ha escuchado parte de la llamada con los brazos cruzados.

—Hola, primito —saluda Lorena Lucía con una sonrisa burlona—. ¿Acaso estabas hablando con la pobre de Aleysha Lorena?

—Oh... sí, sí. Pobrecita, mi amor... No pudo venir esta noche porque se sentía muy enfermita de la panza en casa.

—¿Por qué eres tan mentiroso, primo? Te acabo de ver divirtiéndote y bailando de lo más apretado con esa otra chica extranjera.

—¿Quién, Amber? Por favor, Lorena Lucía, ella es únicamente una buena amiga del trabajo, nada más.

—Sí, claro... "una amiga". Esa excusa barata ya me la sé de memoria, Gerardo. Definitivamente estás resultando peor que nuestra querida tía.

—¿Por qué dices eso? ¿Qué pasa con la tía Halsey?

—Pues que además de que ahora le dio por fingir que no sabe hablar español, la acabo de pescar besándose apasionadamente en un pasillo oscuro con uno de los profesores del colegio.

—Bueno, al fin y al cabo la tía es una mujer soltera y tiene todo el derecho del mundo de rehacer su vida amorosa.

—En eso tienes razón. La pobre sufrió una barbaridad tras la repentina muerte de su hermano Emilio... ¿Te acuerdas todavía del tío Emilio, Gerardo?

El rostro de Gerardo se ensombrece por completo, llenándose de una profunda culpa y rencor al escuchar ese nombre.

—Prefiero mil veces no recordar esas cosas del pasado, Lorena Lucía... —sentencia con voz ronca.

—Pues deberías, porque prácticamente tú lo mataste... Justo después de que descubriste aquel manuscrito secreto donde él escribía novelas eróticas usándote a ti como el gran protagonista de sus fantasías.

—¡¡¡Fue un accidente!!! ¡¡¡Te juro por Dios que fue un maldito accidente!!! —exclama Gerardo, llevándose las manos a la cabeza, completamente angustiado—. ¡¡¡Yo jamás quise causar la muerte del tío Emilio!!!

—Ya, tranquilo, primito. No te pongas así, que tu secreto está completamente a salvo conmigo. Además, para ser sinceras, el tío Emilio era un completo degenerado y se lo tenía bien merecido. En fin... tu "amiga" te está buscando con la mirada. Con permiso.

Lorena Lucía se aleja con indiferencia, dejando a Gerardo temblando de la ansiedad en una esquina. Buscando refugio de sus propios pensamientos, Gerardo regresa con Amber y la toma de la mano, invitándola a salir un momento a la calle para respirar aire fresco.

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En ese mismo instante, materializándose desde las sombras del rincón, el espíritu del tío Emilio aparece flotando en el lugar. Una lágrima fantasmal resbala por su mejilla al contemplar el sufrimiento y la culpa que carcomen a de su sobrino Gerardo. El fantasma se siente sumamente impotente al no poder hablarle directamente, al no poder abrazarlo y asegurarle que todo fue un simple percance. De repente, el espíritu de Noelia se materializa a su lado en el plano astral.

—Disculpe... ¿le sucede algo malo, caballero? —pregunta Noelia con dulzura.

—¿Qué? ¿Acaso tú... tú puedes verme y escucharme? —reacciona el tío Emilio, notablemente sorprendido.

—Sí, por supuesto, ambos somos almas atrapadas aquí. Lo he estado observando llorar por ese muchacho que acaba de salir. ¿Quién es él?

—Es mi querido sobrino Gerardo. El pobre vive sumergido en un calvario de lamentos porque piensa que fue el culpable de mi muerte... pero yo solo me muero por gritarle que lo perdono con toda mi alma, porque lo quiero muchísimo.

—No se preocupe más. Yo conozco a la persona indicada en esta discoteca que puede ayudarnos a comunicarnos con él. Venga conmigo.

Guiado por Noelia, el espíritu del tío Emilio se desplaza por el aire hasta llegar a la mesa donde Ana Lu se encuentra tomando un respiro.

—Ana Lu —llama Noelia—, quiero presentarte a Emilio. Él necesita urgentemente comunicarse con su sobrino.

—¿Su sobrino? ¿De quién están hablando? —pregunta Ana Lu en un susurro, mirando a su alrededor.

