CAPITULO 4: AMOR SIN LIMITES (Versión corregida con IA)



CAPÍTULO 4: AMOR SIN LÍMITES (CON AYUDA DE IA)

Ana Lu sale completamente confundida y abrumada del bar restaurante. Se sube a su auto a toda prisa para regresar a su casa. Su mente es un caos y se atormenta cada vez más al descubrir la verdad: ha estado platicando cara a cara con el espíritu de la difunta esposa de José Emilio... ¡¡¡No puede ser!!!

La joven sufría en silencio al revivir ese talento sobrenatural que la perseguía desde la infancia, el mismo que en su momento le provocó las crueles burlas y el bullying de sus compañeros en el colegio. Recordó las palabras de Ya Ya, su sabia madrina de las Bahamas, quien siempre la animaba a no esconderse, reprochándole que aquello no era una maldición, sino un regalo; un don divino que debía desarrollar para hacer el bien. Sin embargo, Ana Lu siempre hacía caso omiso a los consejos de su madrina. Ella no quería ese poder, solo anhelaba ser una mujer normal.

Mientras tanto, en el interior del restaurante, Neville, desesperado al notar la ausencia de la maestra, se acerca corriendo a Jelly Lorena.

—¡¡¡Jelly!!! ¡¡¡Jelly!!! ¡Tenemos que irnos ahora mismo! —exclama tomándola del brazo.
—¿Qué pasa, Neville? ¿Por qué tanta prisa?
—¡Ana Lu se ha ido muy preocupada y alterada! ¡Tenemos que salir y darle alcance en la carretera! ¡Tengo un terrible presentimiento de que puede pasarle algo malo en ese estado!
—Tienes razón, ella todavía no ha podido superar todo este asunto de su don... ¡Vamos, tenemos que ayudarla!

En ese preciso instante, José Emilio se interpone en su camino con el rostro desencajado.

—¿Qué está pasando aquí? —pregunta José Emilio, conteniendo la respiración.
—Señor, Ana Lu se fue muy mal del local y tengo el pálpito de que corre peligro —exclama Neville— ¡Tenemos que salir a buscarla de inmediato!
—Es que ella todavía no aprende a controlar su don... —suelta Jelly sin pensar, con los ojos muy abiertos.
—¿Su don? —pregunta José Emilio, completamente confundido—. ¿De qué maldito don están hablando?
—Ana Lu tiene la habilidad de ver y hablar con los muertos —confiesa Jelly con voz trémula.

José Emilio se queda petrificado, estupefacto ante la revelación. ¿Ana Lu era capaz de comunicarse con el más allá? Una idea salvaje cruza su mente: ¿y si Ana Lu se había estado comunicando con su difunta esposa? Qué no daría él por volver a escuchar y sentir a su amada Noelia una vez más. De repente, la fuerte impresión hace que el mundo le dé vueltas y empieza a sufrir un severo mareo.

—Perdón... no me siento nada bien... disculpen... —balbucea, llevándose una mano a la cabeza.

José Emilio intenta dar un paso para retirarse, pero las piernas le fallan. Por fortuna, Neville y Jelly logran reaccionar a tiempo, sosteniéndolo por los hombros para amortiguar la caída y ayudándolo a sentarse en una silla para que se relaje. En ese momento de crisis, Vanessa Lorena y Gala aparecen corriendo, sumamente angustiadas.

—¡¡¡José Emilio!!! —exclama Vanessa, apartando a los demás—. ¿Qué te está pasando, mi amor?

José Emilio, sumergido en su propio delirio y con la respiración entrecortada, jadea un único nombre:

—Noelia... Noelia...

Invisible para los ojos de los mortales, el tierno espíritu de su esposa Noelia se encuentra de pie justo a su lado, contemplándolo con profunda tristeza, impotente al no poder ser vista ni escuchada por el hombre que tanto ama.

—¿Noelia? —pregunta Gala, confundida.
—Debe estar delirando y pensando en su hijita —sentencia Vanessa, acomodándole el saco—. Vámonos de aquí, mi amor. Te llevaremos a la mansión con tu hija. Con permiso de ustedes.