—De mi sobrino Gerardo —interviene el fantasma de Emilio—. El pobre no puede vivir en paz por mi muerte, pero necesito que le digas que yo no le guardo absolutamente ningún rencor, porque tengo muy claro que todo se trató de un terrible accidente. ¿Podrías hacerme ese enorme favor, muchacha?

—Por favor, Ana Lu —suplica Noelia, juntando las manos—. ¿Le puedes hacer ese pequeño favor a este pobre hombre atormentado?

—Está bien... de acuerdo, lo haré —cede Ana Lu, conmovida por la situación.

En ese preciso momento, Lorena Lucía regresa al sector de las mesas y se encamina directamente hacia Ana Lu. Al verla acercarse, tanto el tío Emilio como Noelia tuercen el gesto, sintiéndose sumamente incómodos con la presencia de la coqueta española.

—Oye... tú eres Ana Lu, ¿verdad? —pregunta Lorena Lucía, entornando los ojos—. ¿Se puede saber con quién estabas hablando tan animadamente recién?

—¿Yo? Eh... no, con nadie. No hablaba con absolutamente nadie —responde Ana Lu, poniéndose muy nerviosa.

—Ya... ¿Acaso siempre tienes la extraña costumbre de hablar sola en los rincones? En fin, quería preguntarte... ¿has visto a dónde fue José Emilio? Qué hombre tan terriblemente guapo, ¿verdad? Y me da la ligera impresión de que tú no le eres para nada indiferente.

—El señor José Emilio es el padre de mi alumna Noelia, nada más. Además, él ya tiene un compromiso con esa chica, Vanessa Lorena —responde Ana Lu, intentando sonar desinteresada.

—Pero te mueres por él, ¿a que sí? He visto perfectamente cómo te ponías verde de los celos cada vez que yo me acercaba a coquetearle en la barra. Dime la verdad... ¿te gusta José Emilio?

Indignada por la impertinencia de la joven, el espíritu de Noelia se adelanta y le da un fuerte empujón a Lorena Lucía por la espalda. Lorena Lucía da un tambaleo hacia adelante, completamente desconcertada.

—¡¡¡Epa!!! ¿Pero qué demonios...? ¿Quién me empujó? —exclama Lorena Lucía, girando sobre su propio eje y mirando a todos lados.

—¡Fui yo! Soy Noelia, la verdadera y única esposa de José Emilio —grita el espíritu de la difunta con rabia.

Sin embargo, Lorena Lucía es completamente incapaz de verla o escucharla. Aprovechando el momento, el espíritu del tío Emilio también se adelanta y le da otro buen empujón a su sobrina. Lorena Lucía vuelve a tambalearse, soltando un grito de frustración.

—¿Pero qué pasa aquí? ¡¿Quién demonios me está tocando?!

—¡Soy yo, tu tío Emilio, malcriada! —responde el fantasma del gordo.

—¡¡¡Tú me empujaste, Ana Lu!!! ¡No te hagas la loca! —exclama Lorena Lucía, apuntándola con el dedo, indignada.

—¿Yo? ¡Para nada! —se defiende Ana Lu, aguantándose la risa—. Los que te acaban de empujar fueron el espíritu de Noelia y el de tu tío Emilio.

—¡¿De qué hablas?! ¡Ahí no hay nadie!

—Es que es imposible que los veas... porque ambos están completamente muertos —susurra Ana Lu con una sonrisa misteriosa.

Al escuchar aquello, a Lorena Lucía se le desencaja el rostro por el horror. Da un grito ahogado de terror y sale corriendo a toda prisa por el pasillo del club. ¿Fantasmas reales en medio de la discoteca? Ana Lu se estalla de la risa en su asiento, chocando las palmas en el aire con los divertidos espíritus de Noelia y el tío Emilio.

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Minutos más tarde, las luces del local cambian de intensidad y el DJ Ángel toma el micrófono en el escenario principal para anunciar la segunda tanda de canciones de la noche, invitando nuevamente a Lorena Lucía a subir a la tarima. El profesor Jack Finn se acerca a la joven y, tras mucha insistencia, logra convencerla de subir al escenario a pesar de que la chica sigue temblando del susto tras la revelación de los espectros. El público estalla en aplausos y Lorena Lucía toma el micrófono, uniendo su potente voz a la banda para interpretar el coro de "Tu falta de querer" de Mon Laferte:

"¿Cómo fue que me dejaste de amar? / Yo aún podía soportar / Tu tanta falta de querer..."

La ovación de los presentes es total. Al finalizar la canción, el profesor Jack Finn toma el micrófono e invita a su primo Gerardo a subir al escenario para el siguiente acto. Gerardo se niega rotundamente con la cabeza, pero Amber lo toma de la mano y lo convence con una mirada dulce. Desde el plano astral, el tío Emilio le susurra palabras urgentes a Ana Lu, y Noelia la empuja suavemente para que actúe. Ana Lu se levanta de su mesa y le corta el paso a Gerardo justo antes de que suba los escalones.

—Ejem... hola. Gerardo, ¿verdad? —interpela Ana Lu.

—Sí, hola... tú eres Ana Lu, la maestra, ¿cierto? Te he visto un par de veces desayunando en la cafetería cubana.

—Así es. Escúchame con atención, Gerardo: tengo un mensaje urgente de tu tío Emilio para ti.

—Por favor, no juegues con eso, qué mal gusto. Mi tío Emilio falleció hace un tiempo.

—Tu tío está parado justo aquí a mi lado en este momento, Gerardo, y su mayor deseo es que subas a ese escenario y cantes con el alma la siguiente canción.

—¿Estás completamente loca? —Gerardo da un paso atrás, pálido—. Por favor, ni que pudieras ver fantasmas.

—Me pide que cantes "Making Love Out of Nothing at All" de Air Supply —sentencia Ana Lu con voz firme—. Es exactamente la misma canción que estaba sonando en el reproductor cuando sucedió... "eso"... ¿verdad?

Gerardo se queda completamente paralizado, con los ojos desorbitados por el impacto de sus palabras.

—¿Cómo... cómo puedes saber tú un detalle tan íntimo? —exclama Gerardo con la voz quebrada—. ¡Nadie en este mundo sabía eso!

—Me lo acaba de confesar el propio espíritu de tu tío Emilio, Gerardo. Él quiere que sepas que te ama con locura, que te perdona desde el más allá y que tiene perfectamente claro que todo se trató de un lamentable accidente. Anda, sube ahí y canta esa canción por él... hazlo feliz por los viejos tiempos, por su inolvidable "polvo macizo". Por favor, hazlo.

—Esa... esa era la frase favorita del tío Emilio... —deduce Gerardo, con lágrimas en los ojos, dándose cuenta de que la maestra decía la verdad.

Ana Lu le regala una sonrisa llena de compasión y asiente con la cabeza.

—Vamos, mi amor... sube y demuestra lo que vales en ese micrófono —le anima Amber, acariciándole tiernamente el brazo y regalándole un guiño de ojo cargado de complicidad.

Incapaz de resistirse al encanto de Amber y con el corazón liberado de una enorme carga, Gerardo asiente, sube con paso firme al escenario y toma el micrófono en sus manos. Magdalena Arizmendi lo acompaña magistralmente desde las teclas del piano de cola, mientras que Lorena Lucía se posiciona en el pedestal de los coros junto a su gran amiga Cristina, quien acaba de unirse al grupo.

Gerardo cierra los ojos y comienza a interpretar la monumental e inmortal obra de Jim Steinman:

"But I don't know how to leave you / And I'll never let you fall / And I don't know how you do it / Making love out of nothing at all..."

Desde el plano incorpóreo, el espíritu del tío Emilio rompe en un llanto de absoluta felicidad al contemplar a su sobrino rindiéndole ese hermoso homenaje. En la mente de Gerardo se proyectan los recuerdos nostálgicos del pasado: las risas compartidas, las duchas eternas en la universidad y la dolorosa impotencia de no poder compartir un último momento físico juntos en la Tierra... Sin saber cómo dejarlo ir... sin saber cómo dejarlo caer... sin saber cómo se hace para hacer el amor de la nada. Al finalizar la última nota alta, el club nocturno estalla en una ovación de aplausos y gritos verdaderamente efusiva.

Al bajar del escenario con las emociones a flor de piel, Gerardo se topa de frente con Cristina y se sorprende enormemente de verla en el lugar.

—¿Cristina? ¡No puede ser! ¿Qué estás haciendo tú por aquí en Miami? —pregunta, gratamente sorprendido.

Cristina le lanza una mirada sumamente atrevida y sensual a Gerardo, guiñándole el ojo con picardía.

—Hola, guapo. Vine directamente invitada por el profesor Jack Finn para pasar el fin de semana. ¡Qué maravillosa sorpresa encontrarte cantando en este club nocturno!

—Sí, lo mismo digo, qué grata sorpresa tenerte aquí —responde Gerardo, devolviéndole la intensa mirada.