Neville, mostrando su caballerosidad, ayuda a Gala y a Vanessa a levantar al debilitado José Emilio para escoltarlo hasta el estacionamiento. Al llegar al vehículo, Vanessa le sonríe agradecida a Neville y le lanza un sutil y coquetón guiño de ojos antes de subir. Neville se queda sin aliento y deja escapar un hondo suspiro por la belleza de Vanessa, quien arranca a toda prisa acompañada de Gala y su novio.

—¿Y a ti qué te pasa ahora, eh? —reclama Jelly con los brazos cruzados y evidente tono de celos.
—¿A mí? Nada —dice Neville, asustado por el reclamo—. Solo... solo estoy preocupado por ese pobre hombre. Debe extrañar demasiado a su familia.
—Sí, cómo no. Vi perfectamente cómo te pusiste en cuanto esa "mujer" te guiñó el ojo.
—¿Me guiñó el ojo? ¿De qué estás hablando, Jelly? Yo ni siquiera me di cuenta, te lo juro.
—Como sea, creo que nuestra prioridad absoluta es darle alcance a Ana Lu antes de que cometa una locura por los nervios, ¿no crees?
—Tienes toda la razón. Vámonos.

Jelly y Neville se disponen a salir del restaurante, pero en la entrada se topan con Gerardo. Al enterarse de la situación y notar que ambos amigos han consumido bebidas alcohólicas, Gerardo se ofrece amablemente a ser el conductor elegido para llevarlos. En ese momento, Aleysha aparece muy coqueta y decide subirse al auto para no perder de vista a su novio.


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Mientras tanto, en otra zona de la ciudad, Ana Lu se ve obligada a detenerse frente a las brillantes luces de la discoteca "Sabor Latino". Siente una extraña y magnética pulsación en el pecho al mirar el establecimiento y decide estacionar su auto en el lugar.

La joven ingresa con timidez y cautela al abarrotado local. De fondo se escucha "Papacito", el éxito interpretado por Karol G. Ana Lu camina con el corazón en un hilo; tiene pánico de que el don se active de nuevo y se tope con otra aparición del más allá. De pronto, en medio de la multitud, un hombre tropieza accidentalmente con ella y le habla. Presa del pánico, Ana Lu reacciona de manera imprevista, estirando las manos para tocarlo y comprobar si posee un cuerpo sólido.

—¡¡¡Hey!!! ¡¡¡Do not touch me!!! ¡No me toques! —reacciona el hombre, indignado y dando un paso atrás.

Ana Lu exhala un largo suspiro de alivio; al menos era un ser de carne y hueso.

De pronto, una voz conocida interrumpe sus pensamientos. Es Sofía, su vecina de la residencia.

—¿Ana Lu? ¡¡¡Qué tremenda sorpresa encontrarte en este lugar!!!
—¿Sofía? ¿Qué estás haciendo tú aquí? —pregunta Ana Lu, parpadeando confundida.
—Pues ya ves, vine a pasarla "rico" y a bailar un rato para olvidarme de la insoportable de Vanessa. Pero oye... ¿a ti qué te pasa? Te noto sumamente pálida y... ejem... extraña.
—¡Ha vuelto, Sofía! ¡Ha vuelto otra vez!
—No te entiendo nada, amiga. ¿Qué es exactamente lo que volvió?
—¡Es una maldición! ¡Yo no quiero este maldito don en mi vida! ¡No lo quiero! ¡Solo quiero que se vaya y me deje en paz de una vez por todas!
—¿Cuál maldición? ¿Qué es eso tan grave que te atormenta?

En ese preciso instante, Rigo, el apuesto handyman, aparece con un par de tragos en las manos.

—Sofi, mi belleza, qué bueno encontrarte en la pista. Oye... ¿quién es tu hermosa amiga?
—Hola, Rigo. Mira, te presento a Ana Lu, mi vecina del edificio.

Ana Lu saluda tímidamente al recién llegado. Rigo le clava una mirada coqueta y le regala una sonrisa galante. Sin embargo, antes de que la conversación avance, la puerta de la discoteca se abre y Neville ingresa corriendo junto a Gerardo, Aleysha y Jelly.

—¡Hola, Ana Lu! Qué bendición que te encontramos aquí —suspira Jelly, abrazándola—. Por favor, vamos a casa, nos tenías muy preocupados.
—¿Cómo supieron que estaba aquí?
—Vimos tu automóvil estacionado afuera del local —explica Gerardo con amabilidad.

Al escuchar el ritmo caribeño de la discoteca, Aleysha se emociona por completo y se cuelga del cuello de Gerardo con insistencia.

—¡Ay, a mí me fascina este sitio! —exclama Aleysha con entusiasmo—. Ponen música moderna y bailable, no como el otro bar que parecía un museo de antigüedades. Oye, Gerardito, amorcito de mi vida... ¿nos podemos quedar a bailar un ratito aquí?
—Aleysha, por favor, entiende que vinimos exclusivamente a ayudar y acompañar a Ana Lu.
—Ay, pero si ella ya está perfectamente bien acompañada por sus amigos. Vamos, Gerardito, no seas malo conmigo, anda... quedémonos un ratito, ¿sí?
—No puedo, Aleysha. Soy el conductor elegido del grupo.
—Ejem... —interviene Ana Lu, forzando una sonrisa—. No se preocupen por mí, ya me siento mucho mejor. Puedo manejar sola y tranquila hasta mi apartamento.
—No estás nada bien, Ana Lu —le recrimina Jelly—. Déjanos acompañarte. El único problema es que ni Neville ni yo podemos conducir porque estamos pasados de tragos.
—Ejem... si me permiten —interviene Sofía con una sonrisa solidaria—. Yo puedo acompañarlos en el auto de Ana Lu y manejar. No he tomado ni una sola gota de alcohol en toda la noche.
—Y yo voy con ella para cuidarlas —se apunta Rigo de inmediato, guiñándole el ojo a Sofía.
—¿Ya ves, mi amor? —le dice Aleysha a Gerardo con tono mimoso—. Ellos se van a encargar de cuidar a tu amiga. ¿Ahora sí nos podemos quedar a disfrutar la noche?

Gerardo mira con fijeza a Ana Lu. Al ver que está a salvo y rodeada de gente que la aprecia, asiente de mala gana y decide quedarse en la discoteca junto a Aleysha.

+++

Al mismo tiempo, Vanessa y Gala llegan al lujoso penthouse cargando al debilitado José Emilio. En la entrada los recibe Magdalena, la joven hermana del empresario, quien de inmediato se ofrece a ayudarlo para llevarlo a su habitación. José Emilio continúa delirando, jadeando el mismo nombre entre sueños: "Noelia... Noelia... Noelia...". Vanessa, desesperada por la situación, exige que despierten a la niña.

—¿Pero qué fue lo que pasó en ese bar? ¿Bebió demasiado? —pregunta Magdalena con preocupación.
—¡¡¡No probó ni una sola gota de alcohol!!! —exclama Vanessa, indignada—. Estaba bailando de lo más feliz con la dichosa profesora sustituta de su hija cuando, de la nada, empezó a entrar en una especie de trance raro y a pronunciar el nombre de la niña.

José Emilio se remueve en la cama, llamando nuevamente a su amada.

—Ya viene tu hijita, tranquilo, mi amor —le miente Vanessa con tono dulce, para luego girarse furiosa hacia Magdalena—. ¿Qué esperas para traer a la niña? Anda, ve a buscarla a su cuarto.
—Mi sobrina está durmiendo profundamente. Mañana tiene que madrugar para ir al colegio —responde Magdalena con firmeza—. Además, le recuerdo, señorita Vanessa, que usted no es mi jefa para darme órdenes en mi propia casa.
—Yo misma voy a buscar a la niña —se ofrece Gala, intentando calmar las aguas.
—¡Esperen un momento! —las frena Magdalena con seriedad—. Quizás mi hermano no esté llamando a su hija... sino a su difunta esposa. Ella también se llamaba Noelia, no lo olviden.
—Tengo entendido que esa mujer falleció hace una eternidad —bufa Gala con desdén.
—Pero él la sigue extrañando todos los días de su vida —replica Magdalena con melancolía—. José Emilio la amaba con toda su alma y jamás ha podido borrarla de su corazón.
—¡¡¡Bah!!! ¡Pues yo lo vi con estos ojos bailando muy pegadito con esa profesorcita barata! —exclama Vanessa con rabia—. ¡Es una tipa insufrible que se hace la mosquita muerta!
—Creo que lo mejor será que dejemos a mi hermano descansar a solas. Les agradezco mucho que lo hayan traído a casa —sentencia Magdalena, dándoles a entender que la visita terminó.