La complicidad entre ambos se ve interrumpida cuando Benito y Domingo, los dos inseparables amigos de Gerardo de la universidad, se acercan a la mesa a los empujones para felicitarlo.

—¡Vaya, mi hermano, Gerardo! —exclama Domingo, dándole un fuerte abrazo—. ¡No tenía la menor idea de que tenías semejante voz oculta! ¡Estuvo verdaderamente excelente tu interpretación!

—Muchas gracias, hermanos, de verdad —responde Gerardo, un tanto nervioso.

—Oye, Gerardo... ¿y no nos vas a presentar a tus hermosas amigas de los coros? —pregunta Benito, acomodándose el cuello de la camisa con coquetería.

—Hola, guapo —se adelanta Cristina con tono sugerente—. Mi nombre es Cristina, un auténtico placer.

—Ejem... el placer es todo mío, preciosa... mi nombre es Benito —responde Benito, notablemente intimidado y nervioso ante la belleza de la española.

—Oye, Benito... —comenta Cristina, detallando sus facciones con una sonrisa divertida—. ¿Nadie te ha dicho antes que tienes un aire idéntico al cantante Bad Bunny?

—A cada rato, la verdad —responde Benito con gracia—. Aunque prefiero pensar firmemente que es él quien se copió de mi cara, jejeje.

Cristina se suelta a reír y le lanza otro guiño de ojo a Benito. En ese preciso instante, la bella Olivia se une al grupo de los coros y mira a Gerardo con ojos cargados de una evidente atracción.

—Hola, Lorena Lucía —saluda Olivia, sin quitarle los ojos de encima al cantante—. No me habías comentado que tenías un primo tan terriblemente guapo y talentoso en la familia.

—Pues si tú quieres, preciosa, yo también puedo convertirme en tu primo a partir de esta misma noche —interviene Domingo con un tono sumamente coqueto, intentando llamar su atención.

—No creo que eso sea posible, cariño... principalmente porque tú ya eres mi primo de sangre, Domingo —le frena Olivia con una sonrisa pícara, dejándolo en ridículo frente a todos.

—¡¡¡Ejem, ejem!!! —interviene Amber, dando un paso al frente de manera posesiva y tomando a Gerardo del brazo—. Estuviste verdaderamente fenomenal en la tarima, Gerardo. Me fascinó por completo tu interpretación de la balada.

—Muchísimas gracias, Amber —responde Gerardo, mirándola completamente fascinado.

—¡¡¡Un momento, un momento!!! —exclama Domingo, abriendo los ojos de par en par al detallar el rostro de la extranjera—. ¿Amber? ¡No puede ser! ¿Te acuerdas de nosotros, hermosa? Nos conocimos hace años durante las clases en el college, en la universidad.

Amber da un respingo de la alegría y se emociona enormemente al reencontrarse y reconocer a Domingo y Benito de sus viejas épocas universitarias, comenzando una amena plática entre risas.

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Es en ese momento cuando la elegante directora Halsey se abre paso entre la multitud para acercarse al grupo y felicitar efusivamente a sus queridos sobrinos.

—Muchísimas felicidades, mi querido sobrino —dice la directora Halsey con la voz entrecortada, limpiándose una lágrima de la mejilla con un pañuelo—. De verdad me hiciste soltar una lágrima de la emoción... snif... Esa era precisamente la canción favorita de mi entrañable hermano Emilio en vida.

—Tía Halsey... ¿acaso estás hablando en un perfecto español? —pregunta Gerardo, sumamente sorprendido.

—¡¡¡Pero si yo siempre he hablado un español impecable, muchacho!!! —exclama Miss Halsey con naturalidad—. Y a ti también quiero felicitarte, mi hermosa sobrina Lorena Lucía, estuviste fantástica en los coros.

—Muchas gracias, tía —responde Lorena Lucía, dándole un beso en la mejilla.

—Estoy completamente segura de que mi querido hermano Emilio va a estar sumamente orgulloso desde el cielo al ver a sus dos adorados sobrinos triunfar de esta manera —comenta Miss Halsey con nostalgia.

—Sí, tía... sobre todo va a estar muy orgulloso del gran Gerardo —añade Lorena Lucía con una sutil carga de ironía en la voz.

—Te equivocas, sobrina. Él también está profundamente orgulloso de ti, Lorena Lucía —asegura Miss Halsey con dulzura.