Magdalena escolta a Vanessa y a Gala hasta la puerta principal y se despide de ellas de manera cortante.

Mientras tanto, en la habitación, el espíritu de Noelia contempla con una tristeza infinita a su esposo. Siente una tremenda impotencia al no poder tocarlo, abrazarlo ni decirle al oído que sigue a su lado y que lo ama con la misma fuerza del primer día. Sabe que la vida de los vivos debe continuar y que José Emilio necesita rehacer su existencia junto a otra buena mujer, pero él no puede escuchar sus súplicas. Tampoco puede escucharla Magdalena, su joven cuñada, a quien Noelia siempre apoyó en secreto con sus proyectos artísticos; desde el más allá, se alegra profundamente de ver que Magdalena finalmente está cumpliendo su gran sueño de convertirse en una exitosa influencer en las redes sociales.

El fantasma de Noelia se traslada al cuarto de la niña y contempla a su pequeña Noelia... aquella hermosa criatura que llevó en su vientre durante nueve meses con tanta ilusión. Cómo anhelaba besarla, acariciarle el cabello y mimarla; la niña necesitaba urgentemente una figura materna en su crecimiento. De pronto, Noelia descubre un tierno dibujo sobre el escritorio de la pequeña: aparecía su padre, ella misma y... ¿la profesora Ana Lu? Era sorprendente notar cómo en tan solo un día, la niña había logrado desarrollar una empatía tan pura con la maestra. ¿Sería acaso Ana Lu la imagen materna indicada para su pequeña hija?

+++

Un par de horas más tarde, Ana Lu se encuentra sentada en la sala de su apartamento, completamente desvelada. Jelly y Neville se habían quedado a dormir en la habitación de huéspedes para no dejarla sola. De repente, una corriente de aire helado invade el lugar y el espíritu de la señora Noelia vuelve a materializarse frente a ella.

—¡¡¡¿Qué está haciendo usted aquí otra vez?!!! ¡¡¡Por favor, lárguese, usted está muerta! ¡Deje de mortificarme la vida! —exclama Ana Lu en un susurro lleno de terror.
—Me alegra inmensamente que poseas el don de verme y escucharme, Ana Lu. Eres la única persona que necesito en este mundo.
—¡¡¡Pues yo no necesito nada de usted! ¡Entienda que usted pertenece al mundo de los muertos!
—José Emilio y mi pequeña hija te necesitan desesperadamente, Ana Lu. Solo tú tienes la luz necesaria para devolverle la alegría y la felicidad a sus vidas. Lograste crear una hermosa empatía con mi niña en su primer día; ella te ve como esa imagen materna que el destino no me permitió darle.
—A la niña solo la conozco de un solo día de clases, por Dios...
—Bueno, bastó un solo día para que tuvieran una conexión mágica. Mi hija te quiere, Ana Lu. Por favor, no la desilusiones.
—No, no... esto es una auténtica locura. ¡Vete, lárguese de aquí! —suplica Ana Lu, tapándose los ojos.

Al escuchar los gritos, Jelly y Neville salen de inmediato de la habitación en pijama.

—¿Qué pasa, amiga? ¿Con quién estás hablando en la oscuridad? —pregunta Jelly, preocupada.
—Con esa mujer... ¡Por favor, díganle que se vaya de mi casa!
—¿Cuál mujer, Ana Lu? Aquí no hay nadie —dice Neville, mirando a todos lados.
—¡¡¡Ella!!! ¡¡¡Está ahí de pie!!! ¡Díganle que se largue! —exclama Ana Lu, señalando al vacío.

Neville, comprendiendo la situación, asiente con gravedad al darse cuenta de que su amiga está interactuando con un fantasma.

—Ana Lu... ¿y si ese espíritu realmente necesita de tu ayuda? —sugiere Neville con dulzura—. Creo sinceramente que deberías abrir tu corazón y escuchar lo que tiene que decirte.
—¡¡¡No quiero! ¡Solo quiero que se vaya! ¡Que se vaya ya! —grita Ana Lu, desesperada.

Ante la resistencia de la maestra, el espíritu de Noelia le dedica una última mirada de súplica y se desvanece lentamente en el aire.

—¿Ya se fue? —pregunta Jelly, encendiendo la luz de la sala.
—Sí... ya se marchó —respira Ana Lu, abrazándose a sus rodillas.
—Y dime una cosa, Ana Lu... ¿quién era exactamente esa mujer? —pregunta Neville, sentándose a su lado.
—Era la madre de Noelia, mi alumna del colegio... Me dijo que su hija y su esposo me necesitan en sus vidas.
—Pues... tal vez el espíritu tenga toda la razón, Ana Lu. Es una causa noble y hermosa. Yo opino que deberías hacerle caso al destino y acercarte más a esa linda niña —aconseja Neville.
—Además, saltó a la vista que también le atrajiste muchísimo al papá —añade Jelly con una sonrisa pícara—, y hay que admitir que el señor está bastante guapo.
—Tu madrina Ya Ya tiene mucha razón, Ana Lu —concluye Neville, tomándole la mano—. Ese don que posees no es ninguna maldición de la naturaleza. Si aprendes a usarlo con sabiduría y eficiencia, puede convertirse en una herramienta de mucha ayuda para los demás.
—Tengo muchísimo sueño... Prefiero irme a dormir ya. Buenas noches, chicos —dice Ana Lu, evadiendo el tema.

Jelly y Neville se despiden de ella con un beso y regresan a descansar a su cuarto.

+++

Esa misma noche, en su recámara de la mansión, José Emilio se sumerge en un profundo y revelador sueño con Noelia, su difunta esposa. En su mente, recuerda con perfecta nitidez la primera vez que la conoció: una mujer radiante, siempre alegre, positiva y llena de luz, quien siempre le repetía que debía proyectar la vida como una hermosa "Mariposa Technicolor", haciendo alusión a aquella popular melodía que solían escuchar juntos a todo volumen:

"Todos yiran y yiran / Todos bajo el Sol / Se proyecta la vida / Mariposa tecknicolor..."

En el sueño, José Emilio revive las largas e intensas horas que pasaba estudiando para sus carreras... pero también los inolvidables fines de semana disfrutando del sol en la playa... aquel viaje mágico al reino de Disney donde entraban tomados de la mano a la atracción de las muñecas mientras sonaba "It's a small world after all"... o las risas en la casa embrujada, donde él se moría de miedo pero ella lo tomaba del brazo y lo animaba a continuar el juego... las empapadas divertidas en el Splash Mountain... y por supuesto, la travesía mística en la cueva de los Piratas del Caribe... Todo era absolutamente mágico a su lado. También revivió los viajes por carretera hacia Key West, las caminatas por la histórica casa de Hemingway y aquel bar bohemio donde se sentaban a comer conchitas fritas y a saborear el famoso Key Lime Pie, el postre favorito de Noelia, mientras disfrutaban de unos buenos tragos bajo el atardecer de Key West, Florida, tomándose fotografías memorables en el punto más al sur de los Estados Unidos, a tan solo unas cuantas millas de Cuba.

Qué maravillosos recuerdos. Qué más hubiera dado él en esta vida por poder abrazarla y besarla una última vez; sin embargo, sabía en su interior que su pequeña Noelia llevaba en su sonrisa un pedacito de ese inmenso amor que se tuvieron. Pero su alma se sentía vacía, incompleta... porque le faltaba Noelia, el gran amor de su vida.

Al día siguiente por la mañana, tras mucha insistencia, Jelly y Neville logran convencer a Ana Lu para que asista al colegio a dictar sus clases, recordándole que debe hacerlo por el bienestar de la pequeña. Es así como Ana Lu se arma de un inmenso valor y decide presentarse en la escuela para cumplir con sus alumnos... y volver a encontrarse con la pequeña Noelia. En cuanto cruzan miradas en el aula de clases, Ana Lu y la niña vuelven a experimentar esa maravillosa y clara empatía, tal como sucedió la primera vez que se conocieron en el mundo.

CONTINUARÁ...

***La canción elegida es "Mariposa Tecknicolor" de Fito Páez:

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