Lorena Lucía dibuja una mueca de incredulidad en el rostro pero, de repente, se congela por completo al clavar la mirada en un punto fijo del pasillo, deteniéndose ante lo que parece ser una aparición mística del mismísimo tío Emilio.

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El espíritu del tío Emilio contempla la escena con una infinita paz en su rostro, dejando escapar una última lágrima fantasmal al ver a su amada hermana reunida en armonía con sus dos sobrinos. En ese preciso instante, una resplandeciente y cálida columna de luz celestial desciende directamente desde el techo de la discoteca, iluminando el lugar en el plano astral. El espíritu de Noelia se acerca a él y le susurra con una sonrisa que finalmente ha llegado su momento de partir hacia el descanso eterno. Emilio asiente, mira hacia la luz divina y comienza a elevarse lentamente.

Ana Lu contempla la mística escena con el corazón conmovido, asombrada de ser la única testigo... hasta que nota que a su lado, Lorena Lucía también mira hacia el techo con los ojos desorbitados y completamente impresionada.

—Tío Emilio... puedo... de verdad puedo verte... —exclama Lorena Lucía en un hilo de voz, con lágrimas en los ojos.

—Cuídate muchísimo, mi hermosa Lorena Lucía —responde la voz ecoica del tío Emilio desde la luz—. Te encargo enormemente que cuides mucho a tu primo Gerardo y a mi querida hermana. Y por favor... ya no te la pases coqueteando con cada muchacho guapo que se te cruce por el camino.

—Ay, tío... ya sabes muy bien que eso fue algo que lo aprendí directamente de ti, jejeje —responde la joven entre sollozos.

—Lo sé, pequeña, lo sé —sonríe el gordo—. Y hazme el favor de decirle a Gerardo que ya no sienta culpa. Todo fue un simple accidente de la vida. Los amo.

—Lo haré, tío. Te lo prometo —responde Lorena Lucía, despidiéndose con la mano.

La columna de luz divina irradia con una intensidad absoluta el alma de Emilio, transportándolo en segundos hacia las alturas del cielo, dejando un ambiente de paz incalculable en el club nocturno.

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Rompiendo el trance místico del momento, el profesor Jack Finn irrumpe con entusiasmo para avisarle a Lorena Lucía que debe subir de inmediato al escenario principal porque la banda le tiene preparada una enorme sorpresa sorpresa para el gran cierre. Se trata nada más y nada menos que de sus antiguos e inolvidables compañeros de aquella prestigiosa academia de música en Barcelona, España: Tinho, Max, Guillo Rist, Guillo Toletano, Crespo, Cristina, Olivia, Teyou, Claudia Arenas y muchos talentos más que han viajado exclusivamente para el reencuentro.

El profesor Jack Finn toma la guitarra eléctrica y los acompaña en los acordes para cantar a todo pulmón "Rock 'n' Roll Dreams Come Through", la emblemática obra de Jim Steinman:

"The beat is yours forever / The beat is always true / And when you really, really need it the most / That's when rock and roll dreams come through / For you..."

Sin darles un respiro de la emoción a los espectadores, la talentosa Olivia toma el centro de la tarima para interpretar con una potencia vocal magistral "It's All Coming Back to Me Now", otra joya de la composición de Jim Steinman mundialmente famosa en la voz de Celine Dion. Desde las mesas de la zona VIP, tanto Domingo como Benito miran a la cantante completamente flechados y suspirando por su belleza; mientras que entre el público general, un emocionado espectador llamado Juan Tune aplaude con locura al ritmo de las desgarradoras estrofas:

"And I hold you like that / It's so hard to believe but / It's all coming back to me..."

Al ver la felicidad de las almas que ha logrado conectar y liberar esa noche, Ana Lu siente que una profunda revelación inunda su mente. Ahora, más que nunca en su vida, sabe con absoluta certeza matemática cuál es su verdadera y sagrada misión en este mundo.

CONTINUARÁ...

***La canción elegida es "Making Love Out of Nothing at All" interpretada por Air Supply:

Comentarios

  1. Me encanta el tío Emilio q murió por degenerado 😂y el guapo sobrino se siente culpable. Q bonito como se aparece el fantasma. No quiere q su sobrino se culpe pero no puede olvidar lo bueno q está. M encanta. Y ese galán llamado José Emilio, q bueno. Muy entretenido el capítulo

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    1. Gracias por el comentario, me alegra que te haya gustado el capítulo. :)

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